Limbo: mi residencia en una agencia de publicidad

Limbo

Parecería que actualmente vivir en un limbo es lo común, tan común que pocas veces sabemos realmente en donde estamos, por eso a veces es tiempo de frenar de golpe y reconocer el terreno antes de seguir avanzando.

De un tiempo acá me encuentro separado en cachitos, entre el mundo de la publicidad y el de las startups, entre ser un estudiante y un profesional, entre ser un adulto o un “chiavo” ya saben lo que dicen, los millenials no sabemos crecer…

Primero vamos con las start-ups, aaah las start-ups. Si alguien escribiera un libro sobre lo que las start-ups piensan sobre las agencias de publicidad llevaría como título “Triunfos robados” o “Copycat” y, siendo honestos, la publicidad lo tiene bien merecido, al menos en la parte digital; aquellas que marcan tendencias y crean nuevas dinámicas entre consumidor y producto son las start-ups.

No hace falta estar más de un par de horas en cualquier agencia de publicidad para encontrar un proyecto donde se “gamifique” la experiencia respecto a “X” marca, o donde el cliente (la marca) haya solicitado una aplicación con “badges” para que los usuarios los ganen comprando producto, coleccionando taparoscas o hasta por respirar. Tampoco faltan los proyectos que implican crear una plataforma de crowdfunding, hacer uso de la economía compartida, etc.

Por otro lado, de preguntarle a los publicistas sobre los startuperos se referirían a ellos como “standuperos”: tipos con ideas estúpidas, hablado de rondas de inversión, capital semilla, aceleradoras y con un pitch listo para describir una idea que, a decir verdad, en la mayoría de las ocasiones raya en la estupidez. “Startuperos are the new Testigos de Jehová”, y la realidad no dista mucho de la burla.

Pero como en toda ambivalencia, nada es absoluto sino que es más como un ying y un yang que deberían aprender a vivir en comunión.

P.- ¿Qué podría aprender un startupero de un publicista?
R.- Las historias.

Parece simple, pero a decir verdad es bastante complejo: si quieres vender algo, cuenta una historia, toca fibras, mueve los deseos más intrínsecos de una persona.

Al final, la mayoría de las start-ups quieren monetizar a través de eso que tanto odian, publicidad. Lo mejor sería entenderla.

P.- ¿Qué podría aprender un publicista de un startupero?
R.- Build fast, fail cheap. MVP como mantra.

Cuando un publicista intenta construir cualquier tipo de comunicación necesita una producción titánica, millonaria, que en la mayoría de los casos no retorna ni cerca de los dividendos esperados. Hay que ser más ágil, ágil para construir y ágil para fallar.

En Flock suele ocurrir que estemos justo a la mitad: hacemos campañas de redes sociales, pero también lanzamos canales de música, o plataformas para acortar la brecha digital (ayúdennos, ejem…). Hacemos uso de las metodologías que hacen a una start-up un modelo sostenible: fallar rápido, fallar barato, y contamos historias, esa es nuestra materia prima. Lo cierto es que Flock es una agencia de publicidad. Una muy pragmática pero, a final de cuentas, una agencia de publicidad.

Al final, estar en el “limbo” puede resultar beneficioso: tomar lo mejor de dos mundos, ver como resuelven un problema en una industria y abstraerlo a otra. Estar a la mitad también significa no pertenecer, no caber en ninguna caja, y anímicamente y para un semi-adulto como yo… a veces está bien y otras no tanto, no pertenecer pesa.

Ser el “bebé” en el trabajo VS. el “señor” en la escuela, el “roba ideas” en las fiestas de startuperos VS. el “intruso” publicista, o el adulto con responsabilidades económicas al mismo tiempo que el veinteañero que sólo quiere “yolear”, y todo al mismo tiempo, no es nada fácil…

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Mau Ruiz

A este blog yo vengo a hacer invitaciones. #YOLO - @Mau_rs

3 thoughts on “Limbo: mi residencia en una agencia de publicidad”

  1. Te entiendo totalmente Daniel, mi caso es mas estar entre ingenieros y diseñadores, estoy en la trinchera de los startuperos, pero a veces como bien indicas no entienden que crear acción requiere más llegar al inconsciente que a la métrica para crear el “call to action”, aprendiendo un poco de ambos mundos, porque ambos mundo tienen sus oscuros extremos y nosotros podemos ver el lado feo de cada uno….

    Definitivamente, lo que a veces pesa más no es ver los dos lados de la moneda, no es no darle la razón a nadie, porque en ambas direcciones, todos se equivocan y todos tienen razón, es que pareciera que para ser parte de uno debes estar en contra de los otros… y en ese dilema donde uno se encuentra en medio y peor aun donde no identifica con ninguno, de manera completa, ni me siento tan diseñador “artista” y extrañaría la pasión si me volviera pragmático o binario.

    Al menos me es reconfortante que hay más como yo allá afuera, de esos que se sienten en medio, que veces pueden ser reflexivos, pero siempre buscan sacarle partido a lo que aprenden, y hasta lo que no aprenden, porque aveces (muchas veces) te equivocas.. saludos

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