La publicidad digital de México (y sus fake plastic clicks)

Canary Wharf

Canary Wharf era un complejo de negocios proyectado en Londres, cuya construcción, a principios de los años 90, hubo de detenerse por la crisis económica en el país. Tan desoladora era la apariencia del lugar al interrumpirse el majestuoso proyecto que en algunas de las zonas despobladas se colocaron árboles de plástico, para disimular un poco lo triste y abandonado del panorama.

Esos son los árboles de plástico de los que habla Radiohead en su tema “Fake plastic trees”, basada en una relación que termina y en una crítica al consumo masivo y al cómo consumimos cuando somos infelices, para llenar nuestros vacíos. Un tema muy recordado porque Thom Yorke se pasa el vídeo completo dentro de un carrito de supermercado:

El caso es que algo así siento cuando veo cómo, simultáneamente, las cifras de inversión publicitarias en formatos digitales crecen y crecen cada año en México, a la vez que soy incapaz de recordar ninguna campaña hecha en el país (con alguna contada excepción) que pudiera encontrarme luego en otro lugar (adaptada a otro país o región, o en algún festival), preso todo de ese cortoplacismo que hace que nos gastemos todo el dinero en banners de una calidad semejante a estos, e-mail marketing tan variado como desorientado, o esos servicios tan demandados ahora de social-media-crap, vendidos por supuestos expertos que enuncian como casos de éxito casos que lo son de un éxito relativo. Y que no han hecho ellos, por cierto.

Pero como el numerito de inversión crece cada año, los que hacemos digital nos juntamos y nos damos palmadas en la espalda, y hablamos del futuro que será nuestro y de, fíjate tú, lo mal que va la publicidad tradicional, y de cómo la gente que lleva haciendo publicidad desde hace más de veinte años no “entiende” los nuevos medios (pues menos mal, porque si no nos crujen), y nos damos más palmadas en la espalda y nos lamemos nuestros iPads relucientes y seguimos esperando ese futuro (que va a llegar porque lo dicen unas putas estadísticas en un keynote que trae un tipo-venido-de-no-sé-dónde) en vez de caminar hacia él, mientras nos quejamos amargamente de los clientes (que tampoco entienden, claro) porque es más fácil encarnarse en víctima y dejar la culpa para otros.

Y es que esa cifra, creciente cada año, encarna nuestros propios “fake plastic clicks”, los que camuflan el páramo de la creatividad digital en México, para hacernos pensar que hay algo donde en realidad hay muy poco. Nos quedamos dormidos y soñamos que caminábamos por un bosque, y nos encontrábamos unos árboles de plástico, creyendo que eran de verdad. Y sonreímos, qué miedo.

Necesitamos algo menos de autocomplacencia y malinchismo. Y despertarnos de la caminata por el bosque y recapacitar, sentados ante nuestro escritorio, en si de verdad el trabajo que estamos haciendo es el mejor trabajo que podríamos hacer… ¿de verdad? Oh my God, espero que no lo sea, porque si es así sí que tenemos un serio problema.

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

19 thoughts on “La publicidad digital de México (y sus fake plastic clicks)”

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  3. Recuerdo que en aquel legendario Flash for Mexico Miguel Calderón preguntó al panel en el que participé (y al público en general, a manera de reflexión) por qué la enorme mayoría de los websites en México eran tan malos. Lo único que se me ocurrió responder en ese momento es que el 95% de la publicidad tradicional era malísima, también; y que el 95% de la arquitectura, pintura, música, y cualquier otra cosa hecha por el hombre era una basura. Eso hace al 5% restante tan valioso.

    Pero en realidad, a lo que apuntaba Miguel era a que, aún considerando eso, la proporción en web de basura en México era peor. Y sigue siendo, como apuntas, ahora ampliado a cuestiones como banners y demás.

    Estoy completamente de acuerdo en que debemos exigirnos mucho más. A mí lo que más me interesa de la creatividad digital es que puede tomar cualquier forma, no tiene que ser un banner ni nada en particular. Pero lo que sí tiene que ser es interesante, destacada, original en su planteamiento, bien ejecutada, acertada, y digna. Y es cierto que hay muy pocos ejemplos.

    Quizás haya que juntarnos más, retarnos más, y celebrarnos más cuando haya cosas que celebrar (por cierto, muchas gracias por señalar una campaña nuestra como ejemplo). Para aprender, para ponernos la barra más alta, para impulsarnos a ser mejores. E incluir más a los clientes en todo esto, como ya lo has dicho anteriormente.

    Si las campañas dan buenos resultados como están (quiero pensar que los dan, aunque es posible que ni siquiera se estén midiendo las cosas correctas), imaginemos a dónde podemos llevar esta disciplina con campañas realmente sobresalientes.

    Abrazo,

    r

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  7. Qué buen texto, Dani. Y cuánta razón. Pero espero que eso no signifique desánimo. Hay un montón de territorios por conquistar y la aventura es extraordinaria. Uno hoy tiene la oportunidad de ser pionero y meter el pie en lugares que nadie antes había pisado. Dios, eso es grande. Espero que nos os quedéis por ahí lamentando lo difícil que es abrir camino cuando no hay camino. La publicidad necesita nuevos héroes, que destruyan y construyan. Está la generación de los treintañeros que van a llegar a los cuarenta sin haber asumido su rol y dejándose llevar por una vida más o menos cómoda y los veinteañeros que aterrizan en el mundo profesional sin referentes. Qué burros sois todos.

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  9. Dani, sentimos eso acá en Buenos Aires también, nos equivocamos todos los días para mejorar esta sub-industria, que al menos yo elegí como modo de vida, ponemos el pecho no solo discursivamente, sino en los hechos. Solo se una cosa, moriré con las botas digitales puestas para que en al menos 5 años, esta industria tenga la legitimidad que se merece, no solo con unas cuantas palmeaditas en la espalda, sino paa que las cifras nos avalen como industria.
    Soy todavia un treintañero que sigue sumando responsabilidades, enseño lo que aprendí a las generaciones venideras, pero aún nos queda seguir evangelizando. Gracias por todo lo que compartís. un abrazo desde la ciudad de la furia.

  10. Claro, Martín, yo a lo que me refiero es que a veces se nos “va la mano”, y de tanto buscar la “legitimidad” al final lo que hacemos es crear un guetto para nosotros mismos, porque nos volvemos tan “excluyentes” como aquellos a quienes denunciamos…

    gracias por el comentario, abrazo!

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