No se escribe para tener razón

Hoja en blanco

Últimamente ando muy prolífico en las publicaciones en este blog. La (desafortunada) época en la que apenas pasé por aquí porque no tenía nada que contar parece haber quedado felizmente atrás.

Tanta prolificidad ha traído en consecuencia un fenómeno curioso. Por cada post, siempre surgen (uno o varios) comentarios (en este mismo lugar o en algunas de las redes sociales donde promuevo cada uno de los posteos) donde el comentarista habla de un caso muy concreto y específico por el cual el texto que escribí es fallido.

A veces tienen razón. Otras, honestamente, no entendieron nada de lo que dije.

Por eso, en este punto, me parece importante realizar una puntualización: Lo que en este blog se escribe no es un compendio de teorías pulidas e irrechazables. Son justo todo lo contrario, una invitación a opinar, a compartir, a explorar, para descubrir si la teoría (si es que podemos denominarla así) merece la pena o si es un simple pensamiento que ha de ser desechado.

Así, cada post de este blog es una suerte de canvas en blanco que inicia una charla sobre aquello de lo que en ese momento se escriba: las marcas interfaz, la ciudadanía como servicio, las mujeres y la agencia del futuro, etc.

Señalar para desechar es fácil, cualquiera puede hacerlo.
Lo malo es que entonces todo sigue exactamente igual.

Y es por eso por lo que uno escribe.
Uno no escribe para tener razón.
Uno escribe para salir del lugar en el que está.

Siete años después

7o aniversario del blog

Hoy hace siete años que este blog comenzó su andadura.
Durante ese trayecto me ha ido bien y también mal, he cambiado varias veces de trabajo, subido y bajado, pero sobre todo he tenido la fortuna de encontrar una cantidad increíble de amigos y mentores que me han permitido seguir aprendiendo para tener algo sobre lo que escribir en este espacio.

En suma, y como siempre cuento en mis conferencias, este blog es para mí la forma en la que hago un volcado de todo aquello que tengo en la cabeza antes de que mi feed, perdón cerebro, quede bloqueado por falta de espacio:

Madeja
* si conoces al autor del GIF que está sobre estas líneas, escríbeme para poder darle crédito *

Gracias por estar del otro lado de la pantalla.

Tener un blog

Pluma estilográfica

Como estoy cambiando el template de este blog, me dio por hacer algunas reflexiones.

Siempre cuento, cuando tengo ocasión de dar alguna charla, que empecé a escribir en este blog porque en aquel entonces (2008-09) no encontraba nada que me gustara leer en castellano sobre la publicidad y lo que yo pensaba que podía ser su “evolución”. O “involución”, claro.
He tenido épocas más inspiradas y otras (como ésta) en que lo estoy un poco menos, pero sea como sea nunca dejé de escribir. Y, eventualmente, encontré lectores y colaboradores por el camino. Algunos siguen, otros llegan de pasada y se vuelven a marchar, y otros llegan no al blog, sino a algunos textos que encuentran útiles aunque se escribieran hace cuatro o cinco años.

Nunca dediqué a este blog más tiempo que el de escribir sus posts. Nunca me he preocupado por generar más tráfico, optimizar su SEO o incluir banners o cualquier otra vía de remuneración económica. Y así, la audiencia que llega a leer aquí lo es porque encuentran algo que les puede interesar leer tanto como a mí me interesa escribirlo, nada más. Y nada menos.

Supongo entonces que sueno muy tonto cuando me preguntan alguna vez que qué es lo que hago para que la gente que lee este blog lea este blog, porque respondo que lo único que hago es escribir. Y creo que, independientemente de otras zarandajas, así es como funciona esto: uno escribe o dedica tiempo a compartir lo que sabe o lo que opina de un tema concreto y, tarde o temprano, por raro o minoritario que parezca eso de lo que se publica, acabarás encontrando gente a la que también le resulte de interés (aunque sea para llevarte la contraria).

Empezar y tirar millas sin mirar atrás, porque al final (aunque tarde un poco) encontrarás tus lectores, ese es el mejor consejo que le puedo dar a alguien.

Me gusta pensar en este lugar como el espacio donde puedo venir a verter lo que tengo en la cabeza. Y me preocupo cuando tengo pocas cosas que verter aquí porque significa que la cabeza no está suficientemente estimulada. También me gusta pensar que lo que aquí escribo tiene al final un reflejo (positivo o negativo) en mi trabajo. Y me preocupo cuando lo que hago nada tiene que ver con lo que escribo.

En suma, escribir en un blog es más una terapia o un trabajo en sí mismo que el simple hobby que pudiera parecer a simple vista. Y por eso es un compromiso, con uno y con los demás, y hay que tomárselo muy en serio.

