Después del futuro

Adaptación de Coppertone

Este vídeo de una antigua entrevista a Isaac Asimov regresó de las profundidades hace un par de semanas para hacer sus rondas por todo mi timeline de Facebook:

Es interesante porque el comentario general era el de la admiración (obvia) por las palabras de alguien adelantado a su tiempo, pero también interesante por un fenómeno que nos atormenta, quizá sin saberlo: cuando el futuro se torna presente ya no sabemos qué es lo que sucederá a continuación.

Y no porque no haya futuristas, sino porque el futuro imaginado hace 60 años era más o menos lineal, pero ahora hay tantos posibles futuros que es complicado ponerse de acuerdo en cuál sería el idóneo para nuestra especie.

A ver si Jorge Camacho y sus amigos me echan una mano. Por lo pronto, voy a apuntarme a este workshop.


* la imagen que abre este post la encontré en este post sobre un antiguo anuncio de Coppertone *

No todas las pantallas son iguales

El fin de semana discutía con un par de personas que rondan los 50 años sobre el internet y la juventud.

Ellos, gente que está en los medios, argumentaban que los niños y adolescentes están pasando por la peor época de la historia, pues ha dejado de salir y vivir el mundo en pro de pasarse su día frente al sillón jugando videojuegos y navegando en internet. Ya no hay interacción con otros niños más que en la escuela, interacción que no genera mayor amistad que una amistad de oficina, dos personas juntas en un solo lugar temporalmente y de forma obligada.

Hasta cierto punto tienen razón; hubo una generación educada por la televisión que se formó gracias a la generalización de la tv por cable con programación enfocada en ellos, pero esa fue la generación de niños de los 90. Aunque es exagerado decir que no se salía a la calle, sí es cierto que los niños de departamento teníamos más qué ver con los programas de Cartoon Network que con los vecinos.

Pero no todas las pantallas son iguales, y la computadora, a pesar de ser una pantalla, es completamente diferente.  En la televisión se comunica en un sólo sentido y su principal objetivo es que no te despegues de ella. En la computadora sucede todo lo contrario, pues invita a irse. Tener acceso a textos y fotos de lugares lejanos, a videos hechos por alguien ajeno detona querer saber más. Al mismo tiempo la gente que hace contenido para internet debe saber que el usuario siempre está de paso, excepto cuando algo es tan llamativo que atrapa su atención (y aún así, es posible que después de un par de minutos, esa atención se agote).

Esa capacidad de decisión crea gente más informada. Isaac Asimov decía que con internet, si te interesaba mucho el beisbol terminarías aprendiendo de matemáticas y si te gustaban mucho las matemáticas aprenderías de beisbol. Los intereses ahora son capaces de llegar hasta donde el usuario desee, no hasta donde le digan. Lo anterior es un gran insight de los tweens y los teens de hoy, con mucho más poder de decisión sobre lo que consumen que cualquier generación anterior.

¿Qué pasaría si en lugar de hacer publicidad digital que buscara atrapar la atención del cliente, hacemos publicidad de bolsillo apta para navegar la web; publicidad que acompañe, proponga y facilite?