Pólizas de Seguro que se implantan

Chip implantado

Implantes. Ya llegan los implantes. De chips NFC, por ejemplo, para ayudarnos a simplificar algunas de nuestras tareas diarias.
Stop. Quieto ahí. No tiene nada que ver con pereza. O igual sí.
El caso es que yo no sé a ustedes, pero a mí me resulta más cómodo usar una huella de mi dedo o uno de estos chips para pagar algo que teclear alguna de las contraseñas de los servicios que tengo instalados en mi teléfono. Especialmente si tengo prisa.

Cuando se habla de cyborgs y de implantes “tecnológicos” hay una especie de convención en la reacción: rechazo. ¿Pero qué es un humano con una pierna ortopédica de fibra de carbono o con uno de esos dispositivos que se ponen en el oído para disminuir la pérdida auditiva sino un humano mejorado por la tecnología?

Pero no venía a hablarles de eso. Venía a hablarles de las compañías de seguros y de cómo se contrata un seguro, un producto fijo basado en tus circunstancias presentes, aunque todos sabemos que la vida cambia cada cinco minutos de la forma más inesperada, haciendo que el seguro que contrataste ya no sea lo más idóneo para la situación en la que actualmente te encuentras.

Me gustaría pensar que igual que ahora podemos vestir estos chips, dentro de unos años podamos llevar en nuestros cuerpos el equivalente a las cajas negras de los aviones. Dejar de adivinar si tus síntomas son de tal o cual cosa porque tu implante podrá diagnosticarte/evaluarte 24/7, si es lo que procede, y llevar un registro de tus constantes en las últimas 24 horas. Y que esos datos no sean algo que se esté visualizando desde un monitor (“Who watch the watchmen?”), sino que estén almacenados en un pequeño device que viva en una cámara de seguridad en tu banco, y que sólo haya de abrirse en caso de necesidad.

Y que llegue un día en que un seguro de vida (o de tu coche, o de lo que sea) no se contrate como un producto fijo, sino como un servicio que se puede “vestir” o “llevar” o que “sea parte de ti”, y que se adapte sobre la marcha según sean tus signos vitales, tus costumbres, la zona por la que te mueves, etcétera, igual que cambia el precio de las divisas o de las acciones de las compañías.

Regreso a la realidad. A este día de Junio de 2016.
La compañía de seguros a la que estoy llamando ha decidido que, por fin, uno de los operadores de su call-center ha quedado libre para hablar conmigo. Uno podría pensar que la solución para que las compañías de seguros den mejor servicio es contratar a más operadores en su call-center. O uno podría pensar que, en el futuro, tu compañía de seguros no será la que ahora tienes contratada, sino una que lleve dando seguimiento a tus hábitos de ejercicio (y por ende, salud) desde hace años, como, por ejemplo, Nike.

Published by

Daniel Granatta

Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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