Jonathon Keats y la creatividad combinatoria

¿Cuánto pagaría una agencia de publicidad por ‘fichar’ a alguien con un book creativo como el de este tipo? Considera los siguientes proyectos:

En el 2002, Keats presentó una petición para agregar la “Ley de la Identidad” (A=A) al código penal de Berkeley, California. Dicho precepto de la lógica Aristotélica — y una de las tres leyes básicas del pensamiento — afirma que cada entidad es idéntica a sí misma. Así que, de haber sido aceptada, la ley sería la primera que lógicamente nadie podría romper.

En el 2006, el artista organizó una Exhibición de Arte Intergaláctico, la primera dedicada al arte abstracto extraterrestre, consistente en pinturas producidas a partir de señales detectadas en el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico.

Para su obra “Speculations”, Keats combinó la teoría física de las cuerdas (que postula la existencia de 6 dimensiones espaciales adicionales a las 3 que podemos percibir) con el marco legal sobre derechos de aire (que le otorga al propietario el espacio libre que existe sobre un terreno). Abrió entonces en la galería Modernism de San Francisco una oficina de bienes raíces dedicada a vender propiedades extra-dimensionales. Para demostrar las posibilidades, sugirió el diseño de una casa cuatridimensional  basada en un teseracto o hipercubo (un cubo de cuatro dimensiones).

En el 2008, Keats exhibió el prototipo de una red de estaciones electrónicas para emitir el voto electoral a distancia. Para enfatizar la naturaleza fortuita del proceso, dichas estaciones estaban basadas en el juego de la güija.

Ese mismo año, Keats fundó en el centro de Berkeley, California, el Atheon: un templo dedicado a la adoración de la ciencia. Como detalle, el artista mandó a construir vitrales con los patrones creados por la radiación natural de fondo dejada por el Big Bang.

En “The longest story ever told“, la portada para el número especial “Infinito” de la revisit Opium, Keats escribió una historia de apenas nueve palabras que comenzaba con “time”. Sin embargo, dado que cada palabra está cubierta con capas de tinta negra de distinto grosor, estas irán apareciendo aproximadamente una cada siglo (según su exposición a la luz ultravioleta), de tal forma que pasará un milenio antes de que alguien pueda leer la historia completa.

En el 2009, el artista concibió una nueva moneda capaz de mitigar la volatilidad de nuestro sistema financiero. Ya desde la Gran Depresión, explica Keats, dejamos de respaldar nuestras monedas con reservas de oro. ¿Porqué no desconectar nuestro dinero completamente del mundo material? “The First Bank of Antimatter”, como su nombre lo indica, emite moneda respaldada en positrones (la contraparte antimaterial del electrón). “Es abstracta como el dinero fiduciario, pero contable como cualquier moneda respaldada por metales preciosos”, explica Keats.

Estos proyectos son sólo una muestra de la vasta obra Keats, que incluye también un ballet para abejas, un restaurante fotosintético para plantas, una institución que celebra matrimonios a través del entrelazamiento cuántico, y pinturas hechas con feromonas.

¿Un charlatán? ¡Nah! Para mí que es uno de los tipos más creativos del mundo. Más relevante aún para los lectores de este blog, su obra me parece un gran ejemplo de lo que María Popova ha llamado “creatividad combinatoria”. Keats es el prototipo ideal del creativo combinatorio y podemos extraer de él y de su obra algunas lecciones interesantes sobre creatividad.

Creatividad Combinatoria.

En los últimos años hemos presenciado el boom de lo que se podría considerar una nueva ciencia de la creatividad, basada en recientes descubrimientos surgidos de las neurociencias cognitivas y aderezada con ejemplos y testimonios de los mundos del arte y la cultura popular.

Una de las características principales de esta nueva ciencia es el trabajo de desmitificación que hace sobre la imagen clásica de la creatividad como un proceso casi sobrenatural de generación ex nihilo. Desde esta nueva perspectiva, la creatividad es un proceso mental susceptible de ser explicado y que se basa principalmente en la conexión y asociación de ideas preexistentes. Así, la nueva ciencia es la contraparte perfecta de una cultura que exalta la referencia, el remix, el mashup e incluso el plagio. No por nada uno de los episodios más interesantes de este boom es el escándalo en torno a Jonah Lehrer quien, tras publicar el año pasado su libro Imagine: How Creativity Works, se vió forzado a aceptar que buena parte de esa obra (y otras anteriores) no era otra cosa que contenido reciclado y plagiado.

Un ejemplo un tanto más decoroso de esta nueva perspectiva es la investigación continua que realiza María Popova en sus blogs Brain Pickings y Explore. Es ahí donde ella ha avanzado su visión “combinatoria” de la creatividad que, en sus propias palabras, es la “idea de que para que podamos verdaderamente crear y contribuir al mundo, tenemos que ser capaces de conectar una infinidad de puntos, hacer una polinización cruzada de ideas provenientes de una variedad de disciplinas, combinar y recombinar estas piezas para construir nuevos castillos.”

Teniendo como trasfondo estas nuevas ideas en torno a la creatividad, encontrarme con el caso de Keats me ha sugerido tres pares de insights. Por un lado, tres características de lo que podríamos considerar una idea verdaderamente creativa. Por otro lado, tres correspondientes características que podrían ser comunes y esenciales en las personas creativas. Lo cual requiere algunas aclaraciones.

En primer lugar, a diferencia del trabajo de Popova y, más aún, del de los científicos activos en este nuevo campo, mis ideas no están basadas en una investigación exhaustiva. En segundo lugar, a diferencia de muchos otros, desde David Ogilvy hasta mis colegas de este blog, que se han expresado muy claramente acerca del tema, mis apuntes no están basados en una experiencia amplia en el trabajo creativo—en realidad son una mezcla de investigación superficial, breve experiencia y algo de reflexión. En tercer lugar, y de nuevo en relación con lo de Ogilvy o mis colegas, mi interés primordial no son las ideas buenas o grandes sino algo anterior y más básico. Lo que me interesan son las condiciones de emergencia de una idea verdaderamente creativa, es decir, una que supone un salto cualitativo en términos de novedad con respecto a lo que ya existe. Lo que me interesa es la idea original o novedosa — la IDEA en sentido estricto — independientemente de que sea “buena” para la gente o para un cliente, bajo cualquier criterio que se le aplique.

 

La Idea Creativa.

1. Una idea creativa es siempre una conexión nueva; un nuevo vínculo entre regiones (cuanto más alejadas, mejor) de una red—que es a la vez neuronal, conceptual, y cultural. En ese sentido, las ideas creativas son parecidas a un googlewhack, ese juego übergeek ya extinto que consistía en encontrar búsquedas en Google de dos palabras que arrojaban exactamente un solo resultado: e.g. ambidextrous scallywags.

2. Una idea creativa siempre tiene un racional preciso. Es decir, no es suficiente con conectar conceptos, regiones o disciplinas dispares, la conexión debe de tener una justificación, misma que se experimenta como si hubiera una atracción electromagnética o como el embonar perfecto de dos piezas mecánicamente complementarias. De ahí que las ideas creativas caigan redonditas una vez concebidas, que nos suenen familiares (o incluso obvias, a pesar de ser novedosas) y que nos hagan pensar que “si no existieran ya, alguien las hubiera inventado.”

3. Una idea creativa es siempre susceptible de ejecutarse o implementarse de una manera rigurosa. Esto se sigue casi directamente del punto anterior. Una conexión nueva y justificada en la red de ideas preexistentes debería de ser posible de realizar sin comprometer esa racionalidad que la caracteriza. Las ideas verdaderamente creativas resultan en cosas de verdad, reales, que funcionan.

Para ilustrar estos tres puntos, considérese la siguiente obra de Keats—que describiré aquí usando la fórmula clásica del caso publicitario: problema, idea, racional y ejecución.

Problema: El universo se está expandiendo de forma acelerada. Dada la abundancia de materia oscura, dicha expansión terminará por desgarrarlo.

Idea:“Pornography for God”… (¡casi un googlewhack!)

Racional: El Big Bang fue un coito divino cuya eyaculación consistió en el plasma de quarks y gluones que dió origen al universo. Mostrarle imágenes de esto a Dios debería de excitarlo a procrear nuevos universos. Pero… ¿cómo?

Ejecución: En el 2010, Keats instaló en la galería Louis V. ESP de Brooklyn un altar como ofrenda para Dios que transmitía en vivo las explosiones provocadas en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), mismas que recrean a escala pequeña las condiciones inmediatamente posteriores al Big Bang.

La idea, como conexión aventurada entre ámbitos alejados (religión, pornografía y cosmología), es única. El racional es coherente y además jocoso, si bien un tanto absurdo. Pero Keats es el primero en aceptar que su arte es absurdo (ver video abajo). A fin de cuentas sus obras son experimentos mentales (thought experiments) en el sentido filosófico del término… mindfucks, pues. Y la ejecución… eso de transmitir en vivo, como ofrenda erótica, las colisiones del LHC… me parece genial.

Para no hacer este post más largo de lo que ya es, no realizaré tal ejercicio, pero creo que si analizamos algunas de las ideas más creativas que hemos conocido podremos encontrar estos rasgos de recombinación, coherencia y realizabilidad.

 

El Creativo Ideal.

1. Un creativo posee “erudición horizontal”, es decir, una embarrada más o menos profunda pero siempre muy bien esparcida por distintos campos culturales: ciencia, arte (serio y pop), tecnología, historia, política, economía, deportes, etc. El capital cultural es la materia prima de la creatividad.

2. Un creativo tiene un alto coeficiente intelectual. Vaya, a los creativos de verdad “les gira la piedra”, no hay de otra, y lo demuestran en sus conversaciones, sus presentaciones, sus chistes. Encontrar nuevas formas de hacer embonar las cosas del mundo es un rasgo distintivo de la gente inteligente.

3. Un creativo se caracteriza por una inclinación obstinación por producir, y por hacerlo sin comprometer su idea original. No es suficiente ser culto e inteligente, la terquedad es otro rasgo esencial. ¿De dónde surge esta obstinación? No tengo idea, pero cualquiera que haya trabajado con o para un verdadero creativo la conocerá muy bien.

En un post reciente en Explore, Popova menciona siete rasgos encontrados por investigadores noruegos en gente altamente creativa. Me parece que en suma incluyen los tres mencionados arriba y algunos otros más que probablemente no sean esenciales y que sería difícil descubrir en alguien sin conocerlo personalmente. ¿Será Jonathan Keats emocionalmente inestable y socially awkward?

Me quedan algunas preguntas que probablemente la nueva ciencia de la creatividad buscará responder y capitalizar en los próximos años: ¿Es posible incrementar nuestra capacidad creativa? Seguramente, pero sólo a largo plazo. A fin de cuentas: ¿Qué tan rápido podemos incrementar nuestro capital cultural, dominar la neuroplasticidad de nuestro cerebro, cambiar nuestra personalidad?

 

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