Sociedad hiperauténtica

(aquí iría una imagen hiperauténtica que todavía no sé cuál es)

Decía Umberto Eco que el hiperrealismo era la falsedad auténtica, y atendiendo a eso, se dice que la publicidad ha sido y (todavía) es uno de los máximos exponentes del hiperrealismo, vendiendo un mundo construido a partir de metáforas que recrean una realidad paralela y fantástica, demasiadas veces overpromise y siempre aspiracional, apoyada en los medios de comunicación masivos para infiltrar a la masa esa simulación “mejorada” de la realidad, aunque en realidad verdaderamente falsa. Entonces llegó Internet, las redes sociales, las personas-marca, las marcas-persona y única regla basada en señales de cambio constante, con personas y marcas pilotando en las mismas carreteras caóticas y muchas veces en direcciones opuestas.

En este contexto de locos que ya conocemos todos y del cual todo el mundo habla, ocurre algo, o me lo parece a mí, que me llama especialmente al atención: diría que se está trasladando el hiperrealismo publicitario a un plano absolutamente personal, dando paso a un hiperrealismo humano en donde (casi) nadie escapa de construir una realidad digital que posibilita (aún más) el relacionarse con otros vendiéndose como lo que nos gustaría ser pero que en realidad no somos. Personas que se convierten en marcas en su afán de ser auténticas, imitando muchas veces un modelo publicitario ochentero que es el mismo que la mayoría de esas mismas personas critica por considerar cero auténtico.

Al mismo tiempo, en esta nueva realidad repleta de personas que cada vez son más marca, les exigimos a las marcas que se vuelvan más personas. Y a éstas parece que no les queda otra que asumirlo e imitar a las personas en su afán de ser más auténticas.

En definitiva, un traspaso de valores y un cambio de roles curioso y paradójico pero con una meta común (el querer ser más auténticos) en el que me parece que cada vez más personas y marcas tendremos que convivir y relacionarnos dentro de un contexto en el que no basta con ser auténtico: hay que ser hiperaunténtico.

Una sociedad hiperauténtica compuesta por personas y marcas a quien no les interesan tanto las mentiras que parecen verdaderas (hiperrealidad), porque cada vez más viven en realidades que superan por mucho a la ficción y que por espectaculares, son auténticas..

 (aquí iría otra imagen hiperauténtica que todavía no sé cuál es)

 

En esta nueva sociedad hiperauténtica creo que los creativos deberíamos ser cada vez más emprendedores y buscadores de todo aquello que por espectacular es auténtico y que por lo mismo interesa tanto a personas como a marcas.

Es la época de aquellos creativos, publicistas o no, pero siempre emprendedores, que creen sus propios proyectos dentro o fuera de la agencia o de sus empresas. Son los tiempos de agencias que cada vez más serán incubadoras de start ups propias o ajenas, menos obsesionadas por premios para su ego y más dispuestas a apadrinar proyectos de otros para recomendárselos a las marcas. Lugares capaces de reclutar a talento realmente emprendedor capaz de mejorar los productos o servicios de las marcas para las que trabajan o de reinventarlos. Sitios de donde podrían salir ideas de negocio tan grandes que no caben ya no en gráficas o spots, sino ni tan siquiera en campañas integradas.

Organismos itinerantes y tan personales que tendrán nombres y apellidoslos de las personas que las formen, trabajando desde diferentes partes del mundo ya no bajo un mismo techo, sino bajo una misma marca-persona de agencia. Estructuras nómadas con una cintura y flexibilidad humanas necesarias para capear situaciones igualmente cambiantes, colaborando con otros emprendedores que a su vez colaborarán con otras agencias da igual en donde se encuentren.

Asumámoslo de una vez: se aproximan tiempos hiperauténticos.