Aeropuerto de MTY, arco de metales

La marca que le hablaba a la gente como VIP

Aeropuerto de MTY, arco de metales (1)

Hay un lugar fascinante en el aeropuerto de la ciudad de Monterrey, el control con arcos detectores de metales que uno encuentra camino de las puertas de embarque para tomar cualquier vuelo que salga desde la Terminal A.

Es fascinante, digo, porque tiene una puerta de acceso para viajeros VIP (deben ser aquellos que van a viajar en clase Premier o Business o alguna de éstas…) que consiste en una pared de cristal que separa la fila de los supuestos viajeros exclusivos de aquellos que no lo son tanto, aunque al final y en la práctica, ambas filas se mezclan más frecuentemente de lo que pudiera parecer razonable como para haber decidido separar a los viajeros.

Aeropuerto de MTY, arco de metales (2)

Fue justo ese lugar donde nos tocó vivir una particular peripecia a Ulises y a mí, cierto día de hace un par de años en que nos dirigíamos a La Paz (Baja California Sur) para participar en Medios y Marketing (un congreso de marketing que se organiza allí anualmente).

Nos encontrábamos esperando nuestro turno en la fila de los No-VIP cuando uno de los guardias del tan distinguido pasaje nos llamó para pasar por él, algo similar a:

Ustedes dos, pasen por aquí.

Ante lo cual sólo acertamos a balbucear algo como:

Pero no tenemos billetes VIP, viajamos en clase normal.

La respuesta del guardia fue demoledora y encantadora a la vez:

Pero tienen cara de ser VIP, pasen por aquí.

Ni que decir tiene que pasamos entonces por el arco de metales VIP, exactamente igual al que no lo era, cumpliendo también con la liturgia de depositar en la bandeja todos nuestros objetos metálicos, zapatos (en aquel entonces se requería) y ordenador portátil (laptop), exactamente igual que todos aquellos que pasaban por el arco No-VIP, pero a los que no podíamos dejar de mirar con los ojos y sonrisa de “nuestras caras de ser VIP“, aunque, a los efectos, estábamos exactamente igual de descalzos y desposeídos de elementos de metal que ellos. Pero aun siendo lo mismo, era diferente.

¿No sería fantástico que las marcas le hablaran así a la gente? ¿Que les hablaran como si tuvieran cara de VIPs? Con un interés y respeto genuino por ellos y por el tiempo que dedicarán a un sitio, vídeo o fanpage, independientemente de su localidad, nacionalidad o compra (o no) posterior de productos de alguna de esas marcas.

Creo que sí sería fantástico, sí… hey, como en el arco de control de metales de ese aeropuerto.

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Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

7 thoughts on “La marca que le hablaba a la gente como VIP”

  1. Antes no existía tal pared transparente. Solo tenían a una enorme oficial al frente… para cuando te acercabas ya te había analizado mientras llegabas por el pasillo, y justo cuanto te veía dudar sobre a qué pasillo podrías pasar y porqué los dos dan hacia la misma escalera, ella te atajaba y te decía “usté dele por aquí…”, como te ves te tratan… me fui a la no-VIP.

    La verdad, el pasillo VIP solo tenía una línea de revisión y el otro dos, así que pasé muchísimo antes que cualquiera de los 3 o 4 tipos que estaban ahi cuando llegué, total… solo en México.

  2. Nunca entendí mucho eso del VIP cuando no representaba mejoras sustanciales al consumidor. Y menos cuando las reglas del “vipaje” cambian con algo tan ilógico como la capacidad de una persona de “tener cara de vip”.
    Creo que si los aeropuertos o aerolíneas quisieran demostrar lo grato que es ser vip pondrían vidrios limpios pero en sectores donde el cambio es realmente importante, no cuando el que está a tu lado es sometido al mismo tipo de controles. A mí me da para pensar: “pobre tipo, pagó para ser vip y le sacan los zapatos igual que a mi, y encima exponen la situación como si fuera una gran pecera de vips caídos en desgracia.
    ¿O estoy loco al pensar que al guardia ese hay que echarlo a patadas?

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