¿Existen los superhéroes “open source”?

En el momento en que salió a la luz la primera imagen de Batman para la nueva película de Zack Snyder: Batman vs. Superman, comenzó la lluvia de inconformidades que ya se avecinaba desde hace algunos meses cuando se anunció que Ben Affleck sería quien personificaría al hombre murciélago.

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Es comprensible que la opinión general esté en contra de todo lo que rodea al filme, ya que seguramente no estará muy en línea con la última encarnación del personaje en la trilogía de Cristopher Nolan, favorita de muchos. Pero lo cierto es que Batman tiene una peculiaridad que lo diferencia de la mayoría de los superhéroes de historieta: su narrativa es “open source”.

Así como el software de código abierto, la historia del héroe enmascarado de Ciudad Gótica no está cerrada a reglas inamovibles, es decir, a una línea narrativa determinada. La base está ahí pero, desde su creación, la historia de Batman ha visto decenas de reinterpretaciones tanto en el terreno del arte secuencial, como en el plano audiovisual.

Ejemplos hay muchos: en algunas historias, los padres de Bruce Wayne fueron asesinados por el Joker, mientras que en otras versiones (incluida la venerada trilogía de Nolan), el protagonista conoce a su némesis ya habiendo tomado el cargo voluntario de vigilante nocturno (incluso hay autores que ni siquiera consideran al Joker como el mayor enemigo de Batman). De la misma forma, Batman originalmente era un personaje con habilidades más cercanas a las de un detective. Hoy en día se le ha visto en incontables ocasiones fungiendo más como un ninja con varios traumas y muy mal humor.

Hasta Lorenzo de Medici ha encarnado a Batman.
Hasta Lorenzo de Medici ha encarnado a Batman.

Y así es esto; los muchos Robins, Batichica, el Joker mafioso elegante vs. el Joker sociópata desquiciado. Todos son elementos que cada autor puede tomar y modificar a su gusto en el “código abierto” de Batman y su narrativa modular, en donde cualquiera puede poner sobre la mesa una historia sin importar que contradiga por completo las anteriores. Novelas gráficas y escritas, series de acción viva y animadas, películas y hasta videojuegos, se han dado la libertad de hackear el “código fuente” de Batman para darle incontables realidades paralelas al personaje. Y no está mal; esas variables son probablemente lo que lo ha mantenido tan vigente por más de 70 años.

Batman Nazi, un clásico.
Batman Nazi, un clásico.

Es verdad, tal vez  no cualquiera pueda acceder a este “código” libremente, pero hoy en día, si una historia de Batman es suficientemente buena, puede tener gran alcance sin necesidad de la bendición oficial de DC Comics. Tal es el caso de cortomatrajes fan made como Batman: Dead End (2003) y muchos comics no oficiales como Batman: The Deal, una historia de 14 páginas que ha sido leída por millones de fans en el mundo.

Es por eso que tal vez deberíamos de dejar de tomarnos tan en serio la polémica alrededor de que Ben Affleck sea el nuevo Batman. Simplemente es otro “programador” jugando con el código fuente que alguna vez Bob Kane creó. Guste o no guste la película, ya vendrán otras encarnaciones del Caballero de la Obscuridad.

En verdad esto sucedió en un comic.

 

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