Los coches autónomos y Latinoamérica

Esto es lo que ve un Tesla mientras traslada a sus pasajeros de un punto A a un punto B:

Todo bien, excepto por el detalle de la armonía y ortodoxia de los objetos que el coche se cruza y ha de reconocer. Lo cual nos lleva a pensar en lo que vería ese mismo coche sumergido en el día a día aleatorio y caótico de las grandes urbes latinoamericanas, como en esta imagen de ejemplo que publicó Jorge sobre lo que podría verse en algunas calles de la Ciudad de México:

Coche autónomo en CDMX

Me imagino las preguntas que el ordenador de a bordo en el coche se puede llegar a hacer, entre otras:
“¿Por qué pretende detenerme esa patrulla si no infringí ninguna norma?”
“¿Por qué la gente cruza la calle si no hay un paso peatonal para ello?”
“Esto que tengo justo delante, ¿es un peatón que circula por la misma vía que los coches o es un vehículo distinto a cualquier otro que haya visto porque lleva a su pasajero a pie por la parte de afuera?”
“¿Por qué hay cuatro filas de coches si la calle sólo tiene dos carriles para el tránsito?”
“¿Eso es un bache o una alcantarilla sin su tapadera?”

No puedo negar la impaciencia que tengo por ver cómo funciona un coche autónomo en las calles de cualquiera de las ciudades de este lado del mundo, estos lugares donde la ficción y la realidad se funden en un solo plano.
Todo un reto para cualquier algoritmo.

Coches autónomos VS Ciudad de México… 3, 2, 1… FIGHT!

Publicistas en las calles

No, tranquilos, calma, no estoy pidiendo que la gente que trabaja en agencias de publicidad salga a la calle a protestar para que los clientes compren sus ideas.
No, calma, calma.

Calle AC/DC en Leganés

Simplemente iba caminando por la calle y me dio por pensar que hay calles con nombres de ciudades, países, arquitectos, pintores, ingenieros, militares, dictadores, revolucionarios, deportistas, cantantes, grupos musicales, actores, escritores, antropólogos, inventores, abogados, artistas, jueces, descubridores, políticos, conquistadores, presidentes, religiosos, vírgenes, filósofos, payasos, mimos o cineastas, entre otros. Incluso hay calles con números en vez de nombre.

Pero no recuerdo haber escuchado nunca acerca de calles con nombre de publicista.
Y entonces eso de que los publicistas somos tan relevantes culturalmente… ¿cómo dicen que funciona?
Igual es ese un mejor benchmark que el número de Leones ganados en Cannes, por ejemplo:

Nunca ganó un León, pero la gente se reunía a pasear en la plaza que llevaba su nombre.

Qué cosas se me ocurren cuando camino por la calle… ja, ja, es broma.
O no.

Hola hola hola hola hola hola hola hola hola hola hola

Me pregunto cuántas veces puede uno poner el nombre de su empresa en la fachada de un edificio de la misma. En el caso de Florsheim (donde se venden zapatos), el número es once:

Más detalles: