Las marcas como interfaz

Dedo e interfaz

Los más asiduos de este blog recordarán este antiguo post donde una imagen pedía a los usuarios que dieran cabezazos al teclado.
Durante mucho tiempo usé ese ejemplo en mis conferencias, porque más allá de lo (aparentemente) estúpido de la petición, lo interesante era que la imagen no era un contenido que compartir, sino una “herramienta” que pedía a los usuarios hacer algo. Y de entre todas las interacciones (dejar comentarios) de los mismos se generaba una divertida dinámica donde todos esos usuarios estaban creando una historia a medida que los cabezazos al teclado se sucedían, comentando unos las interacciones de los otros.

Sirve como ejemplo para, seis años después, explicar por dónde pudiera transitar el futuro publicitario de muchas marcas. Durante años escuchamos una y otra vez “el contenido es el rey”, pero los hechos parecieran demostrar lo contrario.

Las marcas siguen gastando ingentes cantidades de dinero en crear contenidos con los que poblar todas sus posesiones en redes sociales, pero de alguna manera todas ellas siguen rehenes de quien sirve a los usuarios todos esos contenidos: empresas de tecnología.

Porque hoy, las empresas a las que mejor les va en aquello de la publicidad son empresas de tecnología, especialmente Google, Facebook y (quizá) Snapchat. Y lo consiguen proporcionando a los usuarios, no un contenido, sino una interfaz en la que a veces consumir, pero sobre todo en la que poder interactuar con la interfaz y con otros usuarios para poder crear sus propias historias.

Piensen en cómo localizar una dirección: abren Google Maps.
Piensen en cómo comunicarse con un amigo: usan Facebook Messenger (o Whatsapp, que también es de Facebook).
Piensen en cómo hablar cara a cara con un amigo: pueden usar Google Duo (o Apple FaceTime).
Piensen en cómo hacer un stream de lo que tienen delante: abren Facebook Live (o pueden usar Periscope).

Podemos seguir con VR y Facebook comprando Oculus Rift o Google desarrollando Cardboard. O la siguiente pelea, perfeccionar los sistemas de reconocimiento de voz para que sea esa la forma en la que solicitamos servicios a las máquinas que nos rodean: la voz como interfaz.

Si lo piensan bien, una de las múltiples razones por las que Facebook querría comprar Snapchat es para poseer una interfaz de la que aún no era dueño. Y al no conseguirlo, crearon Instagram Stories.

Me pueden decir que hay muchas de esas funcionalidades ya existen fuera de Facebook o Google, pero lo interesante es cómo éstas dos últimas las engloban todas bajo un mismo paraguas. Si tengo mi teléfono en la mano, ¿para qué voy a salirme de mi app de Twitter para usar Periscope si puedo hacerlo directamente desde el mismo app de Facebook?

Punto aparte, cuando eres dueño de tantas interfaces, puedes empezar a combinarlas para crear lo que se te antoje.
Me explico, teniendo aplicaciones de mensajería instantánea, bots y pagos P2P entre sus usuarios, Facebook podría mañana crear un banco. No digo que lo vayan a hacer, pero podrían.
También podrían crear un canal de televisión: imagínense una parrilla televisiva con todos los contenidos generados en Facebook Live por los usuarios. No digo que lo vayan a hacer, pero podrían.

Etcétera.

* ZHZHZHHHHH! (sonido de scratch en un disco de vinilo) *
Volvemos a las marcas. Las marcas siguen haciendo contenido. A algunas, alguna vez, les va bien. Pero la mayoría pasan desapercibidas, y sus ingresos, visitas y cualquier métrica que quieran medir, publicitariamente hablando, no se compara con la ingesta de dinero que Facebook y Google hacen todos los días… porque son el interfaz.

“El contenido es el rey”, decían. Ok. Hace seis años, supongo.
En 2016, y en un mundo con un span de atención de 3 segundos (por decir), el interfaz es el rey.

¿Eres dueño o trabajas para una marca?
¿Hay algún producto que puedas volver un interfaz para los usuarios?

Es difícil, pero no imposible. Piensa en Nike y en cómo el cuerpo humano es el interfaz, generando datos en Nike+ que posteriormente pueden usarse para muchas cosas.
Y llevando el caso de Nike al extremo, recuerden que Nike lanzó hace cuatro años su Fuelband (el único wearable device deportivo que he usado del que puedo hablar bien) y dos años después decidió no seguir haciéndolas porque era mucho más barato y simple convertirla en un app que puede vivir en tu teléfono.

O piensen en Ikea, y en cómo en menos de siete años no les compraremos muebles, sino impresoras 3D en las que imprimir los modelos que descargaremos de su sitio web. O puede que los muebles de tu casa dentro de diez años los diseñe e imprima en 3D tu hijo, jugando Minecraft.

La marca funcionando como interfaz. Y el producto (o parte del mismo) convertido en software.

Las marcas como interfaz. Y los interfaces son software.
Así que, probablemente, el mejor consejo para las marcas, su futuro y su publicidad pudiera provenir de 50 Cent: “Interface or Die Trying”.

Published by

Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *