Going to the next level

De la necesidad de saber cómo juzgar mis propias ideas, un día me puse a pensar qué tenían en común las mejores ideas que yo había tenido, así como otros proyectos ajenos a mí y a la publicidad pero con una enorme creatividad. El resultado decidí plasmarlo en estos criterios que tiempo más tarde, concretamente 7 meses después, se convertirían en la filosofía que queremos que permee en Flock y en la Miami Ad School México.


Ilustración por Raúl Yslas, alumno de la Miami Ad School México.

A esta manera de entender las ideas la llamé “Hacer is the new Decir”y básicamente tiene que ver con poner todo tu talento y sentido del riesgo en pensar y desarrollar ideas que cuando se hagan:

1) Realmente puedan llevar al siguiente nivel a una marca. ¿Y qué demonios significa esto?, te preguntarás. Significa dejar de pensar ideas que la mayoría de veces sólo son relevantes para el ego de quienes las piensan y para el ego de la propia industria publicitaria. Tiene que ver con pensar en cosas que difícilmente saldrán de un brief que siempre es el mismo. Son ideas que tienen que ver con observar a la gente, sus costumbres y problemas, y encontrar de qué manera la marca podría aportarles algo valioso, obteniendo claramente un beneficio por ello. Ideas proactivas que deberían aspirar a influir en el business plan de una marca. Ideas que NO tienen que ver con lo que actualmente hacen casi todas las agencias: ofrecer un servicio externo a la marca (servicio que finalmente siempre es un parche), sino con aportarle un verdadero valor  a la marca, siendo consciente de que para lograr eso tal vez haya que meterse dentro de la propia compañía.

2) Realmente te lleven a otro nivel como creativo. Ideas que suponen un verdadero reto ya no el pensarlas, sino el poder venderlas para que se hagan realidad.

3) Realmente lleven a la empresa en la que trabajas a un nivel en el que no está ninguna agencia hoy en día. ¿Por qué? Porque marcarán un camino muy distinto del que todas están recorriendo. Apple, Virgin, Google, y Red Bull, son ideas en formas de empresas con negocios muy distintos pero con un denominador común: todo lo que hacen, desde la idea de su empresa hasta la idea de sus productos y el cómo se comunican, llevan la observación, la innovación, la tecnología y el sentido del riego en su ADN. ¿Por qué? Porque se marcaron un camino a seguir y nunca pierden el foco. Las agencias de hoy cada vez obtienen menos beneficios básicamente porque pegan disparos al aire y todas hacen lo mismo. Eso ya no es un valor diferencial para nadie, y por eso mismo no llevarán a esas compañías a otro nivel de negocio.

4) Realmente lleven a otro nivel a las personas (target) a las que están destinadas, debido a la gran relevancia e impacto positivo que puedan tener entre ellas.  En 1996 Peter Diamandis, genio, figura y emprendedor compulsivo, creó el X Prize para motivar a gente emprendedora (los emprendedores son los nuevos creativos) a montar empresas (una empresa es una idea) que impacten postivamente a 1000 millones de personas en la próxima década. Eso significa impulsar ideas que realmente lleven a otro nivel a la sociedad. Eso implicará más pronto que tarde, que las marcas empiecen a asumir roles hasta ahora sólo destinados a otro tipo de instituciones e incluso gobiernos, por una razón tan obvia como preclara: si quieren vender más, deberían facilitar/ayudar a que la gente viva mejor para que puedan comprar más: Ser egoista y filántropo siempre es mejor que ser un egoista pendejo.

En definitiva, una idea “Hacer is the new decir”, debería aspirar a llevar realmente a otro nivel a todo el que se cruce con ella.

Hoy:
Obviamente, todavía no se ven muchas ideas de este tipo porque como hemos visto, implican un cambio total de pensamiento no sólo en quienes dirigen las agencias y en los creativos que trabajan en ellas, sino también, en quienes dirigen las marcas y en todos los que trabajan en ellas, especialmente en sus departamentos de comunicación y marketing que finalmente son los responsables finales de que una idea se haga.

