Banners y penes

Foto de Dick no solicitada

Género masculino, imagínate que mientras navegas en Internet te sale tanta publicidad indeseada que acabas por instalar un adblocker. Nadie podría reprocharte nada, pues el 99,9% de esa publicidad te llega sin que tú hayas dado expreso consentimiento para que tus datos sean usados para que te anuncien alfombras, pastillas o camisetas. El consentimiento no sólo es importante, sino esencial. Sagrado.

Ahora imagina que en cada banner en vez de publicidad te saliera un pene no solicitado. Para esos penes no hay adblockers. Eso es parte de lo que pasan las mujeres diariamente.

¿Es realmente tan complicado de entender el tema de los límites y el consentimiento?

Ideas reducidas a formatos

Caja de cartón

Por aquí decimos que seguro que alguna vez alguien, en una agencia de publicidad, tuvo la idea de crear una plataforma como Spotify, pero que dicha idea, a la hora de ser ejecutada, acabó siendo una gráfica de revista en vez de un servicio de música por streaming.

Y es que un problema que tiene hoy en día la publicidad es el de que, forzosamente, todas las ideas, grandes y pequeñas, buenas y malas, tienen que encajar en un formato, porque al final las marcas necesitan un formato para difundir su mensaje (con suerte desigual) al resto del mundo.

Obviamente, el formato no tiene nada de malo, porque aloja cosas que en algún sitio han de vivir. Lo malo es el uso que se le da, el de un compartimento estanco donde todo empieza y todo termina. Así que la idea que nace y se ajusta para rellenar un formato, difícilmente podrá salir del mismo.

Me explico con un ejemplo. Hace unos años me topé con este maravilloso banner creado por la agencia brasileña Almap BBDO, en el cual podías pilotar el avioncito que en él aparecía con tu teléfono móvil:

Hace unos meses nos encontramos con este proyecto en Kickstarter, en el cual estaban recaudando dinero (lo lograron en un par de días) para poder pilotar cualquier avión de papel (por ejemplo) con tu teléfono móvil:

Ambos casos parten del mismo lugar, de que sería muy divertido poder pilotar un avión con tu teléfono. Sin embargo, uno terminó siendo un juego en un banner, mientras que el otro es un proyecto individual (por ahora), que podría generar, sin ningún problema, una nueva marca de juguetes.

Esa es la diferencia entre ideas e ideas obligadas a vivir en formatos. Y por eso es tan difícil que una plataforma como Spotify nazca en una agencia de publicidad.

BitCoins en lugar de banners

El día de hoy Jorge Camacho y yo encontramos un artículo en el blog Quartz que explica a profundidad cómo funciona la moneda virtual BitCoin. Además de la explicación detallada, lo verdaderamente interesante es que al inicio del post viene embebido un widget para minar BitCoins. Es decir, utiliza el motor de tu navegador para resolver un problema matemático asociado a una recompensa de estas monedas virtuales (BitCoins).

Minando Bitcoins

(Si piensas que estoy hablando en chino y no tienes ni idea de que es un BitCoin, o has vivido en una cueva por los últimos tres meses, te recomiendo leer el artículo de Quartz  o ingresar al sitio Bitcoins.com, que explica de manera sencilla de qué se trata, para después regresar a seguir leyendo este post).

Lo interesante en esta historia es pensar que si podemos embeber un motor para minar BitCoins en un sitio web, Facebook, Google, Twitter o cualquier otro lugar en el que el usuario navegue o deje abierto mucho tiempo (¿9Gag, BuzzFeed, …?) podría nacer un nuevo modelo de negocio partiendo del tiempo de interacción de un usuario en el sitio y la cantidad de usuarios que lo visitan.

Es decir, una página web podría ganar dinero generando contenido que te atrapara por unas horas, y usarlo como fuente de ingresos en lugar de mostrar asquerosa publicidad (a nadie le gustan los banners), incluso minando sin que el usuario se dé cuenta.

La criptomoneda más famosa del mundo funciona a través de solucionar problemas matemáticos que pueden ser resueltos por una máquina con mucho, mucho poder, o por una red de computadoras coordinadas para repartirse el trabajo y solucionar entre todas el problema matemático.

El precio de un solo Bitcoin llegó arriba de los $1100 dólares hace no más de un mes. Igual valdría la pena intentarlo, ¿no?

You are more likely to survive…

Plane Crash

(vía Rafa Soto)

Recolectando los banners más feos del mundo

No es que uno esté en contra de las campañas políticas, porque de hecho hay algunas que son excepcionales desde el punto de vista de comunicación (véase la celebérrima de Obama en 2008 en Estados Unidos, o la de Zapatero en 2004 en España, desde el libro que escribió su responsable, Juan Campmany), pero lo cierto es que desde que empezó la campaña electoral en México el ciberespacio de este país en el que vivo se ha llenado de una cantidad ingente de banners horribles. Feos, molestos y lo que es peor, inútiles (y no me digan que esas son las características de un banner, porque no todos son así).

Pero bueno, como decía, navegar por Internet en México estos días es como caminar por un campo de minas, en cuanto te descuidas… ¡pum! banner al canto. Y entonces pasa algo curioso, que un grupo de Facebook que creamos el Panter y yo hace más de tres años se nos está llenando de estas joyas.

El grupo en cuestión, que lleva por título el finísimo nombre de “Banners de la Verga” (inciso: el mexicano “de la verga” es como el español “de puta pena”), recoge todos esos momentos molestos en formato de banner que los miembros del grupo encuentran a diario en sus recorridos virtuales, probando que independientemente de la nacionalidad o las creencias, lo que molesta a un usuario en algún lugar del planeta es lo mismo que molesta a un usuario en otro lugar del planeta.

