Publicidad “cuántica”

Llevaba días sin escribir así que llevado por la emoción, aviso que hoy me ha salido un post (más) gordito. 

Supongo que desde siempre, aunque sin saberlo hasta hace poco, cada vez me he ido adentrando más en el mundo de lo cuántico, algo que dicho así puede sonar pretencioso, aunque sólo en primera instancia porque os aseguro que una vez te atrapa te empieza a resultar familiar,  casi “como si ya lo conocieras”.

Se suele definir a la mecánica cuántica como la física de las posibilidades, que traducido tal y como yo lo entiendo, es una puerta fascinante en la que nada más entrar te vas encontrando con conceptos asombrosos como la sincronicidad, y con potenciales futuros en forma de intuiciones de esas que te dicen “tira por allí”, y tú va y tiras y en ese allí te encuentras algo, llámale pistas que te llevan a otros sitios, links o lugares que a su vez hacen que te preguntes por qué haces lo que haces, y que te respondas que tal vez no es por casualidad, sino porque te has dado cuenta de que soñar despierto no es una bonita frase de un copy malo, sino la única manera de hacer realidad eso que imaginabas y que no sabes por qué, pero sabes perfectamente que puedes hacerlo y que vas a hacerlo.

 En la imagen, una marca cuántica.

Dejo de hablar en abstracto y empiezo a bajarlo. Llevo algún tiempo pensando en que lo que propone la cuántica tanto a escalas de partículas y que personas como Jean-Pierre Garnier Malet, doctor en física y experto en mecánica de los fluidos han trasladado a escalas macros con su teoría del desdoblamiento del tiempo, esto, podría aplicarse perfectamente a nuestro sector, sea cual sea, en mi caso la publicidad. Me parece un tema muy interesante como para reflexionar sobre ello en modo escrito, que es como más se me queda, e intentar aplicarlo a mi vida y mi trabajo diario. Y si además esta reflexión escrita le puede servir a más gente, pues todavía mejor…

Bien. La cuestión es con la idea en mente de escribir sobre esto y con muchas ganas de hacerlo pero sin apenas tiempo, resulta que últimamente no paro de toparme con varias “casualidades” que parecen recordarme que llevo pensando ya algún tiempo en escribir sobre esto. Pura sincronicidad.

La primera “casualidad”. Una improvisada charla magistral de Ferràn Adrià en El Hormiguero, un programa que nunca miro pero que el otro día pillé mientras hacía zapping. Palabras que me calaron hondo al formar frases del tipo “saber transformarse es mucho más importante que saber innovar”La segunda. El otro día abro mi Facebook y tropiezo en el muro de un amigo con una charla de Emilio Duró sobre el coeficiente de optimismo y que además de motivadora, tiene como base conceptos como el entrelazamiento, la superposición, la hiperincursión y otra vez la sincronicidad. Es decir, cuántica pura. La última y que colma el vaso. Hace dos días, nada más abrir mi mail me topé “sin quererlo” con un interesante artículo de la publicación Eexcellence, titulado “El universo cuántico del Management” y en el que entrevistaban a Juan Mateo, experto en liderazgo e innovación comercial. En ese artículo, Mateo invitaba a extrapolar los principios de la cuántica a los entornos comerciales, y me daba así el empujón que me faltaba para reflexionar sobre el tema.

Muchos somos los que hablamos sobre la necesidad de un cambio inminente de entender nuestra profesión, su papel en estos nuevos tiempos, hacia dónde irá la manera de relacionarse entre marcas y personas… No obstante, sucede que muchas veces esto sólo se dice simplemente porque parece que ya todos tenemos claro que no tiene mucho sentido decir lo contrario (menos mal!).

Así pues, el problema es que se habla mucho del tema, pero en realidad parece que no hay tanta gente que de verdad piense sobre ello y se lo crea, por lo que no son tantos los que contribuyen a sintonizar y crear que eso suceda. Muchos no se lo imaginan, no porque no puedan, sino porque siempre es más fácil que alguien venga y lo haga por ti. Esperan a que esa transformación suceda sola, de repente y de un día para otro. Al no proyectarla lo que están haciendo es retardar un poco más ese cambio que dicen (pero no se creen) que quieren.

