Eliminamos el planchado pero no eliminamos el planchado

Uno de los anuncios de televisión que más recuerdo desde que llevo viviendo en México es éste de Suavitel, una marca de suavizantes para lavar ropa, cuya principal promesa (al menos por su nombre, “Suavitel, adiós al planchado”) es la de eliminar el planchado como parte final del ciclo de lavado:

A juzgar por los comentarios de los usuarios (hay gente que visita vídeos de suavizante en YouTube, oh God) de YouTube en dicho vídeo, de una fineza y buen gusto inenarrables, parece que no soy el único que disfruta de estos 32 segundos:

Comentarios del vídeo de Suavitel

Sin embargo, no es el culo de la señora lo que me llama la atención sino que, en la parte en la que aparece el texto “DRAMATIZACIÓN” en el vídeo anteriormente expuesto, en la versión de televisión se muestra un categórico y surrealista “DRAMATIZACIÓN, NO ELIMINA EL PLANCHADO” (?)

Es decir, a ver si lo comprendo, la marca llega a la agencia con un producto que dice eliminar el planchado pero a la vez advierte de que no lo elimina, que sólo elimina “drásticamente las arrugas”. Y le pide a la agencia que comunique que se terminó el planchado sin que en realidad se haya terminado del todo aunque el nombre del producto diga que sí, porque lo “drástico” de la reducción de las arrugas no puede contabilizarse en números… debe ser epatante leer ese brief.

Hace unos días, en una de esas aventuras de soltero en supermercado, me vi en el pasillo de detergentes y suavizantes y decidí darle una oportunidad a Suavitel, así que adquirí este bote de aroma “Fresco aroma del sol”, que elegí por lo pintoresco de su nombre, ya que como la superficie del Sol tiene una temperatura aproximada de unos 6000ºC me pregunto cuál será el aroma que despide. Y en las etiquetas frontal y trasera, protagonismo pleno para el factor protagonista del producto, “Adiós al planchado” (van dos apariciones)

Botella de Suavitel - parte frontal

Entonces me puse a buscar si por algún lado, al igual que en el anuncio de televisión, aparecería el famoso mensajito de que el producto no eliminaba el manchado, comenzando por el lado izquierdo:

Botella de Suavitel - parte lateral 1

No tuve suerte, sólo encontré cuatro apariciones más (y van seis) de la famosa frase de despedirse del planchado, pero ni rastro de la advertencia. En el lado derecho tuve más fortuna:

Botella de Suavitel - parte lateral 2

¡Por fin! Ahí estaba el texto buscado, acompañado, eso sí, de dos “Adiós al planchado” más, llevando la cuenta a un obsceno número de ocho apariciones, cuando en realidad el que cuenta es el de que advierte de lo contrario.

Repetición, repetición, repetición, 8 a 1, hasta que te lo creas… aunque no sea cierto, publicidad engañosa con una petición de nota adjunta recalcando que lo es. Y es que hay veces en que ni la mejor de las agencias puede ayudarte, y sólo puedes transformar la mentira (“adiós al planchado”) en delirio (“adiós al planchado, aunque no elimina el planchado”). Pero quizá sólo desde el delirio puede comprenderse que al mundo interactivo le exijan tantas cifras de retorno de inversión como paso previo a que algo sea hecho, mientras que el grueso de la inversión va destinado a salvar productos imposibles mediante anuncios de televisión.

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

11 thoughts on “Eliminamos el planchado pero no eliminamos el planchado”

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