Así que ya saben, puesto que el acceso al grupo es libre, capturen y denuncien todo aquello que les parezca un “banner de la verga”. Probablemente no cambiaremos nada, pero al menos pasaremos un buen rato comentándolos, join the army!

¿Cómo me mejorarías?

Es lo que parece decir el banner de la imagen que abre este post. O no tanto mejorar al banner, sino al servicio que anuncia, el de Display Advertising que ofrece Google.

Sería refrescante que alguna marca usara sus banners para decir algo como “nadie da click a nuestros banners, ¿qué pondrías aquí para que alguien le diera click a un banner nuestro?”. Para variar, por ejemplo.

El banner incansable

No sé si este banner, que me encontré el sábado mientras buscaba horarios en el sitio de una famosa distribuidora cinematográfica de México, ganaría alguna vez un premio de creatividad, probablemente no. Pero creo que sí podría hacerse con un oro en alguna categoría relacionada con la resistencia a la fatiga y a la frustración de ser ignorado. Obsérvese como la pieza persigue una y otra vez a los usuarios con cada movimiento del scroll que permite llegar al fondo de la pantalla. Qué valentía la del banner, con su insistencia en estar presente para ver si en alguna de sus múltiples apariciones el usuario se apiada y decide, por fin, hacer click.

Es curioso, porque aún no sé qué anunciaba el banner o a dónde me llevaría, pero sí que terminé siendo consciente de su presencia con un “¡Basta, por favor!”. O sea, que sí interactué con el banner, evitándolo. Lástima que eso no sirve para nada, ni a mí, ni al que hizo el banner ni al que lo puso ahí. Y me pregunto si no sería normal, por parte de alguno de los dos últimos, el haber previsto que la mayoría de los usuarios van a exclamar lo mismo que exclamé yo cuando se vean perseguidos por la pieza.

Y luego se preguntan el porqué de que a la gente le resulte molesta la publicidad.

El click que nunca esperaste dar

Banda virtual gástrica hipnótica

Anoche me topé con este banner en mi cuenta de Facebook. Desconozco el motivo por el cual me apareció a mí, y aún no descifro si es terrible o si es una genialidad, pero no puedo dejar de pensar en lo increíble del texto, que lo lleva a uno a pensar en cosas como las que propone Martín, casi como argumento de película de ciencia ficción, imaginen una “banda gástrica virtual colocada mediante hipnosis”. Ya sé que no es eso lo que dice el banner, pero son las cosas en las que uno termina pensando.

Y lo cierto es que estoy tentado de hacer click, sólo por saber qué puede contener un dominio llamado bandagastricavirtualmexico.com, aunque siga sin saber si todo esto es terrible o si es una genialidad.

32 años y un día sin necesitar Viagra

Banners dirigidos en Facebook

Como a todo el mundo con cuenta en Facebook, mi perfil me muestra banners, y los de la imagen superior son los que me han tocado esta semana. Lo mejor de todo es que se supone que van dirigidos a mí, pero la inmensa mayoría no me interesa, así que cada día me me siento un poco más como con Telcel a este respecto.

Dentro de poco volverán a cambiar, y aparecerán banners nuevos que tampoco me interesarán. Al menos ya suavizaron un poco la temática, porque recuerdo que hace un par de años, al cumplir 32, mi perfil se llenó de banners sobre medicación para la disfunción eréctil, créditos de coches y MBA‘s, parece ser que esos temas son de los que hay que preocuparse al llegar a esa edad. Y qué quieren que les diga, hasta donde recuerdo yo todavía no he tenido necesidad de utilizar Viagra (por si acaso, quejas aquí).

Pero bueno, en caso de que lo necesitara, me parece de mal gusto que los banners aparezcan por vez primera el mismo día de mi cumpleaños. En el día en que estoy celebrando es de mal gusto que te recuerden todos los males que te acechan.

Así que, en general, ¿no pueden esperar un día, al menos? ¿No podrían aparecer estos mensajes a partir del siguiente día a la fecha de cumpleaños de aquel (yo) a quien van dirigidos los banners? Así, al menos, podría ignorarlos. Porque, mostrados el día de mi cumpleaños, no son más que una patada en la espinilla, que me provoca dedicar un tiempo a hacer click en la crucecita de cada uno de esos banners para no volverlos a ver ni a ellos ni a las marcas que los pagaron.

No jodan, ¿no? Si no es mucho pedir, por favor.

Desparramados por ahí, capítulo 1

Zenmastah - LOLcats

Ocasionalmente nuestras opiniones trascienden los pequeños confines de este blog gracias a la amabilidad de muchas personas, algunos ejemplos:

+ el pasado mes de Marzo, Craig me hizo algunas preguntas para su fantástico blog acerca de la labor de seguimiento de proyectos en la industria interactiva: iPro. Aquí un poco de lo que le conté acerca de la vida en Grupo W.
+ desde el pasado viernes me sumé a la lista de columnistas semanales de la versión online de la revista Merca 2.0, probablemente la más reseñada y respetada del sector en México; gracias por la oportunidad, Julieta. Aquí, mi artículo-debut: “El fin de los silencios incómodos”.
+ Inusual es la comunidad creada por Pere Rosales con la intención de aglutinar profesionales de la comunidad interactiva de habla hispana, e Inusual Magazine es la parte de la misma que narra un día a día más cercano, alimentado por David Navarro, el cual me envió hace unos días algunas preguntas que publicó hoy en forma de entrevista.