Enchingatown y las actividades simultáneas

La imagen que abre este post es una de las más socorridas y relatadas en cualquier conferencia que tenga que ver con el comportamiento de los usuarios ante la variedad de dispositivos que hoy tenemos disponibles. Esto es, si vemos una película, serie o partido de fútbol en televisión, probablemente estemos también en Twitter o Facebook haciendo comentarios sobre aquello que vemos en la gran pantalla. Adicionalmente, alguien podría buscarnos por el Messenger o por el teléfono móvil y, por qué no, podríamos también estar hojeando una revista.

Esta imagen tan simple define muy bien el cómo consumimos información en esta época. Y en consecuencia es obvio que toda esa información se consume simultáneamente, nadie piensa en que para escribir un tweet referente al episodio de Lost que se muestra en pantalla alguien se levante del sofá, se dirija a su ordenador, busque la pestaña del navegador donde tiene abierta su cuenta de Twitter y una vez allí escriba un mensaje para luego regresar al sofá a seguir viendo el episodio.

En el ámbito laboral, sin embargo, algunos parecen pensar que las cosas funcionan de distinta manera. Un antiguo jefe me manifestó en cierta ocasión su preocupación ante el hecho de que (según él y alguien que se lo había comentado) yo “pasaba demasiado tiempo en Twitter”. La solución propuesta era la de que, ya que no podían prohibirme twittear, debía intentar concentrarme en que de cada tres tweets, uno debía ser personal y otros dos dedicados a la empresa donde trabajaba, ya que de lo contrario “era obvio que yo interrumpía lo que estaba haciendo para escribir tweets que nada tenían que ver con mi trabajo”, y que pese a que no había queja en mi rendimiento laboral, era “evidente que tenía un problema para concentrarme”.

Bueno, entonces resulta que mucho tiempo después lanzamos ese proyecto de nombre Enchingatown, y una parte de los que tienen algo contra el mismo resumen su queja en: “si realmente estuvieran en chinga no tendrían tiempo de andar escribiendo en Twitter que están en chinga.

Pero en mi opinión ese razonamiento, en 2011, es FALSO. Dejar un mensaje en Twitter equivale (en cuanto a atención) a tener al lado una bolsa de patatas fritas, de las que sacas de la bolsa y te comes una por una mientras tecleas o haces cualquier otra cosa en la que estés ocupado. La ventana virtual que ofrece Twitter es aquella en la que (entre otras cosas) te quejas de lo que no te parece bien, de modo que cuando eres usuario hardcore de la plataforma el “twitteo” no es una actividad separada que haces dejando de hacer otra cosa en la que debieras estar enfocado, sino que aunque estés en chinga (o no), vas a Twitter, dejas un mensaje y regresas a la vorágine, como si nada, sin interrupción. O así se siente, y eso es lo que la gente hace, y por eso usan la herramienta Enchingatown, porque si no hubiera herramienta igualmente estarían escribiendo su queja en Twitter sin ella.

O sea, que a veces el número de tweets no es un indicador de cuánto no te entregas al trabajo, sino de justo todo lo contrario: mayor cantidad de trabajo, mayor necesidad de desahogo. Y podríamos verlo de una forma muy concreta en uno de los GIFs más famosos de Internet, el del personajito que golpea su cabeza contra el teclado de pura desesperación:

Si piensan en que ese personaje estuviera en medio de su jornada laboral, al menos un par de los manotazos que aseste al teclado seguro serían para dejar un mensaje en Twitter, Facebook o Messenger al respecto de lo que le está pasando. Y por eso, para millones de personas nada tiene que ver estar “en chinga” o no con escribir muchos o pocos mensajes en Twitter.

Y como en 2011 mucha gente funciona así, quizá sería bueno si nos lo pensáramos dos veces en gastar tecla hablando de cómo deberían “optimizar” (o no) su trabajo los demás.

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Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

28 thoughts on “Enchingatown y las actividades simultáneas”

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  5. Impecable. Es muy cierto que tuitear desde el trabajo a veces da la impresión de que uno está en otra, pero es lo contrario: cuando los contenidos con los que se trabaja están relacionados con la web y con las redes sociales, lo más obvio es que vas a prestarles atención y participar en ellos! D’UH!

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