Pero, atendamos a esto: esa relación aparentemente ambigua entre personas y marcas resulta que está compuesta justamente por personas que trabajan para marcas y por otras personas que compran dichas marcas. Es decir, todo son personas. En una palabra, pura energía, o según los principios cuánticos, cuerpos energéticos que responden a una conciencia colectiva conectada de manera inconsciente: una enorme red de inconsciente colectivo perfectamente preparada para hacer que las cosas se sincronicen y ocurran si son proyectadas (pensadas) con la suficiente potencia e intensidad.

En la imagen, el próximo plan de marketing de tu marca favorita.

Soy de los que piensan que en nuestra profesión como en otros muchos aspectos que rodean nuestra vida, la próxima gran revolución que está por venir será la revolución interior, nuestra propio transformación y cambio de punto de vista, porque será la que pueda conectarlo todo y hacer posible que esa transformación sincronice con nuestra profesión. Sé que todo esto dicho así puede sonar muy extraño, pero antes de ponerlo en duda, detente un momento y reflexiona sobre ello. Si lo miras así, tal vez también veas lógico pensar que sólo lograremos transformar nuestro sector cuando mucha más gente de la que se dedica a esto se crea que hoy la publicidad es otra cosa, y lo piense con la potencia necesaria para sincronizarse con el inconsciente colectivo de nuestra profesión.

No paramos de hablar de la revolución de Internet y las redes sociales, y eso está bien, pero me parece que estaría mucho mejor si nos diéramos cuenta de que Internet y todas sus posibilidades no dejan de ser una gran representación de ese inconsciente colectivo superpotente al que me refería antes, donde según la cuántica todo es vibración y esto, según esta física, implica que cuando realmente muchos de los que nos dedicamos a esto cambiemos nuestra vibración, cambiará entonces también la vibración de lo que nos rodea, en este caso nuestra profesión.

Tal vez inspirar a otros en este camino debería ser un objetivo. Pero hacer reflexionar sobre estas cuestiones a tanta gente no es tarea fácil, por lo que conseguir dicha transformación llevará su tiempo, aunque tarde o temprano llegará, pero puede que no de la manera que nos gustaría o esperamos. Tal vez suceda a la fuerza y llegue el punto en que profesionalmente “muera” o se apague toda una generación que permita la entrada de otra que ya traiga de serie y bien interiorizada esa actualización que haga posible que nuestra profesión evolucione.

Seguramente no sabré explicarme mejor sin repetirme, así que cierro este largo post transcribiendo las palabras del médico y escritor Indio Deepack Chopra, y que podrían perfectamente aplicarse a nuestro sector: “la muerte no es más que un salto cuántico en la creatividad del ser. Es a través de la muerte como el universo se actualiza y se renueva a sí mismo. El universo se enciende y se apaga constantemente a nivel subatómico, a nivel molecular, a nivel de los órganos. Estamos constantemente muriendo para recrearnos. Solamente hay unas células en nuestro cuerpo que no mueren: las células cancerígenas”.

Todos sabemos que las mejores ideas no son las que se quedan en la superficie, sino las que te mueven por dentro y hacen que pasen cosas, es decir, ideas que transforman. Ya cierro. Tal vez la mejor conexión y la mejor red para revolucionar nuestra profesión no pasa por una Internet llena de redes sociales y con una gran banda ancha, sino por sacarle partido a esa red que llevamos todos dentro pero a la que, de momento, nos cuesta tanto conectar.

Creo que una publicidad entendida desde un enfoque cuántico, probablemente sería mucho más interesante y honesta. Y vosotros, ¿qué pensáis?

6 thoughts on “Publicidad “cuántica””

  1. Pingback: Gorditos y Bonitos

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *