Saltillo, cuatro años y medio después

Calle Saltillo en La Condesa (Cd. de México)

Saltillo ya no es la ciudad donde vivo, sino una calle por la que a veces paso para llegar a mi nuevo hogar en la Ciudad de México. Pero cuando en mi vida Saltillo era la ciudad donde vivía me pasaron muchas cosas, algunas relatables y otras no, y algunas de las primeras quedaron inmortalizadas en fotografías que aparecieron en este blog o mis perfiles en Facebook o Twitter. Quizá, involuntariamente, dí a conocer Saltillo a muchas personas que no hubieran tenido ningún motivo para saber de la ciudad si no hubiera sido por mí o por la agencia donde trabajaba, lo cual creo que me da licencia para poder hablar de ella con un cierto criterio, aunque sea mediante esos comentarios míos que mezclan lo surrealista del carácter saltillense junto con mi visión (en ocasiones bastante) ácida de las cosas. También desde el respeto, eso sí.

Aún así, uno siempre se topa con los típicos personajes dispuestos a quejarse y sentirse ofendidos, y para los que cualquier comentario sobre la ciudad que no sea una alabanza desencadenará un lamento digno de la más cruel de las plagas bíblicas. Para ellos, y con la esperanza de que entiendan que los extranjeros, en realidad, vivimos fascinados con Saltillo (pregúntenle a Edward Hopper), aquí les va, desde mis teclas, una lista de cosas maravillosas de Saltillo:
El cielo de Saltillo: no es broma, la gama de colores de que consta hace de los amaneceres y atardeceres una espectacular orgía de color.
– El centro: colonial, de verdad, qué hermoso.
Sergio Avilés: y sus historias, impagables. En el debe que me llevo está el no haber podido conocerle en persona, ojalá algún día.
– Los taxistas: en cualquier otro lugar uno le cuenta sus penas al taxista, que hace las veces de paciente psicoanalista. En Saltillo es al revés, es el taxista el que le cuenta sus penas a uno.
Andreíta: 🙂
– El Kumbala y el Olmo: delirantes lugares nocturnos donde acude personal de lo más variopinto. Lugares que pasaron en cuatro años de ser dignos de una zona roja prohibida a ser lugares mainstream para los after-hours saltillenses.
El pan de pulque: así, tal cual, sin más explicaciones.
Paseo de Ovejas: porque la música consiste en crear vínculos entre acordes y los instantes de nuestras vidas, y esto es lo que hace la música de este grupo, capturar momentos.

Y sobre todo, y por encima de todo, Grupo W y Digital Invaders, que tienen sus instalaciones en Saltillo para aquellos que tengan talento creativo y busquen nuevas aventuras.

Hasta pronto, Saltillo, see you soon, aunque sea de visita.

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Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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