Lost and found: un año en Flock

Hoy cumplo un año en Flock.
Pastel, Velita, Pide un deseo, FFFFFFFFFF. Listo, dejen que les cuente.

En la playa

Tengo once tatuajes, unos más visibles que otros. Cuando me preguntan por ellos, me da mucha pereza contar la historia detrás de cada uno, y no porque crea que se van a reír de mí o porque detrás haya una historia muy profunda y oscura que no se pueda hacer pública, sino porque el tema de por qué llevar tatuajes y qué significa cada uno me parece tan personal que nadie más que el que los lleva entiende el porqué.

Hoy, sin embargo, les voy a contar la historia detrás de los que tengo en los antebrazos derecho (un texto que dice “THE PERSISTENCE OF LOSS”) e izquierdo (otro texto que dice “HOPE LOST AND FOUND”); era Mayo de 2008 y estaba yo en el aeropuerto de la Ciudad de México esperando el embarque de un vuelo que me llevaría a España, donde mi padre pasaba sus últimos días con vida, e intentaba distraerme escuchando la música que tenía en mi iPod. En algún momento comenzó a sonar “The Persistence of Loss”, un tema de Nine Inch Nails de lo más deprimente, y yo lo que pensé fue algo así como “Puta madre, todo tan jodido y lo que me toca escuchar es esto.” Aguanté estoicamente a que terminara el tema, y entonces el shuffle del iPod decidió que lo siguiente que iba a sonar era “Lost and Found”, un tema bastante bluesero en el que Eric Clapton le canta su amor a alguna mujer. Y entonces me cambió la cara y pensé que si en el shuffle del iPod podía sonar algo alegre después de una canción tan jodida, quizá en mi vida podría llegar la luz después de aquellos momentos tan oscuros. Así que sin fecha pero con esperanza para que eso sucediera, decidí hacerme aquellos tatuajes, para recordarme que sí, que después de caer sólo puedes subir, etcétera, etcétera y blablabla.
Corte a…


CUANDO CUMPLÍ UN AÑO EN MI ANTERIOR TRABAJO

Globo de aniversario en JWT

Cuando cumples un año en JWT México, el Departamento de Recursos Humanos adorna tu lugar con globitos y tarjetas varias para celebrar tu aniversario antes de que llegues a la oficina ese día. Para mí ese día fue el 15 de Marzo de 2012, y fue una jornada muy bizarra porque me tocó despedir a varias personas mientras uno de los globos de celebración de aniversario seguía amarrado a mi mesa, lo que confería un aire de ironía a la escena que se desarrollaba en el patíbulo en que se había convertido mi oficina.

Agregado a esto, la chica a la que amaba en aquel entonces había decidido que no quería saber nada más de mí, así que yo andaba con el corazón roto, gordo, estresado (y calvo) y remando no sé muy bien a dónde por aquel reto que nos habíamos autoimpuesto de transformar una agencia tradicional en una que hiciera también el trabajo más innovador del mercado. Así que aquel día de aniversario pensé en tirar la toalla, lo que al final no sucedió porque Poncho me dio un buen tirón de orejas después de que le vomitara todo esto que les acabo de contar hace unas líneas.


ARRIBA Y ABAJO
Durante mucho tiempo en JWT, lo único realmente rescatable del “nuevo” discurso con que yo quería que funcionáramos fue la idea de Enchingatown. Una idea que estuvo vendida al 99’9% a una marca de chocolates y que finalmente no se vendió por algo que posteriormente entendí cuando Nicko llegó a México: es una buena idea si no sabes cómo cobrarla. Y como no supimos cobrarla porque no supimos lo que vendíamos, se quedó en el tintero.
Bu.

Pero luego pasó lo de las Casetas de la Cruz Roja y Telmex y la Subasta de Kilómetros de Nike y las cosas comenzaron a funcionar como se suponía… hasta que en mitad de todo ello nuestro jefe, Manolo Techera, decidió cambiar de aires. La agencia buscando Vicepresidente Creativo y todos los planes de regreso a la casilla 1.

Es en medio de este desasosiego cuando la agencia gana el máximo número de Leones en una sola edición de festival para una agencia mexicana (6), incluyendo ese de Titanium&Integrated del que ya se saben la historia si han escuchado alguna charla reciente mía: ganar ese premio y no tener con quien celebrarlo.
Se siente de la chingada.


