Faveame el hambre

Lo esencial de Twitter, Facebook y en general todo el internet es la retroalimentación de cualquier tipo de información o estímulo, aunque ésta se facilita en las herramientas diseñadas para eso, como las redes sociales.

En Twitter la gente escribe para ser leída, pero ante lo masivo de su naturaleza los números pierden sentido; pocos Twitteros se detienen un minuto a pensar qué significa ser leído por doscientas personas; hace diez años cualquier poeta soñaba con vender doscientas copias de su libro, ya no se digan mil o cinco mil. Hoy doscientos followers se nos hace fácil.

Como esas cantidades dejaron de importar, lo que buscamos son reacciones en forma de retweets, respuestas y favoritos. Pero, de igual modo, cuando se tienen miles de seguidores esas reacciones se vuelven banales.

Mientras uno escribe un tweet, del otro lado de la línea hay lectores que pueden encontrar en él cierto grado de identificación; la gente se acostumbra a hablar a través de otros y empiezan a hacer favoritos que no tienen mayor mérito, como “Tengo hambre”.

¿Ese tipo de tweets te hacen alguien influyente? ¿Será que tweets como“tengo hambre” o “tengo frío” y del estilo son los mejores insights del mundo mundial?
¿Los líderes de opinión lo son por tener hambre o generan hambre en todos followers? ¿Será que entre más followers tienes más probabilidades de tener hambre al mismo tiempo que alguien más?

Posdata: Recomiendo la búsqueda de “tengo hambre”, para ver incluso los que tienen más de 100 retweets.

 

9 thoughts on “Faveame el hambre”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *