La chica de los robots que no funcionan

Vídeos del canal de Simone Giertz

Inteligencia Artificial, AlphaGo, Skynet… todo lo relacionado con Inteligencia Artificial se ha vuelto tan serio últimamente que es realmente refrescante toparse con los vídeos de Simone Giertz, “the girl of shitty robots”. Simone hace robots que la despiertan a bofetadas, le pintan los labios o la ayudan a discutir por Internet. Pero, eso sí, todas sus obras son un desastre… a propósito:

Una inventora que hace comedia… o una comediante que inventa cosas.

+ Simone’s robots
+ Simone Giertz, the Patron Saint of Bad Robots

Átomos y Bits

Nuevas reacciones de Facebok

En Noviembre de 2015, el número de usuarios activos en Facebook era de unos 1600 millones. 1600 millones de personas para las que la plataforma lanzó el mes pasado un nuevo feature que consiste en que ahora puedes calificar todo lo posteado con emociones adicionales a la que ya teníamos hasta ahora (“Like”). Una pura y dura cuestión de empatía, como decíamos aquí hace unos días.

Ahora imagina las implicaciones logísticas para que tu marca favorita de bebidas cambiase (por ejemplo) su sabor o el diseño de 1600 millones de sus botellas o latas, o que tu marca favorita de comida rápida repartiese (por ejemplo) 1600 millones de cupones.

En la vida de los bits, el proceso se llamaría (y se llama) Upgrade. En la de los átomos se llamaría (y se llama) Panic Attack -y probablemente nunca llegara a suceder-.

Una visualización de los cálculos por segundo

Crecimiento Exponencial poder computación

La imagen que abre este post ha de ser una de las más referenciadas cada vez que alguien habla de la Ley de Moore (que cumplió 50 años en 2015 y ahora corre el riesgo de quedar obsoleta), la cual que reza que cada 18 meses las computadoras duplican su número de microprocesadores y abaratan su coste a la mitad, causando un incremento exponencial en su capacidad de realizar cálculos por segundo.

Pero como quizá visualizar una gráfica no da a entender exactamente lo que representa estar rodeados de algo que crece exponencialmente, me pareció particularmente acertada esta animación que encontré ayer en un grupo de Facebook, donde asemejan el número de cálculos por segundo que puede realizar nuestro cerebro con el número de onzas de agua existentes en el Lago Michigan:

Cálculos por segundo

Esa forma de crecimiento, en la cual parece que no pasa nada hasta que de repente todo se dispara, es una muy buena forma de explicar, entre otras cosas, cómo el uso de plataformas o herramientas pasa de ser potestad a los “early adopters” a ser algo que pertenece al “mainstream”, tal como les contaba en este post sobre las diferencias entre los crecimientos lineal y exponencial.

Drones en el Área 51

Cual Mulder y Scully en la serie X-Files, Hans Faulkner se fue con su drone a Nevada (Estados Unidos) a buscar rastros de presencia extraterrestre. Al Área 51, claro:

Ojalá que la historia no termine con un cartelito como éste:

Has visto este drone?

El relato completo lo pueden leer en este enlace:
https://www.inverse.com/article/12415-this-could-be-the-last-drone-footage-of-area-51-you-ll-ever-see

PS: Parece claro que “drone whisperer” es una profesión con cada vez más futuro.

Lag de videojuegos en la vida real

Definición de LAG en Wikipedia (o una definición en castellano):

In online gaming, lag is a noticeable delay between the action of players and the reaction of the server in a video game. Although lag may be caused by high latency, it may also occur due to insufficient processing power in the client (screen-lag). Screen-Lag can also happen in single player games as well.

Lo que en la vida real se vería así:

LAGGING HARD😂💀 @funnyblack.s ➡️ TAG 5 FRIENDS ➡️ TURN ON POST NOTIFICATIONS

A video posted by FOLLOW US🔥 (@funnyblacks) on


O así:


Portada del videojuego DOOM

Videojuegos con lag he vivido muchos, pero creciendo en los años 90 uno de los primeros con los que me topé fue el mítico DOOM. Para que lo disfruten un poco más, les dejo un enlace donde poder jugarlo en línea (y aquí una pequeña lista de instrucciones sobre las teclas que necesitarán para ello).

Mariano Rajoy y las máquinas

El Presidente de mi país y las máquinas:

Tenemos que fabricar máquinas que nos permita seguir fabricando máquinas porque lo que no va a hacer nunca la máquina es fabricar máquinas a su vez.

Este es un momento de esos en que se te queda cara de Buster Keaton:

O, como dice Fer Barbella, lo poseyó el espíritu de C-3PO:

Machines making machines. How perverse!

El día en que desaparecieron los idiomas

Torre de Babel

La implicación principal del crecimiento exponencial de la tecnología es la de que, por un precio cada vez más asequible, nuestros ordenadores tienen cada vez más capacidad para realizar cálculos por segundo.

Imagina, por ejemplo, la cantidad de variables a tener en cuenta y operaciones que ha de realizar un coche autopilotado en un instante determinado. Hace muchos años era imposible realizar tantos cálculos simultáneamente, y hace algunos menos años ya era posible, pero muy caro. Ahora, ambas dos se cumplen, y por ello es muy probable que un día, mucho antes de lo que te esperas mientras lees estas líneas, te veas dentro de un coche que circula de forma autónoma.

Siendo emigrante en un país cuyo idioma es distinto al del lugar en que nací, esa forma de crecimiento (del que puedes saber más leyendo estos textos que publiqué hace casi tres años) es tremendamente relevante cuando una máquina, vía la cantidad de cálculos por segundo que ya puede realizar, es capaz de traducir prácticamente en tiempo real lo que está diciendo tu interlocutor en una conversación:

Más aún si ese “traductor” lo puedes llevar encima:

Piénsalo así: estas traducciones serán más y más “en tiempo real” cuanto más tiempo pase, incluyendo además más y más idiomas. Hasta que lleguemos al punto en el que la palabra “idioma” desaparezca porque esté carente de significado alguno.
Se puede uno imaginar entonces a los traductores del mundo levantándose en armas contra las máquinas, igual que los taxistas se levantan y revolucionan contra Uber.

Adiós a la Torre de Babel.

El bolígrafo (o no) de Bogotá

Bolígrafo Bogotá

Me dieron el bolígrafo que se muestra en la fotografía que abre este post hace algo menos de dos años, cuando fui de jurado al Festival El Dorado en Bogotá.

Yo ni había reparado en ello, porque desde el inicio pensé que lo que había en la parte de arriba era una goma de borrar (porque ya saben que en los 80s y 90s los bolígrafos incluían una goma de borrar que no borraba nada), pero justo ayer en que necesitaba firmar un documento electrónico, me percaté de que no era una goma, sino la punta de un stylus para escribir en mi iPad.

Una muestra más de cómo ver objetos desde un punto de vista analógico o un punto de vista digital: para mí, la parte valiosa es la de la tinta, mientras que para alguien menor de 13 años la parte valiosa es la del stylus.

Tener un blog

Pluma estilográfica

Como estoy cambiando el template de este blog, me dio por hacer algunas reflexiones.

Siempre cuento, cuando tengo ocasión de dar alguna charla, que empecé a escribir en este blog porque en aquel entonces (2008-09) no encontraba nada que me gustara leer en castellano sobre la publicidad y lo que yo pensaba que podía ser su “evolución”. O “involución”, claro.
He tenido épocas más inspiradas y otras (como ésta) en que lo estoy un poco menos, pero sea como sea nunca dejé de escribir. Y, eventualmente, encontré lectores y colaboradores por el camino. Algunos siguen, otros llegan de pasada y se vuelven a marchar, y otros llegan no al blog, sino a algunos textos que encuentran útiles aunque se escribieran hace cuatro o cinco años.

Nunca dediqué a este blog más tiempo que el de escribir sus posts. Nunca me he preocupado por generar más tráfico, optimizar su SEO o incluir banners o cualquier otra vía de remuneración económica. Y así, la audiencia que llega a leer aquí lo es porque encuentran algo que les puede interesar leer tanto como a mí me interesa escribirlo, nada más. Y nada menos.

Supongo entonces que sueno muy tonto cuando me preguntan alguna vez que qué es lo que hago para que la gente que lee este blog lea este blog, porque respondo que lo único que hago es escribir. Y creo que, independientemente de otras zarandajas, así es como funciona esto: uno escribe o dedica tiempo a compartir lo que sabe o lo que opina de un tema concreto y, tarde o temprano, por raro o minoritario que parezca eso de lo que se publica, acabarás encontrando gente a la que también le resulte de interés (aunque sea para llevarte la contraria).

Empezar y tirar millas sin mirar atrás, porque al final (aunque tarde un poco) encontrarás tus lectores, ese es el mejor consejo que le puedo dar a alguien.

Me gusta pensar en este lugar como el espacio donde puedo venir a verter lo que tengo en la cabeza. Y me preocupo cuando tengo pocas cosas que verter aquí porque significa que la cabeza no está suficientemente estimulada. También me gusta pensar que lo que aquí escribo tiene al final un reflejo (positivo o negativo) en mi trabajo. Y me preocupo cuando lo que hago nada tiene que ver con lo que escribo.

En suma, escribir en un blog es más una terapia o un trabajo en sí mismo que el simple hobby que pudiera parecer a simple vista. Y por eso es un compromiso, con uno y con los demás, y hay que tomárselo muy en serio.

Iconos de empatía digital

Nuevos botones de emociones de Facebook

Es un poco medio macabro darle “Me gusta” a un post en Facebook donde un amigo relata algo malo que le acaba de pasar. La alternativa, “No me gusta”, tampoco refleja exactamente el sentimiento, que tiene más que ver con “Estoy contigo” o “I feel you” que con un rechazo propiamente dicho. Por eso, a mí me pareció muy lindo y acertado el que Facebook agregara esos nuevos iconos de emociones, una especie de “botonera de empatía”.

Aquí, un texto de uno de los responsables del proyecto explicando cómo llegaron a esa solución.

Y ya que estamos, otro par de enlaces más:
+ cómo se se produjo el cambio del icono de amistad de Facebook
+ Little Big Details: un blog del que ya escribí aquí, y que publica con regularidad curiosidades y descubrimientos sobre todos esos iconos de los interfaces que navegamos todos los días.