Los ciclos del “hype”

Desde hace algunos años me ha interesado la visión cíclica del cambio. Esto no se refiere a una idea circular del “eterno retorno” en donde las cosas simplemente se repiten, sino más bien a una imagen “hertziana” de la historia. La idea es que si vemos los acontecimientos y los procesos -que de cerca pueden parecer desordenados y sin sentido- a una escala adecuada, encontraremos patrones: ondas, ciclos, períodos, y así.

Latido
– El latido de un corazón –

Onda Kondratieff
– Las ondas Kondratieff de la economía global –

La economía global, por ejemplo, “late” como un corazón a partir de sus períodos de crecimiento y reducción. Y este tipo de fenómenos cíclicos se encuentran en todos los ámbitos, por toda la naturaleza y en todas sus escalas: incluso en nuestra vida personal (más sobre esto abajo). Vivimos en una realidad cíclica.

Un ejemplo muy interesante es lo que la agencia de investigación y consultoría tecnológica Gartner llama “Hype Cycles”.

Ciclo de sobreexpectación

Estos “ciclos de sobreexpectación”, descubiertos por Jackie Fenn en 1995, describen un proceso en cinco etapas a través del cual circula la percepción pública de las nuevas tecnologías. En el “technology trigger” las primeras noticias de un nuevo invento salen a la luz. Por ejemplo, en el MIT Technology Review. A partir de ese momento, se genera un “peak of inflated expectations”: este es el momento cuando, básicamente, la gente piensa que esta nueva tecnología va a resolver todos los problemas del mundo. Este año, según Gartner, los Big Data, la impresión 3D, y la gamification, están en su pico de expectativas infladas.

Hype Cycle 2013
– Hype Cycle 2013 Gartner –

Lo interesante es lo que sucede después: cuando las personas y las industrias relevantes las empiezan a integrar en sus procesos, reconociendo así sus limitaciones, esas nuevas tecnologías caen en un “through of disillusionment”. Según Gartner, hoy tenemos a la computación en la nube y la realidad virtual pasando por ese abismo de desilusión. Si el desarrollo de esas tecnologías continúa, pasan después por un “slope of enlightenment” en donde las expectativas en torno a ellas repuntan, para finalmente alcanzar una meseta o “plateau of productivity”. Los métodos de autenticación biométricos y el reconocimiento de voz -piensen en el iPhone 5S y en Siri– se encuentran en esas etapas respectivamente.


Hay tres cosas que vale resaltar de este modelo. En primer lugar, “todo lo que sube, tiene que bajar” antes de integrarse en la vida cotidiana. En segundo lugar, las nuevas tecnologías -como lo indican los íconos en la gráfica- se mueven a distintas velocidades por la curva. Por ejemplo, el quantified self  y la human augmentation están ambos en la etapa inicial pero, según Gartner, el primero tardará apenas entre dos y cinco años en alcanzar la meseta de productividad mientras que el segundo lo logrará en más de diez años.

Finalmente, y a pesar de que no lo ha explotado explícitamente, Gartner mismo ha reconocido el potencial del modelo para ser aplicado en otras innovaciones y cambios sociales, culturales y políticos más allá de la tecnología.

Hace algunas semanas, en una plática informal dentro de Flock, Sebastián relacionaba la debacle de la selección mexicana en la eliminatoria mundialista con la desilusión en torno al llamado “Mexican Moment” o MeMo. Y yo pensé que tal vez -¡ojalá!- ambos abismos de desilusión son apenas el preámbulo para períodos de productividad modesta pero sostenida y de expectativas más dimensionadas. A pesar de que puede parecer mediocre en comparación con las expectativas sobredimensionadas, alcanzar una meseta de productividad me parece un gran logro: sobre todo porque implica haber superado el abismo de la desilusión.

Y ya en ese tono cuasi-filosófico, he pensado si los “hype cycles” no aplican también a otros actores en otras escalas, como las empresas y las personas. Así sucede, tal vez, en nuestra industria publicitaria que produce y capitaliza el “hype” en torno a las marcas y cuyos actores protagónicos “viven y mueren” trágicamente por las leyes de estos ciclos. Así, tal vez sería posible hacer una gráfica de agencias ocupando -en realidad, disfrutando y sufriendo- distintos lugares en la curva. Daniel y yo platicábamos el otro día que tal vez -¡ojalá!- en Flock hemos superado ya una suerte de abismo de desilusión (al menos interno) y que nos sentimos en algo muy parecido al “slope of enlightenment” de Gartner.


¿Será posible que uno mismo, como individuo, esté sujeto a ciclos de “hype” en lo profesional, social o individual? ¿Acaso no has sentido que tu auto-estima –“self-hype”– tiene fluctuaciones? Las mías son de alta frecuencia, casi se ubican en la banda de los 2.4 GHz. 😛

Si es así, las conclusiones son bastante claras. Primero, “todo lo que sube, tiene que bajar” y lo que está abajo puede siempre repuntar. En segundo lugar, pero más importante aún, lo relevante no es en qué posición de la curva te encuentres sino qué tan rápido te puedes mover a través de ella: tanto para escapar del “hype” como de la desilusión pero, sobre todo, para evitar caer en la obsolescencia sin haber alcanzado esa meseta en donde las expectativas y la realidad están alineadas.

Enjoy the ride!

4 thoughts on “Los ciclos del “hype””

  1. Laetitia Sadier de Stereolab dice algo similar el la canción Ping Pong ( por si querían saber : )

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