Seinfeld, el planner

Hace casi un año, una agencia de investigación de mercados nos convocó para explicarnos, basados en datos que habían recolectado durante meses, dos descubrimientos relacionados con el mundo del fútbol que pensaban nos serían de utilidad para alguna de las marcas para las que trabajamos en la agencia. Así que, picados por la curiosidad, acudimos a la reunión y escuchamos pacientemente todo lo que nos contaron durante dos horas, en las que gráfica tras gráfica y dato tras dato nuestro interés se mantenía intacto únicamente por la incertidumbre de cuáles serían los famosos descubrimientos, los cuales se revelaron en una de las últimas pantallas de la presentación:
1.- el América es un equipo muy querido en el DF y odiado fuera del DF
2.- la gente de Monterrey ama a los Rayados

Huelga decir que estas fueron nuestras caras al escuchar semejante revelación:
O_o
ô_O
O_ô
-_-

Seriously dude, WTF.

Si al menos nos hubieran contado algo como “de cada 10 aficionados del América, 5 tienen hijos aficionados de las Chivas de Guadalajara (por llevar la contraria al padre) o “cuánto es más odiado uno que otro” o cosas similares: algún dato puro y duro que sonara interesante, alguna observación aguda de la realidad, o algo que mereciera la pena o con lo que pudiera uno ponerse a trabajar. Pero no, dos horas para terminar con unos descubrimientos que resultaron ser tan transitados y poco novedosos como decir en 2012 que “los adolescentes consumen hoy más horas de información en YouTube que delante de la televisión”.

Cuando me pasa esto pienso en el inicio de cada episodio de Seinfeld, esa serie que aunque lleva 14 años fuera de antena sigue siendo tan vigente como el primer día porque las situaciones en las que se basa el desarrollo de cada capítulo no tienen que ver estrictamente con una historia lineal, sino con cosas y situaciones que le podrían pasar a cualquiera de nosotros, hace 14 años y también ahora.

Y así, con los monólogos con los que se inicia cada episodio uno siempre vive esa sensación de familiaridad que se genera cuando alguien habla de algo que también te pasó a ti, porque, por ejemplo, a ver a quién no le han llamado por teléfono alguna vez para venderle algo:

Por eso me pareció que si alguien trabaja en planning o investigación de mercados, y tiene por trabajo orientar el lugar desde el que debe comenzar a hablar una marca, debería ver muchos episodios de Seinfeld, porque cada uno de sus monólogos es un insight brillante, resultando no ser sólo un gran comediante, sino también un gran planner. Ojalá todos los “descubrimientos” de las agencias de investigación tuvieran más que ver con el sentimiento que él provoca que con la cara de asombro que pone uno cuando le cuentan algo que, a efectos prácticos, no sirve para nada.

PS: de regalo, dos enlaces más relacionados con Seinfeld:
+ una guía de todas las zapatillas Nike que vistió durante las nueve temporadas de serie
+ un vídeo que recopila (en orden cronológico) todas las entradas de Kramer al apartamento de Jerry

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Daniel Granatta

Buscador de luz. Waiting for the robot takeover. I rewire people.

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