Cosas que leer: el blog de Aaron Benítez

Foto de Aaron Benítez

Yo no sabía de la existencia de Aaron Benítez hasta el día en que me topé con este (magnífico) post suyo titulado “Siete demonios del emprendimiento en México”. Igual lo descubrí muy tarde, pero como suele decirse en estos casos (aunque suene a excusa barata) más vale tarde que nunca.

Aaron hace muchas cosas, entre ellas escribir un blog. Alguien podrá decirme que escribir un blog es muy 2004 y muy poco 2014, pero lo cierto es que cuando alguien escribe de forma tan entretenida y didáctica sobre temas complejos, como hace él, las discusiones sobre si el formato está o no de moda quedan a un lado. Como, por ejemplo, en este texto titulado “¿Cómo caerle mal a mucha gente?”:

“¿Cómo caerle mal a mucha gente?”

Yo le caigo mal a muchas personas.

Está bien. No pasa nada. No lo tomo personal.

Probablemente mi cara, mi redacción, mis valores, mi visión, mis proyectos, mis ideas, mi pasado, mi formación o mi sola existencia física en este planeta les provocan esa reacción.

La gente a la que le caigo mal me hace un gran favor: se filtra a sí misma. Ellos no me van a buscar, no me van a llamar por teléfono, no me van a felicitar, no me van a enviar un mensaje, no me van a caer de sorpresa en mi departamento ni me van a hacer plática por WhatsApp. Se están filtrando gratuitamente para mí. Al admitir abiertamente que les caigo mal me están diciendo que no estamos en la misma sintonía y que no podemos asociarnos, trabajar juntos, platicar o hacer cosas. Genial.

Las personas a las que no les caigo bien son honestas.

¿Quieres un tip valioso y trascendental? Esa necesidad de querer caerle bien a todo el mundo sólo nos retrasa de lo que deberían ser nuestros objetivos más elevados.

Toma dos personas al azar – las que quieras, donde quieras – y pregúntales cómo les cae el Papa, Obama, Peña Nieto, Bill Gates, Brad Pitt, Lola La Trailera y tú. Para todos van a tener una opinión. En algunos casos más informada que en otros, pero en todos subjetiva.

La gente que nos cae mal usualmente representa algo de nosotros que no queremos ver. La gente que nos cae mal revela algo de nosotros que nos da miedo exponer. La gente que nos cae mal tiene cosas que no tenemos. La gente que nos cae mal hace cosas que a nosotros nos dan pena o miedo. Son – en una palabra – espejos.

La meta nunca debe ser caerle bien a la gente.

Por querer caer bien, por querer generar en todos una impresión positiva, terminamos limitándonos constantemente.

Hace unos días platicaba con uno de mis amigos más cercanos. Me preguntó si no sentía una responsabilidad grande al escribir en contra de la escuela dado que podía haber personas con un criterio débil que tomasen literalmente mis palabras. Le dije que yo veo mi trabajo como divulgación de ideas, divulgación de las cosas que voy descubriendo. Verás, yo no veo que todos los pinches compositores dramáticos que escriben sus melodías de dolor, ruptura, nostalgia y demás anden preocupados por cómo el público va a tomar la vida después de escuchar su obra.

Sus fans van a aplaudir y cantarlas a todo pulmón.

Sus detractores vamos a decir que es puro pinche ruido y drama el que están agregando al mundo.

Pero el compositor siente una necesidad de crear y compartir. Esa es su función. Es la nuestra procesar – si queremos – su arte y asignarle un valor emocional y económico.

Lo mismo pasa con mis artículos. Mi función – mi necesidad personal innata – es crear y compartir. Algunas cosas las vas a cantar y otras no. O tal vez vas a odiar todo. O tal vez lo contrario. Pero el punto es que cada quien cumple un paso en este proceso llamado vida. Unos crean. Otros consumen. Unos critican. Otros aplauden. Si – en el caso hipotético que mi amigo expuso – yo escribo que la escuela es esto y aquello y un chico sin mucho criterio decide adoptar mis palabras para ser flojo y desobligado, no lo veré como mi culpa.

Alguien permitió que ese chico llegase a ser así.

Ese no fui yo.

Y por otro lado, yo no estoy en contra de aprender. No estoy en contra de la experiencia universitaria. No estoy en contra de exponernos a nuevos conceptos, a maravillarnos con ideas. Estoy en contra de limitar nuestra mente. Tengo docenas de artículos donde hablo de lo que pienso y comparto autores y libros para ampliar la visión al respecto. Si el chico decide basar su nueva – y tonta – filosofía de vida en dos líneas que escribí en lugar de tomarse la molestia de acceder holísticamente al asunto, caray, es como el que se suicida después de pasar dos horas escuchando a Franco De Vita, Alejandra Guzmán y José José: lo hace porque quiere. La música de Franco, Alejandra y José es una mera excusa.