Actualmente, la mayoría de los implicados en este proceso están más pendientes de mantener su puesto que de hacer un buen trabajo. No nos damos cuenta de que la unidad mínima de una agencia/marca/empresa somos nosotros mismos y que si cada uno de nosotros le pusiera un poco más de criterio, sentido del riesgo, hambre y ganas, nuestro trabajo sería con toda probabilidad, más apasionante, mejor pagado e infinitamente más divertido.

El problema, creo, es que este cambio de pensamiento no se lleva bien con el corto plazo y en el caso concreto de las agencias hay muy pocas dispuestas a intentar mejorar, aún en su día a día cortoplacista, la relevancia de su trabajo y medirla no en premios, sino según todo lo mencionado más arriba.

Calle 13 + Jack Welch:
Ya lo dijo ese filósofo llamado Calle 13, ” Si quieres cambio verdadero, pues camina distinto, hombre”. Yo añadiría: trázate un camino, levanta bien la vista y recórrelo firme. Como dice Jack Welch, el CEO más destacado de la historia, “soluciona un gran problema y obtendrás un gran beneficio”. Las agencias y las marcas son empresas, y como tales buscan hacer negocio. Por eso una agencia no debería tener miedo de pensar a lo grande para solucionar problemas grandes, ni las marcas deberían temer comprar ideas grandes (que nada tiene que ver con comprar ideas “locochonas”) que solucionen grandes problemas, porque todos confiaríamos en que este tipo de ideas nos darían grandes beneficios a todos.

Mi agencia ideal:
Hace poco nos hicieron una entrevista a Dani, Salles y a mí, y en ella nos preguntaban sobre nuestra agencia ideal.

La mía sería una compañía formada por pocas personas, todos emprendedores muy conscientes de que cada uno de ellos son la unidad mínima indispensable de dicha compañía. Esa agencia con espíritu de start up, debería tener una visión a largo plazo centrada en desarrollar ideas en forma de productos, servicios u otras empresas, bien destinadas para otras marcas o bien directamente pensadas para la gente. Ideas que nacen, como ya he dicho, de observar a las personas y proponerle cosas realmente relevantes y que por lo tanto estén dispuestas a pagar por ello.

Estas cosas/ideas/propuestas/historias se alimentarían de áreas y temáticas que generarían un contenido que iría mucho más allá del chiste efímero y de rápido consumo que parece ser la única forma de entretener hoy y la que todo el mundo explora. El resultado de esto es lo que vemos cada día: un entretenimiento de consumo rápido y de poco valor añadido, en donde hay demasiadas agencias/empresas intentando entretener a otra mucha más gente con cosas que la mayoría de veces les importan tres pepinos durante un máximo de tres días.

El ejemplo más claro es que de todas esas cosas entretenidas que se proponen hoy, sólo un % mínimo de ellas acaba apareciendo en tu timeline social y en el muro de tus amigos creando “conversaciones” que no duran más allá de dos días. “Shares” y “likes” que probablemente ni siquiera acaben en una recomendación de marca, y que muy pocas veces por no decir ninguna, se traducirán en una acción de compra. ¿Por qué? Sencillamente porque hay demasiado de este tipo de entretenimiento y porque siempre responde a una misma fórmula que hace que todo acabe siendo muy similar. Dicho de otra manera: cuando lo tanto abunda y siempre es lo mismo, nada es relevante.

Mi agencia ideal apostaría por detectar problemas y buscar soluciones que van mucho más allá de almacenar cosas en la nube y el acumular fans sin “ton ni son” en redes sociales. Me refiero a propuestas en forma de ideas que utilicen de la manera más innovadora posible la tecnología disponible en el contexto en el que se desarrollan. Esa innovación tecnológica puede consistir en usar algo tan básico como una rueda de una manera hasta ahora impensable, hasta el uso de impresoras 3D, los nuevos combustibles, la biología sintética, la inteligencia artificial, las nuevas vacunas, la medicina digital, los nanomateriales, etc.

