Las compañías y tú

Gente y compañía

Las compañías las hacen las personas, no al revés.
Tu valor es tuyo, no de la compañía que te contrata, por muy cool que sea.
Es más, es por ese valor por el que te contrata a ti y no a otra persona.

Digo esto, que parece una obviedad, porque a mí también me ha pasado: si tengo este trabajo y me va bien, ¿qué va a pensar la gente si me voy de este lugar tan aparentemente “cool” a otro del que la gente piense que no lo es tanto?
Nada. No pasa nada. Porque la opinión de la gente no importa, importa lo que tú sientas y decidas.

Y en el caso de que tu actual compañía sea una GRAN compañía, te lo explico con una analogía: puedes ser novio de Cameron Díaz durante una semana, pero vas a ser el ex-novio de Cameron Díaz para toda la vida.

Lo cual es un dato interesante, si lo sabes usar bien.
Lo mismo pasa con las compañías. Porque es lícito cambiar. Porque, cuando te llegan, los vientos de cambio siempre son más fuertes que cualquier raíz, por “cool” que ésta pueda parecer.

Prepararse para cuando llegue la ola

Ola rompiendo

Preguntas a veces por qué alguien asiste a un curso o conferencia y te responden:

Porque hay que estar preparado para cuando llegue la ola.

Lo que deja a quien lo dice en una situación muy incómoda (y peligrosa), porque la ola ya llegó y arrambló con todo a su paso, el futuro es más “District 9” que luces de neón y, como dice Salles, no somos otra cosa que lo que dejó el tsunami.

La pared delirante

Meme de Jackie Chan

En alguna ocasión (cuando aún vivía en Saltillo) ya escribí sobre las cosas delirantes (para los ojos de un extranjero) que uno se puede encontrar por las calles de este país. Y si uno se las encuentra en Saltillo, que es una ciudad con poco más de un millón de habitantes, imaginaos lo que puede llegar a ocurrir en la Ciudad de México, cuya población excede los treinta millones de personas.

Pero aún así, y rizando el rizo, hay ocasiones en las que a esta ciudad se le va la mano, porque no es que ofrezca alguna situación o visión anecdótica, sino que dicha anécdota evoluciona a lo largo del tiempo como en este ejemplo que os traigo hoy: una pared de la que Sebastián y yo ya hablamos en alguna ocasión con motivo de esta conferencia que una vez dimos en Nike.

-2 de Marzo de 2013-
La anécdota comienza un día cualquiera, en el que, caminando por una avenida de la ciudad, te topas con una pared en la que hay un buzón de correos. Se supone que un buzón acompaña a un domicilio, y se supone que un domicilio dispone de una puerta. Pero no. Hay una pared. Y un buzón.

pared 1

-9 de Marzo de 2013-
Unos días después, resulta que dicho buzón no es un buzón, sino una toma de agua. ¡Misterio resuelto!

pared 2

-11 de Mayo de 2013-
O no, porque un par de meses después resulta que la toma de agua ya no es de agua, sino de gas.

pared 3

-16 de Mayo de 2013-
Sólo cinco días. Después de ellos, ya no es ni una cosa ni otra, sólo un par de agujeros en la pared y el techo.

pared 4

-26 de Mayo de 2013-
Entonces alguien decide que los agujeros se ven mal, y que es mejor taparlos con cemento. O sea que ya no tenemos ni buzón ni toma de agua ni toma de gas.

pared 5

-8 de Junio de 2013-
El 8 de Junio tenemos por fin una pared normal. Sin agujeros. Una pared anónima que puedes ignorar cuando caminas por la calle…

pared 6

-26 de Junio de 2013-
… hasta que alguien decide que por qué no colocar una cámara de seguridad. En algún punto de la historia me pregunto si la cámara no es para vigilar el por qué tomo tantas fotos de ese lugar.

pared 7

-6 de Julio de 2013-
Y unos días después… ¡hay una puerta! Hay una puerta y una cámara de seguridad. Lo malo es que ahora hay una puerta pero… ¡no hay buzón para dejar correspondencia!

pared 8

-20 de Marzo de 2014-
Después de meses con la misma imagen, alguien decidió que había que hacer cambios de nuevo. Por ejemplo, un agujero.

pared 9

-14 de Abril de 2014-
Que dos semanas después se convirtió en una cerradura.

pared 10


Como comprenderéis, este post termina aquí, pero supongo que los cambios en la pared, no. Y en fin, a estas alturas yo ya me siento así:

Jigsaw de "Saw"

Si quieren ir a visitar la pared en persona, pueden encontrarla aquí.
Seguiremos informando.

Spots para niños antes y ahora

La semana pasada me tocó darle una charla a las emprendedoras de Victoria 147, y cada vez que tengo que armar una presentación suelo revisitar mucho de lo escrito en este blog, porque la mayoría del tiempo se me ocurre que puedo agregarle una nueva observación a algo sobre lo que ya escribí previamente.

Y ese fue el caso de este texto de hace ya más de año y medio, el de la máquina de escribir que nosotros vemos en vez de la impresora wireless que ve el niño del vídeo. Pensé que:
1.- Qué desorientados estamos si tenemos que interesar a gente que ya piensa así porque quienes trabajamos en publicidad no somos capaces de pensar así.
2.- ¿Por qué demonios, pese a que los niños ya ven impresoras wireless en vez de máquinas de escribir, los spots de TV dirigidos a niños siguen siendo iguales desde hace 30 años?

El sabotaje como una de las bellas artes

Cada año, las agencias de publicidad se imponen a sí mismas y a sus empleados algunos objetivos, generalmente cortoplacistas, para el año en curso. Por ejemplo, alcanzar cierto número de facturación económica, cierto número de premios, cierta posición en tal o cual ranking de agencias.

Entonces, todos los empleados (cada uno desde su área) luchan denodadamente por cumplir con esos objetivos, a veces a costa de horas de sueño, sin los recursos suficientes, con clientes inseguros, y un sinfin de adversidades que hacen que alcanzar esos logros sea una tarea titánica digna de héroes. Pero lo haces, porque confías en que con el buen trabajo y los logros por delante uno podrá conseguir más recursos, menos inseguridades, más horas de sueño.

Y ahí empieza el problema, porque como con la estructura existente la agencia cumple los logros, cuando alguien pide cambios estructurales la respuesta que recibe es: “¿por qué habría de cambiar algo, si con la estructura actual alcanzamos los logros que nos propusimos a principio de año?”.

PLOP.

Así que parece que (intentar) hacer las cosas bien es el inconveniente que uno encuentra en una agencia para conseguir disponer de la estructura para poder hacer las cosas bien y vivir un poco mejor. Es un poco loco, pero es así. Tal parece que la única forma de conseguir que las cosas cambien es no lograr ninguno de los objetivos, para que haya tal implosión hacia adentro que alguien se pregunte si no debe haber un cambio con objeto de que las cosas funcionen de forma distinta con una estructura distinta. O sea, que a ver si la forma de hacer que cambie el ADN de una agencia no es hacer buen trabajo y conseguir un montón de dinero, sino justamente todo lo contrario: realizar una especie de auto-sabotaje para no alcanzar ningún objetivo y permitir que la agencia pueda depurar aquello que no funciona cambiándolo por una alternativa que sí lo haga.

Sí, sí, sabotaje. El sabotaje también puede considerado como una de las bellas artes.

La caja 50… y algunas otras más

Ahí está la caja número 50 de la mudanza, en un pequeño guiño que dejó dibujado Dana hace un par de meses. Hace una semana llegó al fin el camión de la mudanza para llevarse todas las cajas (las cuales fueron buena excusa para aprender cómo funciona iMovie):

Así que ya podemos decir que tenemos todo en casa (supongo que ya podemos llamarla así):

A estudiar Historia de la Tecnología

Dana loves 90s

La pasada semana tuve tres momentos-revelación de que ya pasé la treintena. Primero recordé que vi la primera película de Tron en el cine (y la película es de 1982). El segundo fue la imagen que abre este post, una chapa-botón propiedad de Dana, que nació en 1990, y para la que escuchar sobre los años 80 debe ser algo así como para mí escuchar hablar del festival de Woodstock, por eso los años 90 son “vintage” para ella. Y el tercero fue este vídeo que me compartió Bruno Perotto, en el que unos niños interactúan con juguetes y aparatos creados antes de que nacieran, con sorprendentes reacciones ante cada uno de ellos:

Pensé entonces que qué divertido fue haber conocido todos esos aparatos, y haber podido jugar o interactuar con muchos de ellos. Y pienso que debe ser muy triste llegar a un punto en que no sepamos absolutamente nada de todo aquello que fue el germen de lo que hoy nos rodea.

Es necesario conocer el telégrafo para saber por qué el teléfono supone una evolución. Es necesario haber intentado compartir un archivo .WAV por correo electrónico para entender por qué un archivo .MP3 supone un cambio sideral. En suma, es necesario mirar hacia atrás para saber lo que estamos mirando delante, porque sin referencias viviremos en un limbo tecnológico. Y no sé si todos estos niños, llegado el momento, van a saber qué es lo que hubo antes que ellos.

Y pensé que quizá sería interesante, también en las escuelas, enseñar este tipo de cosas, algo así como una “Historia de la tecnología” (en cualquier ámbito), que haga saber que antes de efectos especiales y animaciones 3D como las de Avatar todo se dibujaba a mano, de forma totalmente artesanal, y que es en la comprensión de ese cambio donde podrá haber una comprensión de evolución para poder afrontar nuevos retos tecnológicos.

Razones para hablar Pirata en Facebook

Como en tres días empieza el Mundial de fútbol, los habituales Doodles de Google se extienden más allá del header con el nombre del sitio para vivir en cualquier contexto desencadenado a partir de una búsqueda. Si normalmente el listado de páginas para un resultado viene acompañado de un Goooooooooogle con diez o’s…

Búsqueda de "District 9" en Google

… hoy, 8 de Junio, nos encontramos que las diez o’s ya no pertenecen a la palabra Google, sino a la palabra Gooooooooool (¡gracias Germán!):

Búsqueda de "World Cup" en Google

Adoro estos pequeños detalles, casi tanto como el poder configurar el sitio en el idioma que desees de entre todos los de esta lista, incluyendo un Google en idiomas de Elmer Fudd (fantástico el “I’m feewing wucky”, todos recordamos quién es Elmer), Esperanto o Pirata.

Pero aún así, como en todo, uno tiene sus preferencias, y mi favorita de todo este tipo de acciones es, sin dudas, la configuración de la cuenta personal de Facebook en idioma Pirata, proceso que culmina con un mensaje que se publica en tu muro que reza lo siguiente:

Daniel usa Facebook en Pirata

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