Si por no querer irritar la filosofía de vida personal de alguno de mis lectores yo atenuase mis artículos, terminaría escribiendo de la forma promedio en que todo el mundo se expresa: con cuidado para no causar olas, con miedo para no ofender a nadie.

No. No busco hacer olas. Pero tampoco busco la tranquilidad mental de cada una de las personas que se exponen a mis líneas. Simplemente busco ser lo más honesto posible conmigo mismo.

No. No busco ofender a nadie. Pero tampoco busco estar en buenos términos todo el tiempo con todo el mundo.

¿Cómo caerle mal a mucha gente? Haciendo todo el tiempo lo que sabes que tienes que hacer sin preocuparte por nada más.

Eso es lo que hago.

No sé. Me gusta. No creo que sea algo malo. Te invito a que lo intentes.

Que estés aquí, acompañándome con buena vibra mientras hago lo que tengo que hacer, me alegra, me da gusto.

Hace que me caigas muy bien, Daniel.

Hoy un abrazo especial. Acaba de nacer Leo, mi nuevo sobrino y ando muy contento.

Aaron Benitez
autor@aaronbenitez.com

El encanto del blog de Aaron radica en que todo aquello que lees desearías haberlo escrito tú, lo cual, aunque es meramente subjetivo, es una cualidad más bien escasa en estos días, y por ello, muy valiosa.

BitCoins en lugar de banners

El día de hoy Jorge Camacho y yo encontramos un artículo en el blog Quartz que explica a profundidad cómo funciona la moneda virtual BitCoin. Además de la explicación detallada, lo verdaderamente interesante es que al inicio del post viene embebido un widget para minar BitCoins. Es decir, utiliza el motor de tu navegador para resolver un problema matemático asociado a una recompensa de estas monedas virtuales (BitCoins).

Minando Bitcoins

(Si piensas que estoy hablando en chino y no tienes ni idea de que es un BitCoin, o has vivido en una cueva por los últimos tres meses, te recomiendo leer el artículo de Quartz  o ingresar al sitio Bitcoins.com, que explica de manera sencilla de qué se trata, para después regresar a seguir leyendo este post).

Lo interesante en esta historia es pensar que si podemos embeber un motor para minar BitCoins en un sitio web, Facebook, Google, Twitter o cualquier otro lugar en el que el usuario navegue o deje abierto mucho tiempo (¿9Gag, BuzzFeed, …?) podría nacer un nuevo modelo de negocio partiendo del tiempo de interacción de un usuario en el sitio y la cantidad de usuarios que lo visitan.

Es decir, una página web podría ganar dinero generando contenido que te atrapara por unas horas, y usarlo como fuente de ingresos en lugar de mostrar asquerosa publicidad (a nadie le gustan los banners), incluso minando sin que el usuario se dé cuenta.

La criptomoneda más famosa del mundo funciona a través de solucionar problemas matemáticos que pueden ser resueltos por una máquina con mucho, mucho poder, o por una red de computadoras coordinadas para repartirse el trabajo y solucionar entre todas el problema matemático.

El precio de un solo Bitcoin llegó arriba de los $1100 dólares hace no más de un mes. Igual valdría la pena intentarlo, ¿no?

Cambios y “Holas”

Cambios en el blog

Ya son casi cuatro años manteniendo con vida este blog, y desde hace un par de ellos andaba buscando un template nuevo para darle otro aire al aspecto general de este sitio. Sin suerte, por cierto.
Hasta que hace un par de semanas me topé con uno llamado “On Topic”, y pensé “Esto es lo que necesitaba”.

Y así es como inicié una retahíla de cambios de forma y fondo del blog, que incluye nuevas secciones, una mejor (creo) legilibilidad (sobre todo en tabletas y teléfonos) y nuevos integrantes en la lista de autores, lo que seguro mejorará la frecuencia de lo que por aquí escribimos:

Fer Barbella:
Toda una leyenda de la publicidad interactiva latina, Fer es actualmente Director Creativo Ejecutivo en DDB Barcelona, y aunque ya llevaba algún tiempo escribiendo en estos lares no había tenido la oportunidad de darle la bienvenida. ¡Hola, Fer!

Pablo Martínez:
Siendo un personaje que es la intersección entre Mad Men y Pinterest, uno se pregunta ¿qué hace un matemático trabajando en publicidad? Que lo cuente el propio Pablo, que es el Chief Analytics Officer de Flock y una de las personas que conozco que más sabe de Big Data y para qué demonios sirve… ¡hola, Pablo!

