Notas sobre el auto de Google

140528102551-google-selft-driving-car-horizontal-gallery

Pues ayer Google presentó un prototipo del diseño de su coche que se maneja solo. Y la verdad no me gustó. La razón: es muy arriesgado y, al mismo tiempo, no es lo suficientemente arriesgado. Me explico.

Como prototipo técnico es muy arriesgado. La falta de volante, pedales y espejos lo hace inservible en casi cualquier contexto actual que no sean las calles de Mountain View, California. En el futuro previsible, lo driverless del auto de Google—y de cualquier competidor—será viable como una funcionalidad adecuada sólo para ciertos momentos y lugares particulares—como es el caso actual del cruise control. Obviamente, veremos primero autos normales con driverless mode—y, por lo tanto, equipados con volante y pedales—que autos completamente autónomos como el que presentó Google.

Desde luego, lo que Google presentó no es un prototipo técnico. Como explica Chris Urmson, director del proyecto:

They were a chance for us to explore what does it really mean to have a self-driving vehicle.

Y ahí es donde reside la gran falla: como prototipo especulativo es muy poco arriesgado. Lo primero que me saltó al ver el video fue que el diseño interior del auto parece esforzarse por mantener al pasajero atento al camino a pesar de no tener ninguna oportunidad de intervenir. ¿Para qué un espacio vacío donde solía estar volante? ¿Por qué sólo dos asientos viendo al frente? ¿Por qué no una cabina como la de un carruaje o la couchette de un tren?

couchetes

En este sentido, la primera falla del auto de Google es que no es capaz de sugerir lo que podría llegar a ser el ‘campo de normalidad manufacturada’ (manufactured normalcy field) de los autos driverless. El concepto se refiere a esos mecanismos que operan, por ejemplo, en los aviones—para casi todas las personas pero no para mí—a fin de que no estemos todo el tiempo pensando que estamos atrapados en una máquina voladora a más de 30 mil pies de altura. Si un auto como el de Google se difundiera de acuerdo a lo que sugiere su tecnología, seguramente podría ofrecer un sentimiento de normalidad así como la oportunidad de relajarse y hacer otras cosas más que vigilar impotentemente el recorrido.

La segunda gran falla del auto de Google como prototipo especulativo—y del video con el cual fue lanzado—es que se queda corto en el objetivo de “explorar qué significa realmente tener un auto sin piloto.” Es decir, no logra convertirse en lo que los diseñadores Dunne & Raby llaman una “sinécdoque física”: esto es, una parte que sugiere un todo; un prototipo o prop que sugiere todo un contexto de vida cotidiana en el cual sería adecuado. ¿Cómo sería un trayecto a tu oficina en un auto como el de Google? ¿Qué podrías hacer ya que no estarías manejando? ¿Cómo sería un paseo con amigos o con tu familia? ¿Cómo serían las calles?

Dunne & Raby imaginan toda una civilización, los 'Digitarians', que casi viven su vida completa en autos autónomos.
Dunne & Raby imaginan toda una civilización, los ‘Digitarians’, que casi viven su vida completa en autos autónomos.

Y así, me parece que Google está en riesgo de repetir el camino que recorrió con Google Glass: empujar la tecnología sin una visión clara de las formas de vida que la podrían acompañar. Pero se anuncia que vienen más prototipos. Así que esperemos que rectifiquen el camino. A fin de cuentas, ¿qué otra compañía global está explorando el futuro tan activamente como Google?

UPDATE:
Adam Greenfield, uno de los más prominentes críticos y expertos en tecnología urbana, opinó también ayer sobre el tema. Partiendo de un diagnóstico similar al mío, se aventura a describir un escenario realista en el cual operaría la tecnología de Google. Vale mucho la pena leerlo.

 

2 thoughts on “Notas sobre el auto de Google”

  1. Creo que las fallas que mencionas no lo son tal cual. No creo que sea necesario explicar que harían las personas ahora que no tendrían que manejar, porque hay mas personas en el mundo que se transportan sin manejar que las que manejan. ¿Cómo serían los paseos con tus amigos? Pues igual que si viajaran en un taxi, poniendo atención entre ellos y no en quien maneja (a menos que te toque un chofer metiche y parlanchín).

    El otro punto de porque el auto no tiene asientos viendo “hacia atrás” es porque genera inseguridad. Basta ver en nuestra misma ciudad a quienes les tocan asientos así en el metrobus o el trolebus como van con la inquietud de no poder ver bien hacia donde van. Y eso de andar volteando a cada rato no es ni cómodo ni sano. En el tren la sensación no es la misma porque no tienes que preocuparte de si va a haber algo que interrumpa tu llegada.

    El que sea un biplaza también tiene sentido. No va enfocado a sustituir los recorridos familiares al campo, si no a transportar Godinez (o ejecutivos Godinez) de su casa al trabajo y de regreso y para eso no se requiere más espacio. El tamaño propone mejores recorridos con menos tráfico ya que los autos ocuparían menos espacio (un adiós a las lanchas americanas con 5 asientos que solo llevan una persona).

  2. Gracias por tus comentarios, Abraham. A pesar de que lo que apuntas tiene mucho sentido, no me parecen razones suficientes para justificar una presentación tan ‘pobre’ de los posibles cambios que traería esta tecnología considerando que lo que buscaban era “explorar qué sería realmente tener un auto sin piloto.” Muchas de las cosas que mencionas me parecen accidentales más que esenciales o necesarias. El que estemos acostumbrados a ellas (ir hacia adelante, lo que hacemos en un taxi, etc.) no quiere decir que sean las únicas ni las mejores. Por ejemplo, ¿no crees que en un auto eléctrico autónomo la distinción entre ‘atrás’ y ‘adelante’ se podría volver irrelevante? Un poco como en eso autos juguetes de control remoto que no tienen ‘frente’ y ‘atrás’.
    Pero de cualquier forma, más que discutir los puntos en concreto, creo que simplemente estamos enfatizando aspectos distintos del diseño. Para ti lo importante es cómo una tecnología se podría volver usable aquí y ahora con nuestra forma de vida. Y a mí me interesa más cómo esa tecnología podría hacer posible una forma de vida distinta. De ahí que incluya la referencia al trabajo de Dunne y Raby. ¡Saludos!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *