Las gráficas de la avaricia

Facebook alcanzando 150 millones de usuarios

Ahí está la terrible gráfica (click aquí o sobre la imagen para verla a mayor tamaño), que aparece en todos, todos, todos, todos los informes que se hacen cada vez que alguien intenta convencer a un auditorio de por qué las marcas han de incrementar su publicidad en medios digitales, esa gráfica que compara los años que tardaron la radio o la televisión en alcanzar ciento cincuenta millones de usuarios, contrapuesto a cuánto tardó en alcanzar Facebook esa cifra. Pero es terrible, porque donde a lo mejor uno insinúa crecimiento en el uso de algunos medios, los managers de las marcas salivan de forma acelerada pensando en cuántos clientes potenciales podrían encontrar entre semejante población.

Incluso a veces, para qué engañarnos, esa es directamente la intención de quien expone, que además puede relatar, minutos más tarde, cosas como que con la cantidad de teléfonos móviles que hay en un país existen un montón de usuarios a los que las marcas pueden acceder 24/7 por la vía de los mensajes, marketing de proximidad por bluetooth, etc. etc. Algunos comentarios al respecto:

1.- Para cerciorarse de cómo los medios digitales ganan terreno entre la población no hace falta acudir a cifras globales de Facebook, basta con ver cómo la vida de uno se ha visto afectada y alterada por la presencia de estos medios y este hecho debiera ser más que suficiente sin necesidad de ningún informe que explique lo obvio, que incluye momentos como “mi madre me agregó en Facebook”. Si algún manager de marca no ha visto su vida afectada y alterada por la presencia de estos medios quizá debiera dejar de ser manager de esa marca, y probablemente no exista ninguna gráfica que pueda convencerle de regresar al año 2011 desde donde quiera que esté.

2.- No me conecto a mi cuenta de Facebook más que para contar cosas mías y saber de las de mis amigos. A veces interactúo con marcas, sí, pero cuando yo decido que merece la pena. La decisión es mía, no de un tipo asesorando a una marca con una gráfica diciendo que tengo cuenta de Facebook.

3.- Si tengo mi teléfono móvil encendido todo el día pueden estar seguros que no es con la intención de que una marca, asesorada por un tipo que muestra gráficas que dicen que tengo teléfono móvil, me tirotee con sus mensajes.

4.- Los que redactan estos informes hablan demasiado de los usuarios como “ellos”, en vez de como “nosotros”. Quizá debieran autoincluirse como parte de los usuarios, si lo son, o no hablar para nada de usuarios, si no lo son.

Y es que, en general, ningún informe/reporte/análisis debería legitimar el que una marca me atosigara en cualquier momento del día, sin ningún pretexto, y pretendiendo ser un amigo que no es. Quizá si existieran menos de estos informes avariciosos con sus gráficas avariciosas pudiéramos tener una mejor publicidad que aportara valor y utilidad a la vida de las personas. Quizá debiera ser ese el objetivo de los que hacen esos informes, no hacer inventario de nuevos territorios por descubrir y colonizar a trompazos, sino empezar a tratar mejor los que ya se conocen e interesarles para que sean los que poblamos esos territorios los que nos acerquemos a la publicidad.

Así que, como conclusión sobre el tema de estas gráficas, si asisten a una conferencia donde alguien las muestra de nuevo para hablar de posibles nuevos “consumidores”, les recomiendo encarecidamente que le lancen un zapato y acudan a la salida para que les devuelvan el dinero de su entrada, por favor.

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people. I run a VR company.

4 thoughts on “Las gráficas de la avaricia”

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  2. Fíjate que en un salón, con gente de cuentas en el Simulador de vuelo, siendo yo el único digital me encontré una situación particular. Los Seniors de Cuentas se quejaban de cómo la gente en las agencias en estos días era tan apática, que les costaba trabajo concentrarse, que no aceptaban órdenes, que tenían que persuadirlos demasiado. En otras palabras que eran todo, menos pasivo receptivos que aceptarían cualquier cosa con un ¡Si, señor! tal y cual estaban acostumbrados, como la gente a la que dirigen los medios tradicionales. No quise generar polémica diciéndoles que si no pueden persuadir a su propia gente cómo esperaban comprender a su consumidor, que cada vez es más en número como las personitas de las que tanto se quejaban.

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