Es decir, mi agencia ideal exploraría áreas hoy en día ignoradas por las marcas y de las que sin duda saldrían cosas capaces de llevar a las marcas a otro nivel. Cosas que muy probablemente generarían un nuevo contenido, tipo de entretenimiento, conversaciones e interacciones que siempre intentarían ir más allá de un triste click y por eso mismo serían realmente relevantes.

Esta visión a largo plazo compartida por toda la agencia, estaría bien cuidada por gente exclusivamente dedicada a perseguirla hasta hacerla realidad, y en paralelo, por una división de personas encargadas de mejorar el corto plazo de la compañía, para que además de dar una entrada “inmediata” que sustente a la agencia, lo haga subiendo poco a poco pero de manera constante la calidad del trabajo diario, para que empuje esa visión a largo plazo. Es decir, aunque toda la agencia tendría una misma vísión, cada área y sus responsables tendrían muy claro cuál es su rol y enfocarían su talento en una misión muy concreta para poder cumplir con ese objetivo/visión común.

Mi agencia ideal estaría trabajando muchas veces desde dentro de las mismas marcas, y con esto no me refiero a un sentido físico de “implant”, sino a meterse dentro de las marcas para poder decidir por ellas qué nivel de excelencia creativa necesitan para poder llevar su marca a otro nivel. Por lo tanto, mi agencia sería la última responsable en decidir y llevar a cabo dichas ideas, cobrando por ejemplo un % de las ventas que produjo esa idea, como ya hacemos en Flock con alguno de nuestros clientes a través del Free Marketing.

Optimismo firme Vs Frustración efímera:
Soy optimista, y aunque opiniones hay muchas, el cambio es constante y el futuro es incierto, creo firmemente en todo lo anteriormente expuesto. Quienes me conocen bien, saben que es el camino que hace tiempo me he marcado y que avanzo firme por él, a pesar de algún que otro traspié propio del recorrido.

¿Por qué? Porque personalmente prefiero sin duda crecer como creativo, emprendedor y como persona apostando y persiguiendo algo en lo que creo, mientras aprendo cosas nuevas por el camino y enriquezco la parte que me falta, que dedicarme a hacer cada día lo que ya sé hacer a la perfección. Si un día me encuentro ante esa tesitura, prefiero montarme Pollos Panderito, ese lugar tan inexistente como entrañable del que por cierto, podrías hacerte fan 😉

Cuánto tardemos en alcanzar este objetivo, no tengo ni idea. Soy consciente de que no saberlo puede ser frustrante y de que muchas veces en efecto lo es, pero también veo que cada día somos muchos más los que compartimos esta visión, así que soy optimista al respecto.

Los 10 “mandamientos”:
Y después del post más largo que creo he escrito nunca en Gorditos y Bonitos, os dejo con estos once criterios iniciales que finalmente se quedaron en diez, tras una buenísima charla con DaniSebastián y Salles, quien además les puso un diseño bien fino.

Diez consideraciones en forma de tarjetas que nos sirven para saber qué tipo de ideas queremos tener en esta nueva aventura llamada Flock. Si a nosotros nos son útiles, tal vez también te puedan ayudar a ti, así que puedes descargártelas gratis como ya han hecho más de 800 y pico personas en apenas unos días.

¿Cómo? Haciendo clic en la imagen.

=___=

17 thoughts on “Going to the next level”

  1. Y de más está decir que estas enormes campañas publicitarias y la creación de sus respectivas imágenes (marcas) han estado en las manos de buenos diseñadores … que por cierto hicieron muy bien su trabajo… Por el contrario si todos los dueños de estas empresas no hubieran invertido en estos profesionales muy probablemente sus marcas no hubieran sido reconocidas a nivel mundial y su clientela no sería tan masiva como para generar los millones que genera actualmente.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *