Viaje fallido a la granja

Iba por el pasillo de un Whole Foods cuando me topé con esta bolsa de avena en los estantes donde están los cereales:

QR en avena

Cuando leí el texto, que prometía teletransportarme a la granja de donde salió esta avena, me acordé de lo que sucede en la primera escena del primer episodio de la serie “Portlandia”:

Animado, escaneé el código, sólo para terminar en este landing page tan terrible:

Landing page de la avena

Mi gozo en un pozo, no tengo ni idea de dónde se quedó el teletransportarme a la granja. Adiós avena, ahí te quedas.

Las pruebas del Festival Ultra

Ultra Music Festival 2016 - Escenario principal

De noche, la luz entra por las ventanas haciéndonos creer que vivimos dentro de uno de los billboards de la película “Blade Runner”. Y es que ya me lo advirtieron/anunciaron cuando me mudé al apartamento en el que ahora vivo:

En Marzo se celebra el Festival Ultra, en el parque que está justo enfrente del edificio.

Nunca había transitado mucho por esa zona de Miami, así que la noticia no me pareció ni buena ni mala, simplemente no la registré. Hasta que hace unas semanas cerraron dicho parque para comenzar los preparativos del Festival e instalar los siete escenarios por los que, dentro de un par de horas, van a empezar a pasar muchos de los grandes nombres del mundo de la música electrónica.

Y más allá de las complicaciones logísticas por el tráfico que se va a originar en una zona transitada por más de noventa mil personas, me llamó la atención (desde mi ventana) el proceso de montaje de cada uno de los escenarios. Porque, aunque el festival empieza hoy (18 de Marzo), el escenario principal está listo desde el pasado domingo 13. Todo lo que han hecho desde entonces (aparte de pulir detalles, imagino) ha sido probar el audio y las luces que lo acompañan. Todo el día, todos los días, sin interrupción:


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La chica de los robots que no funcionan

Vídeos del canal de Simone Giertz

Inteligencia Artificial, AlphaGo, Skynet… todo lo relacionado con Inteligencia Artificial se ha vuelto tan serio últimamente que es realmente refrescante toparse con los vídeos de Simone Giertz, “the girl of shitty robots”. Simone hace robots que la despiertan a bofetadas, le pintan los labios o la ayudan a discutir por Internet. Pero, eso sí, todas sus obras son un desastre… a propósito:

Una inventora que hace comedia… o una comediante que inventa cosas.

+ Simone’s robots
+ Simone Giertz, the Patron Saint of Bad Robots

Átomos y Bits

Nuevas reacciones de Facebok

En Noviembre de 2015, el número de usuarios activos en Facebook era de unos 1600 millones. 1600 millones de personas para las que la plataforma lanzó el mes pasado un nuevo feature que consiste en que ahora puedes calificar todo lo posteado con emociones adicionales a la que ya teníamos hasta ahora (“Like”). Una pura y dura cuestión de empatía, como decíamos aquí hace unos días.

Ahora imagina las implicaciones logísticas para que tu marca favorita de bebidas cambiase (por ejemplo) su sabor o el diseño de 1600 millones de sus botellas o latas, o que tu marca favorita de comida rápida repartiese (por ejemplo) 1600 millones de cupones.

En la vida de los bits, el proceso se llamaría (y se llama) Upgrade. En la de los átomos se llamaría (y se llama) Panic Attack -y probablemente nunca llegara a suceder-.

Una visualización de los cálculos por segundo

Crecimiento Exponencial poder computación

La imagen que abre este post ha de ser una de las más referenciadas cada vez que alguien habla de la Ley de Moore (que cumplió 50 años en 2015 y ahora corre el riesgo de quedar obsoleta), la cual que reza que cada 18 meses las computadoras duplican su número de microprocesadores y abaratan su coste a la mitad, causando un incremento exponencial en su capacidad de realizar cálculos por segundo.

Pero como quizá visualizar una gráfica no da a entender exactamente lo que representa estar rodeados de algo que crece exponencialmente, me pareció particularmente acertada esta animación que encontré ayer en un grupo de Facebook, donde asemejan el número de cálculos por segundo que puede realizar nuestro cerebro con el número de onzas de agua existentes en el Lago Michigan:

Cálculos por segundo

Esa forma de crecimiento, en la cual parece que no pasa nada hasta que de repente todo se dispara, es una muy buena forma de explicar, entre otras cosas, cómo el uso de plataformas o herramientas pasa de ser potestad a los “early adopters” a ser algo que pertenece al “mainstream”, tal como les contaba en este post sobre las diferencias entre los crecimientos lineal y exponencial.

Drones en el Área 51

Cual Mulder y Scully en la serie X-Files, Hans Faulkner se fue con su drone a Nevada (Estados Unidos) a buscar rastros de presencia extraterrestre. Al Área 51, claro:

Ojalá que la historia no termine con un cartelito como éste:

Has visto este drone?

El relato completo lo pueden leer en este enlace:
https://www.inverse.com/article/12415-this-could-be-the-last-drone-footage-of-area-51-you-ll-ever-see

PS: Parece claro que “drone whisperer” es una profesión con cada vez más futuro.

Lag de videojuegos en la vida real

Definición de LAG en Wikipedia (o una definición en castellano):

In online gaming, lag is a noticeable delay between the action of players and the reaction of the server in a video game. Although lag may be caused by high latency, it may also occur due to insufficient processing power in the client (screen-lag). Screen-Lag can also happen in single player games as well.

Lo que en la vida real se vería así:

LAGGING HARD😂💀 @funnyblack.s ➡️ TAG 5 FRIENDS ➡️ TURN ON POST NOTIFICATIONS

A video posted by FOLLOW US🔥 (@funnyblacks) on


O así:


Portada del videojuego DOOM

Videojuegos con lag he vivido muchos, pero creciendo en los años 90 uno de los primeros con los que me topé fue el mítico DOOM. Para que lo disfruten un poco más, les dejo un enlace donde poder jugarlo en línea (y aquí una pequeña lista de instrucciones sobre las teclas que necesitarán para ello).

Mariano Rajoy y las máquinas

El Presidente de mi país y las máquinas:

Tenemos que fabricar máquinas que nos permita seguir fabricando máquinas porque lo que no va a hacer nunca la máquina es fabricar máquinas a su vez.

Este es un momento de esos en que se te queda cara de Buster Keaton:

O, como dice Fer Barbella, lo poseyó el espíritu de C-3PO:

Machines making machines. How perverse!

El día en que desaparecieron los idiomas

Torre de Babel

La implicación principal del crecimiento exponencial de la tecnología es la de que, por un precio cada vez más asequible, nuestros ordenadores tienen cada vez más capacidad para realizar cálculos por segundo.

Imagina, por ejemplo, la cantidad de variables a tener en cuenta y operaciones que ha de realizar un coche autopilotado en un instante determinado. Hace muchos años era imposible realizar tantos cálculos simultáneamente, y hace algunos menos años ya era posible, pero muy caro. Ahora, ambas dos se cumplen, y por ello es muy probable que un día, mucho antes de lo que te esperas mientras lees estas líneas, te veas dentro de un coche que circula de forma autónoma.

Siendo emigrante en un país cuyo idioma es distinto al del lugar en que nací, esa forma de crecimiento (del que puedes saber más leyendo estos textos que publiqué hace casi tres años) es tremendamente relevante cuando una máquina, vía la cantidad de cálculos por segundo que ya puede realizar, es capaz de traducir prácticamente en tiempo real lo que está diciendo tu interlocutor en una conversación:

Más aún si ese “traductor” lo puedes llevar encima:

Piénsalo así: estas traducciones serán más y más “en tiempo real” cuanto más tiempo pase, incluyendo además más y más idiomas. Hasta que lleguemos al punto en el que la palabra “idioma” desaparezca porque esté carente de significado alguno.
Se puede uno imaginar entonces a los traductores del mundo levantándose en armas contra las máquinas, igual que los taxistas se levantan y revolucionan contra Uber.

Adiós a la Torre de Babel.

El bolígrafo (o no) de Bogotá

Bolígrafo Bogotá

Me dieron el bolígrafo que se muestra en la fotografía que abre este post hace algo menos de dos años, cuando fui de jurado al Festival El Dorado en Bogotá.

Yo ni había reparado en ello, porque desde el inicio pensé que lo que había en la parte de arriba era una goma de borrar (porque ya saben que en los 80s y 90s los bolígrafos incluían una goma de borrar que no borraba nada), pero justo ayer en que necesitaba firmar un documento electrónico, me percaté de que no era una goma, sino la punta de un stylus para escribir en mi iPad.

Una muestra más de cómo ver objetos desde un punto de vista analógico o un punto de vista digital: para mí, la parte valiosa es la de la tinta, mientras que para alguien menor de 13 años la parte valiosa es la del stylus.