Carmen Gómez:
Carmen, que es Directora Creativa en Chiat/Day México, es una de esas personas que un día, por su simple curiosidad de saber más, comienza a pensar más rápido que lo que las estructuras donde trabaja le permiten operar. Es por eso por lo que la he intentado reclutar para cada empresa para la que he trabajado desde que vivo en México, con un porcentaje de éxito del 0% hasta ahora. Pero bueno, yo no pierdo la esperanza porque, de momento, aceptó escribir aquí. ¡Hola, Carmen!

Ya de vuelta a los cambios en el blog, aún estaré unas semanas puliendo detalles, aunque creo que el objetivo general (leer) es más sencillo ahora. De todas maneras si tenéis sugerencias o comentarios sobre algo general o particular del nuevo aspecto o funcionamiento de este espacio, por favor escribidme un correo electrónico o dejad un comentario en la sección correspondiente en la parte inferior de este post.

Muy agradecido, zarpamos de nuevo, piratas.

Esos pequeños detalles

De entre todos los posts legendarios del antiguo y legendario blog de Iain Tait (bio) siempre habrá uno que sobresalga por encima de los demás, el de aquel fin de semana en que trató de ganarse el respeto de varios twitteros en 48 horas. Pero aparte de ese, siempre me pareció muy interesante este otro sobre los pequeños detalles que marcan la diferencia, acerca de cómo Soundcloud marca el título de su tab con un símbolo de PLAY, para que sepas qué pestaña está sonando cuando tienes muchas abiertas.

Por eso me gustó tanto este blog que encontré hace unas semanas, “Little Big Details”, donde con frecuencia se postean pequeñas (grandes) curiosidades especiales de los interfaces de usuario de los sitios y aplicaciones que utilizamos a diario.

Visitar “Little Big Details”.

Papá Noel en versión bot

Para los no iniciados, un bot es un programa informático que realiza funciones que imitan un comportamiento humano, como por ejemplo, comprar regalos. Algo así es lo que debió pensar Darius Kazemi, autor del blog “Random Shopper”, en el que relata puntualmente todos los envíos que un bot que él programó le hace llegar procedentes de Amazon.

La mecánica es simple, él le indica al programa una cantidad de dinero (a través de las Amazon Gift Cards) y una palabra temática-clave, y el bot le hace llegar un par de envíos (elegidos de forma totalmente aleatoria) sobre ese tema dentro del presupuesto disponible.

Aquí una explicación al respecto de por qué comenzó con esta joya de proyecto que descubrí gracias a Humberto Cervera.

Para más información, click en el siguiente enlace:
Random Shopper
The chronicles of Darius Kazemi and the bot he wrote that buys him random crap.
– randomshopper.tumblr.com

New kid on the blog: Said García

Traté de contratar a Said varias veces (tanto en Grupo W como en JWT México) desde que lo conocí, siendo él planner en Havas Digital, en la Campus Party de 2010, a la que llegó acompañando a mi amiga Ana. Protagonista de uno de los canjes que hemos realizado desde que este blog abrió sus puertas, trabamos buena amistad después de que por casualidad compartiéramos taxi un día en que yo iba a que me entrevistaran en Dixo. Y varios intentos y un Benito Bodoque después, qué casualidad la de que termináramos entrando a trabajar los dos el mismo día en Flock.

Así que pensamos que ésta podía ser también una buena semana para que comenzara a escribir en este lugar, ¡bienvenido Said!

Humanos con su humanidad cayendo en picado

Wait what!?
O sea, a ver si lo entiendo. Porque este post es muy obvio pero no lo entiendo.

Hace unos años, lo que estaba de moda era tener un blog. Cada cual contaba su vida como mejor le parecía, con todo lujo de detalles en la mayoría de los casos, que eran consumidos por audiencias de lo más entusiasta. Pequeñas, pero intensas.
Después llegaron Facebook y Twitter, así que el contar tu vida pasó a la cuenta de Facebook de cada cual, mientras que Twitter instauró el micro-blogging. Menos párrafos, más síntesis, más inmediatez para personas que no teníamos tiempo para escribir y mucho menos para leer.
Y después llegó Pinterest, donde ya ni siquiera producimos los contenidos, sino que simplemente seleccionamos de aquí y de allá los que son los mejores (a nuestro juicio).

Da miedo pensar en el siguiente paso, ese en el que dejamos la tarea de selección a un robot para que sea él quien nos diga qué es lo que debiéramos ver, leer o compartir. Supongo que el FOMO tiene algo que ver, y al final confiamos más en una máquina que en nuestro criterio (porque el criterio exige tiempo que no queremos dara).

En este punto, propongo un “back to basics”, un volver a usar la tecnología como humanos, en vez de dejar que sea ella la que nos use a nosotros.