El día en que la manufactura que se fue al carajo

De entre todos los comentarios que recibimos la semana pasada, a cuenta de nuestros famosos posts de salida y entrada laborales, uno resonó con frecuencia (más allá de las obvias felicitaciones y/o reclamaciones de qué carajo estamos haciendo con nuestra vida): la anécdota de la impresora 3D que imprimía impresoras 3D.

Como una de esas cuestiones que flotan en el ambiente (como este tweet de hace unos días de Rafa Jiménez) y para las que alguien abre una espita que hace que nos lleguen directamente a la cara, el tema de la impresión 3D ha dejado de ser baladí, pasando de ser parte de una conversación terriblemente “nerd” a ser parte de conversaciones que tienen que ver directamente con cómo este tipo de tecnología pueden afectar al proceso de manufactura y escalabilidad de negocios pequeños y grandes. Resumiendo, ¿necesita uno una factoría en China pudiendo imprimir en su casa? Más aún, ¿qué ocurre si en vez de imprimir piezas se imprimiera (como de hecho ya se hace) tejido humano? ¿Puedes entonces imprimir un filete con el que dar de comer a gente que no tiene para comer filetes?

Transportada por la tecnología, la imaginación conduce todo este tema a niveles mucho más allá de la anécdota puntual, que merecen ser estudiados como parte de lo que Chris Anderson (Wired) y Bre Pettis (Makerbot) llaman “Manufacturing Renaissance” en esta charla (gracias Jorge) algo larga pero muy recomendable:

Y como todo nuevo fenómeno que pasa de la infancia a la adolescencia, la impresión 3D también empieza a tener el lado oscuro de aquellas modas que aún no están legalmente reguladas, así que puedes utilizar la tecnología para imprimir, por ejemplo, armas.

Este artículo que me envió Alfredo Narváez es un buen punto de partida si quieres saber más sobre este tema: “How to make almost anything”.

Qué buena época para estudiar Antropología, la verdad…

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Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

6 thoughts on “El día en que la manufactura que se fue al carajo”

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