VÁMONOS DE AQUÍ, VÁMONOS A FLOCK
Llegó Septiembre y vía Carmen y sus dieciséis llamadas perdidas en mi teléfono me animé a conocer a Sebastián Tonda. Apenas tres semanas después Nicko, Salles y yo decidíamos irnos de JWT, según yo para cambiar la forma en que se hacía publicidad en México, discurso por el que nos alabaron mucho. Y luego dijimos que nos íbamos a Flock.

A mí siempre me pareció muy evidente que cuando uno llega a un lugar no lo hace por lo que el lugar es en ese justo momento, sino por aquello en lo que puede convertirse seis meses después. Pero como es más fácil opinar sin leer que leer y luego opinar, mucha gente nos acusó de estar simplemente cambiando de agencia como si fuéramos unos mercenarios o algo por el estilo, así que nos criticaron tanto como antes nos habían alabado.
Pos bueno.


BUSCANDO A CIEGAS Y EL ADN DE LAS AGENCIAS
Más allá de lo que dijo éste o aquel, siempre me pareció que alcanzar el nuevo objetivo que nos habíamos puesto iba a ser más sencillo de lo que está resultando en realidad. Nunca pensé en que, si de por sí obtener logros es complicado, lo es mucho más si no sabes el aspecto que tiene aquello que buscas. Ay Daniel, inocente pajarito.

Y me empecé a dar cuenta el día en que presentamos nuestra primera “gran” idea en nuestra primera presentación, en las oficinas corporativas de una conocida marca de alcoholes. Lo malo no es que el cliente no comprara la idea, lo cual puede pasar, sino que mostró una cara que decía algo así como “De qué hablan, esto no es lo que queríamos ni esperábamos de ustedes.”
“Ay caray, prepárense que vienen curvas.”, pensé yo.

Conversación Salles-Daniel

Fue entonces cuando de nuevo me tocó vivir algo que ya había experimentado en mis dos trabajos anteriores (en Grupo W y JWT): cada agencia es víctima y esclava de aquello por lo que alcanza el éxito.

Porque como en Grupo W hacíamos unos sitios web increíbles, lo que los clientes esperaban de nosotros era un sitio increíble. Y lo demás, bien, pero tráiganme el sitio increíble. Y como en JWT se hacían unos spots de TV y unas gráficas increíbles, lo que los clientes esperaban de nosotros eran un spot de TV y una gráfica increíble. Y lo demás, bien, pero tráiganme la tele y dos gráficas.

Y yo pensaba que no, que bastaba con el discurso de intenciones para que eso no nos pasara en Flock, pero tras la primera presentación lo que quedó claro es que Flock hacía un Social Media increíble, y eso era lo que los clientes esperaban de Flock. Y lo demás, bien, pero… bueno, ya saben.

De forma que en apenas quince días nos vimos en la misma tesitura con la que habíamos comenzado a trabajar en JWT: ¿cómo le vendes a un cliente algo que no es lo que espera de ti?
Y ese es el reto de transformar una agencia. Por lo que se ve, en JWT no lo logramos, ¿pero por qué no habríamos de lograrlo en Flock? Y esa primera pregunta, que no supimos responder hasta varios meses después, se volvió el primer peldaño en la búsqueda de esa cosa que aún no sabemos qué aspecto tiene.

Pero bueno, sigo con mi relato, que la emoción me hace desvariar.


IDEAS, IDEAS, IDEAS
En este último año hemos tenido las mejores ideas de nuestras carreras y no hemos vendido casi ninguna. Y de las que sí vendimos, al final la mayoría no se hicieron por esto o por aquello. Quizá mis conferencias de 2014, si es que me llevan a dar alguna conferencia en 2014, consistan en mostrar todas esas ideas muertas porque lo que se esperaba de nosotros era una “estrategia de Social Media”. Y se van a quedar patidifusos, y a lo mejor se levantan a darme un abrazo o algo, porque la verdad es que muchas de esas ideas merecían mejor suerte.

Pero no importa, aprendimos. Muchas cosas, pero, sobre todo, que cuando piensas tanto en el futuro al final terminas por olvidarte del presente, y eso es un error colosal.


¿PERO TE HA PASADO ALGO BUENO, HIJO DE MI VIDA?

Have a Nike day

Sí, claro. Pese a todo lo que les he contado, pasaron cosas buenas. Nike, para la que trabajábamos en nuestra anterior agencia, nos invitó a participar por uno de sus proyectos, en un concurso al que presentamos dos ideas. La primera es de lo más galáctico (literalmente) que he visto desde que trabajo en publicidad y aún estamos pendientes de que se haga. La segunda fue la que terminó convirtiéndose en la Freestore. Con el tiempo, Nike nos dio más y más trabajo, hasta el punto de que hoy Flock se ha convertido en su agencia en México.

Y durante todo el proceso descubrí también que soy un tipo muy afortunado, que tengo amigos que me quieren más de lo que yo se lo demuestro de vuelta (gracias Luis), y que trabajo todos los días con el grupo humano, creativo y tecnológico de más talento y testarudez con el que me haya topado en mi carrera, los cuales conforman un lugar que no es que sea ni mejor ni peor que el resto de agencias de México, pero que sí es el único en el que todos encontramos cobijo para poder plantear lo que pensamos que puede (o debe) ser la publicidad en esta época. Una suerte de grupo de inadaptados, o piratas, o misfits. Debe ser ese mi talento, encontrar misfits.

Y finalmente, tras mucho caminar por un túnel muy oscuro encontramos un poquito de luz, un punto medio en el que mientras el presente se apuntalaba también se podía ir pensando en comenzar a construir el futuro. Y así, aunque aún hagamos publicidad y campañas y estrategias de Social Media, también estamos a tres semanas de lanzar nuestro primer proyecto a Kickstarter o nuestros peloteos de ideas incluyen qué carajo hacer con las Google Glass que tenemos en la agencia desde hace unas semanas. Repentinamente, el presente comienza a parecerse al futuro que escribimos en aquel post de despedida de JWT.

Así que un año después de llegar, no todo es miel sobre hojuelas y aún queda mucho camino por recorrer, pero ando en paz como nunca con la vida y, quizá sin motivo aparente, recordándome todos los días lo que pensé en el aeropuerto aquel día de Mayo de 2008, que por cada “Persistence of Loss” también hay un “Lost and found”. Siempre.

Flock: la casa morada

Una vez me contaron que cuando alguien baila la danza de la lluvia para que llueva, no logra que llueva porque dance, sino porque sigue danzando hasta que llueve. Lo que sea con tal de acabar teniendo la razón. Y eso es este lugar de logo y paredes moradas llamado Flock, en el que hoy cumplo un año.

Gracias Flockers. Gracias Flock.


AJÁ, MUY BIEN, ¿Y QUÉ MÁS?

Awesome day

No, pues nada, Flock 2014. Bailando hasta que llueva.

Published by

Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

16 thoughts on “Lost and found: un año en Flock”

  1. Fabuloso, honesto e inspirador. Dejé la publicidad porque me asqueaba su convencionalismo, su cobardía y porque supongo que tampoco me apasionaba tanto -yo lo que quería/quiero es comunicarme con la gente a través de la música-. Cuando te leo me dan ganas de volver… durante un rato. Felicidades por tu año en Flock, por tu paz y por tu awesome training a lo Power Ranger!

  2. Felicidades Dany! Te deseo que todos los dias cumplas un año mas que celebrar por lo feo que se ha vivido, pero mucho mas por el interminable progreso e inimaginable porvenir. Abrazo

  3. Palabras inspiradoras, hay veces que uno también se las ve negras e imposibles; pero no hay más que tomar el reto y seguirle dando al taconazo. Ánimo y lo mejor en el 2014.

  4. Gracias por compartir, Daniel.

    Judith -del primer comentario-, si lees esto, puedes ponerte en contacto conmigo, por favor? Tengo algo de música+comunicación que quizás te interese.

  5. Muy inspirador 🙂
    Gracias por compartir ésta crónica con nosotros.
    Admiro tu trabajo. Espero poder asistir a una de tus conferencias para el 2014.

    ¡Mucho éxito!

  6. Justo es el camino del danzante el del publicista, ideas van vienen pero ese momento especial en el que tu experiencia es egolatrada por la razón, ese momento lo vale todo y no importa la dimensión, pequeña diminuta o nanominuscula, es el momento que impulsa y agranda la tolerancia de las plantas de los pies, para seguir danzando. Abraxo y felicidades.

  7. Al menos algunos no dejamos de pensar en el futuro, que gustó saber que hay quien no deja cesar las ideas hasta que se convierten en algo tangible. Éxito! Feliz primer año pirata

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