HBO y el plan B

Fallo de "Game of Thrones"

Fue tan alta la expectativa por el inicio de la séptima temporada de “Game of Thrones” que los servidores de HBO no dieron abasto para poder servir el contenido a la gran cantidad de usuarios que (parece ser) nos conectamos simultáneamente. Una tragedia, porque en esta época de Netflix and chill y binge-watch de series, el ver una serie capítulo a capítulo a una hora determinada se vuelve, como dice Salles, un evento en tiempo real como, por ejemplo, la final de una Copa del Mundo de fútbol.

Lo cual le hace a uno pensar en varias cosas:

1.- El texto de explicación/disculpa que publicó HBO GO Latam en sus redes sociales (que puedes leer en la imagen que abre este post). ¿Por qué usarían la tipografía de “Game of Thrones”? ¿Lo escribió el Community Manager o hubo una dupla involucrada? ¿Pelotearon en un Starbucks o hubo una reunión de emergencia? ¿Hubo varias propuestas de diseño o ese fue el primer copy/arte que se les ocurrió?

Y ahora una pregunta en serio, era más que probable que semejante cantidad de gente se conectara, ¿por qué no lo previeron?
Lo que me lleva al punto siguiente.

2.- Hace unos años, un grupo de queridos amigos tenía todo listo para inaugurar la instalación que habían hecho para una renombrada marca. Sin embargo, el día del evento, el día en que la instalación tenía que funcionar, falló. ¿Por qué ese día y no el día antes o el de después? Nadie lo sabe.

Una semana después, esperando el más duro de los regaños y el corte de alguna que otra cabeza (figuradamente hablando), uno de los responsables de la marca los iluminó (y a quienes escuchamos posteriormente la anécdota) con el siguiente reproche:

“Somos una marca que se dedica a hacer innovación involucrando tecnología. Y en tecnología, hay ocasiones en que las cosas fallan. No estamos decepcionados con ustedes porque la instalación no funcionara el día en que debía hacerlo. Estamos decepcionados con ustedes porque no tenían un plan B.”

Por lo que se ve, HBO tampoco tenía plan B.
Lo que me lleva a pensar en el punto siguiente.

3.- Ya van más de diez años en que se pronostica la muerte de la televisión. Uno piensa que no, que la gente sigue viendo la tele, sólo que ahora la necesitan para ver su serie preferida en Netflix. Y que además sigue siendo el aparato por el que uno disfruta (o sufre) de eventos de índole deportiva, que se suelen seguir emitiendo (principalmente) por cable.

Por suerte, porque viendo lo que sucedió con “Game of Thrones” hace un par de días o con el final de “True Detective”, uno se cuestiona si algún organismo deportivo dejaría sus derechos de retransmisión EXCLUSIVAMENTE en manos de plataformas que viven únicamente online. Imaginen intentar ver la final de la Copa del Mundo de fútbol, que el streaming no funcione, y que la FIFA saque un mensajito en Twitter en el que dice que no se puede ver la final de la Copa del Mundo de fútbol porque mucha gente quiere ver la final de la Copa del Mundo de fútbol.

¿Será que la tecnología todavía no está lista?

4.- El último punto, que no tiene nada que ver con los anteriores, es la sensación extraña de reconocer, en un episodio de una de las series más famosas de la historia, las calles de la ciudad donde nací y crecí, Cáceres.

Cáceres en Game of Thrones

Quizá sea la excusa para que se escriban más textos y reportajes como éste, que hagan que se atenúe, por la vía del turismo, la aburrida monotonía en la que la ciudad lleva unos años inmersa.

Si pasó con Albuquerque y “Breaking Bad”

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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