Marcas y exorcismos

Exorcismo

Mucho se habla (y suelo estar de de acuerdo) de que uno de los roles de las marcas, hoy en día, es ayudar a resolver problemas de la gente. Pero, después de diez años en México, no tengo tan claro que ese argumento sirva al 100% en la publicidad de este país (y si alguno más siente que en su país ocurre lo mismo, puede tomar prestada esta teoría que les voy a contar).

Si algo aprendí cuando lanzamos Enchingatown, hace ya casi cuatro años, es que caló hondo entre sus usuarios porque tenía algo muy mexicano en su ADN: el exorcismo.

¿A qué me refiero con “exorcismo”? Me refiero a esa especie de comportamiento extraño que tenemos los que vivimos en México, que hace que en muchas ocasiones no se busque la solución a los problemas, pues la consideramos lejos de nuestro alcance o responsabilidad. Lo que hacemos, en cambio, es reírnos del problema.

Enchingatown funcionaba así. Nadie te iba a librar de todas las reuniones que tenías o de todos los correos que habías de contestar en la semana, pero al menos (gracias al sitio) podías reclamar ser el que más reuniones tenía o el que más correos contestaba: ser el “Mayor” de la “juntitis” o de los “correos pendientes”. Volver positivo algo negativo. El vaso medio lleno y todo eso.

Pueden verlo como algo cultural, desde la primera vez que se topen con las festividades de los Días de Muertos. Los muertos ya no están, pero porque andan en tránsito, no desaparecidos para siempre. Y en los altares hay calaveras de azúcar, para burlarse de la Muerte.

Y me dio por pensar, quizá, en si las marcas de México no gastan demasiado tiempo, dinero y energía en intentar mejorar la vida de muchas personas que, en realidad, lo único que están esperando es un poco de empatía y que las marcas se sienten, junto con ellos, a reírse de los problemas que los acechan.

Published by

Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *