Diez tests de Facebook que hago y diez que no

Adoro los tests de Facebook. Algunos amigos los aborrecen y continuamente bloquean la aparición de resultados ajenos pero yo, en lo particular, adoro la crudeza de mi News Feed convertido en un desastre con todo el mundo compartiendo sus notificaciones, reflejo de sus intereses. La última moda, la Galleta de la Fortuna, fue muy bien analizada por Arturo hace un par de semanas. Y yo, sin embargo, después de una experiencia de hace un par de meses en la que compré cien galletas y leí sus cien mensajes, prefiero mantenerme alejado de las mismas y sus ambiguas soluciones de vida.

Eso, como comentaba, no es óbice para que no pueda leer los mensajes que les aparecen a otros con una cierta frecuencia. Y sigo con particular interés la aparición de spoofs de aplicaciones como la de las galletas, por ejemplo la “Galleta de la fortuna mala onda” (en México “mala onda” es el equivalente al español “mal rollo”), que dispara mensajes tan sensacionales como el siguiente:

Galleta mala onda

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Madonna y el engagement

Swept away

Aunque reconozco el mérito y longevidad de su trayectoria musical, no soy excesivamente fan de Madonna. De hecho lo más memorable que ha aportado a mi vida ha sido la película “Swept away”, dirigida por su entonces marido Guy Ritchie y que creo en España se tradujo como “Perdidos por la marea”. Si alguien no sabe qué hacer un sábado por la tarde, le recomiendo alquilar la película en el videoclub más cercano y verla doblada a castellano con subtítulos en castellano (donde la voz dice “ahora estás a mi servicio, tendrás que obecederme”, el subtítulo reza “lámeme los pies si quieres comida, perra”), prometo que la experiencia es absolutamente hilarante y memorable y quien la viva correrá urgentemente a contarle a sus amigos lo recién vivido.

Cuando en 2005 lanzó su disco “Confessions on the dance floor”, algunos canales de música comenzaron con el bombardeo del vídeo de su primer single, “Hung up”, a cuyo visionado accedo únicamente por la pereza de no buscar el mando a distancia de mi TV para cambiar de canal. Y de repente, en mitad de toooooodas las coreografías que se le suponen al vídeo de una canción eminentemente creada para bailar, sucede algo mágico y poderoso en el minuto 1:39, la imagen de cuatro personas coordinadas moviéndose al ritmo del beat de la canción en un pequeño espacio.

Es un sentimiento mío, muy personal, claro, pero de ahí en adelante y hasta el final de la canción quedo preso de lo que sucede en la pantalla, comprobando que algo que Madonna hace a la perfección es conseguir, a partir de un momento inesperado, que cualquiera que vea un vídeo de alguna de sus canciones desee ser parte del mismo.

Y aunque el engagement posee definiciones mucho más académicas, a mí no se me ocurre un mejor ejemplo acerca de cuál es exactamente la sensación que deberíamos intentar generar cada vez que alguien visite un sitio de experiencia realizado por nosotros.

MTV, Belanova y Virgie

@antisubliminal: “Once upon a time, MTV played music videos”

Cuaquier intento de dejar MTV como canal musical de fondo mientras hago otra tarea se ha vuelto completamente imposible. Series para adolescentes y reality shows grotescos pueblan su parrilla de programación relegando a no tengo muy claro dónde aquello por lo que un día veíamos MTV: los vídeos musicales.

Music Television?

En un antiguo y memorable anuncio para televisión en España de la marca de relojes Viceroy, se presenta a Julio Iglesias caminando por la calle cuando, de repente, se topa con un certamen en el que se elige a su mejor imitador. Al lado del resto de concursantes y en el momento en que el presentador de la gala está a punto de anunciar el nombre del ganador da un paso al frente convencido de ser él. Sin embargo, el ganador resulta ser otro de los participantes, que luce en su muñeca un enorme reloj de la marca. Julio Iglesias muestra primero cara de duda pero finalmente se une al aplauso general, reconociendo que el detalle del reloj hace al imitador un mejor Julio Iglesias que él mismo.

Sirva la exageración para hacer énfasis en un hecho: los fans son más fans del personaje del que se dicen ser fans que el propio personaje en sí lo es de sí mismo. Porque lo que suele ocurrir es que cada vez que un artista triunfa lo haga no siendo él como individuo, sino haciendo de sí mismo un personaje del que ya no se puede desligar en el futuro, para seguir a la altura de lo que sus fans esperan de él. Continue reading MTV, Belanova y Virgie

Sonrían y saluden

Madagascar penguins