El miedo al ridículo

Conferencia en FITC

No es lo mismo ir de visita a un país donde has de usar el inglés como idioma, que ir de visita a dar una conferencia en inglés. Así que pueden imaginar lo nervioso que yo estaba cuando me tocó hacerlo por vez primera, junto a Ulises, en una edición que el entonces llamado Flash In The Can celebró en Hollywood en el otoño de 2007. Tan nervioso estaba que fui al baño unas siete veces en las cinco horas previas a nuestra charla.

Cuando por fin terminamos, el comentario general, aparte de lo delirante de la historia de Grupo W y lo contundente del reel de trabajos que teníamos entonces, era que qué huevos (perdonen mi francés) teníamos de haber llegado a presentar en un idioma que no era el nuestro, porque a nadie de los presentes se le hubiera ocurrido presentar en castellano en caso de que el evento se hubiera celebrado en un país de habla hispana.

Lo cual le proporcionó un bonito cierre a un viaje que incluyó vagar dos horas por las calles de Los Ángeles buscando una botella de tequila para regalar, y toparnos en el ascensor de nuestro hotel con los Kumbia Kings, A. B. Quintanilla incluido.

Por si les sirve de consejo, probablemente no seamos tan buenos como nos pensamos en un momento de euforia, pero seguro que no somos tan malos como nos pensamos en los momentos más complicados. Así que eso del miedo al ridículo es una tontería.

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Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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