Cambios y “Holas”

Cambios en el blog

Ya son casi cuatro años manteniendo con vida este blog, y desde hace un par de ellos andaba buscando un template nuevo para darle otro aire al aspecto general de este sitio. Sin suerte, por cierto.
Hasta que hace un par de semanas me topé con uno llamado “On Topic”, y pensé “Esto es lo que necesitaba”.

Y así es como inicié una retahíla de cambios de forma y fondo del blog, que incluye nuevas secciones, una mejor (creo) legilibilidad (sobre todo en tabletas y teléfonos) y nuevos integrantes en la lista de autores, lo que seguro mejorará la frecuencia de lo que por aquí escribimos:

Fer Barbella:
Toda una leyenda de la publicidad interactiva latina, Fer es actualmente Director Creativo Ejecutivo en DDB Barcelona, y aunque ya llevaba algún tiempo escribiendo en estos lares no había tenido la oportunidad de darle la bienvenida. ¡Hola, Fer!

Pablo Martínez:
Siendo un personaje que es la intersección entre Mad Men y Pinterest, uno se pregunta ¿qué hace un matemático trabajando en publicidad? Que lo cuente el propio Pablo, que es el Chief Analytics Officer de Flock y una de las personas que conozco que más sabe de Big Data y para qué demonios sirve… ¡hola, Pablo!

Carmen Gómez:
Carmen, que es Directora Creativa en Chiat/Day México, es una de esas personas que un día, por su simple curiosidad de saber más, comienza a pensar más rápido que lo que las estructuras donde trabaja le permiten operar. Es por eso por lo que la he intentado reclutar para cada empresa para la que he trabajado desde que vivo en México, con un porcentaje de éxito del 0% hasta ahora. Pero bueno, yo no pierdo la esperanza porque, de momento, aceptó escribir aquí. ¡Hola, Carmen!

Ya de vuelta a los cambios en el blog, aún estaré unas semanas puliendo detalles, aunque creo que el objetivo general (leer) es más sencillo ahora. De todas maneras si tenéis sugerencias o comentarios sobre algo general o particular del nuevo aspecto o funcionamiento de este espacio, por favor escribidme un correo electrónico o dejad un comentario en la sección correspondiente en la parte inferior de este post.

Muy agradecido, zarpamos de nuevo, piratas.

Cupcakes de piratas

De piratas o de lo que sea, tal parece la producción de Moldeh (Twitter / Facebook), uno de los mejores regalos que recibí el día de mi cumpleaños, gracias a Carmen.

Y ya que hablamos de piratas, un artículo muy interesante acerca de por qué es mejor contratar piratas para tu compañía si lo que quieres es tener “agentes de cambio”.

Hacer is the new Decir: Hola, Flock

Pues sí, nos vamos a Flock.

“¿¿Cómo??
¿¿A Flock??
¿¿Pero no decían que se iban de la publicidad??
Pero si Flock es una agencia, lo único que han hecho es cambiarse de bando.
Me han decepcionado.
Se han vendido, esperábamos más de ustedes, tenían que haber montado su propia empresa.”

Ese es el mensaje más recurrente que he leído y escuchado en las últimas horas desde que salió la noticia de a dónde vamos a ir a parar. Joder, cómo están de crispados los ánimos.
Pues sí, nos vamos a Flock. O no. Pero sí.

Bueno, les explico. Porque mi percepción sobre Flock era la misma que probablemente tengan los de la frase terrible de arriba: una compañía pequeña que hacía Social Media para marcas, y que nadie sabe muy bien cómo iba ganando terreno en el radar de la publicidad digital mexicana. Y eso pensaba yo hasta que mi paisana Carmen Ruiz (Chief Marketing Officer de Flock) me presentó a su CEO, Sebastián Tonda.

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New girl in the blog: Carmen Ruiz

La historia de Carmen me resultó interesante por parecerse tanto a la mía. De la provincia de Cáceres, en España (igual que yo), emigró a México (igual que yo), para terminar trabajando en una de las agencias del grupo WPP (igual que yo). Entre tantas coincidencias, la más peculiar es que los dos termináramos conociéndonos en la sesión que TEDxDF organizó para seleccionar las ponencias de su edición de 2011.

Y de ahí, charlando y viendo que es planner y piensa de forma muy parecida a las cosas que escribimos por aquí, nos pareció que podría ser divertido que se convirtiera en la primera chica que escribe en este blog, así que ¡bienvenida, paisana! :)

Mensajes de ausencia

Llevo unos días de vacaciones, pero como olvidé programar alguna auto-respuesta en mi correo cada dos por tres alguien me escribe y el teléfono hace BLIP BLIP, descargando nuevos mensajes. Yo me niego a leerlos, pero ahí están, al acecho.

Quizá para la próxima le copie su mensaje a Carmen, para que sea imposible encontrarme:

Los búhos de mi madre y el búho de Hootsuite

Desde que tengo uso de razón he visto cómo mi madre colecciona búhos. Búhos de todos los colores, lugares, materiales y formas posibles, en una colección alimentada por sus viajes y por los de todos los que somos cercanos a ella. Me pregunto entonces si no debería utilizar Hootsuite para gestionar sus cuentas de Twitter y Facebook, dado que la herramienta tiene como mascota a un buhíto que incluso se queda dormido si no lo usas durante una hora:

Por añadir uno más a la colección, digo.

No queremos una escuela de respuestas…

Maduramos cuando…

Galletas del destino y la casualidad

Hace unos años compré unas doscientas galletas de la fortuna para un experimento que hicimos en el trabajo, y aunque varios de los mensajes salían repetidos, la proporción era, más o menos, de uno repetido por cada quince distintos. El pasado sábado por la noche, tras cenar en un restaurante japonés, a Pau y a mí nos salieron estos mensajes en las galletas de la fortuna que nos entregó el camarero junto con la cuenta:

Galletas de Pau y Dani

Aproximadamente una hora y media después, Carmen, que es una extraordinaria redactora de Ogilvy México, me envió esta foto de los mensajes de las galletas que le habían entregado a ella y a su marido:

Galletas de Carmen y su marido

Me siento observado desde las sombras, como en un episodio de Scooby-Doo.

Desparramado e interactivo, capítulo 10

Con uno de mis viajes a Tijuana aún en el recuerdo, escribí esta columna (“Mestizos de toda la vida”) para la edición de Marzo de Interactiva Digital, preguntándome si adoptar ese mestizaje que está por todas partes como parte de nuestro contexto diario en el trabajo nos haría crear mejores (o al menos más originales) proyectos.

Portada Interactiva Digital Marzo 2010

Mestizos de toda la vida
Una de las cosas que más recuerdo de mi adolescencia es la serie de televisión que Victoria Prego realizó sobre la transición a la democracia en España. Tan fascinante historia dejaba algunos momentos grabados, y uno de los que se me grabó a mí se produce en medio de las protestas internacionales contra las últimas ejecuciones de la dictadura, donde un señor, parece que bastante afín al régimen, afirma que no entiende cómo puede haber españoles que estén más de acuerdo con el clamor proveniente de Europa que con los que mandaban en el país en ese momento. Su intervención se cerraba con un escalofriante “arriba España, muera Europa” que lo dejaba a uno temblando.

Aproximadamente por esas fechas ya llevaba mi madre (originaria de Zamora) un par de años viviendo y trabajando en Cáceres, en un viaje de vida que devino, 35 años después y por esas cosas de la vida, en convertirse en la primera alcaldesa de la historia de la ciudad. Semejante cantidad de tiempo, más del que llevo yo en este planeta, parece no ser suficiente a la hora de curar males como los del señor descrito en el primer párrafo, tanto es así que el lema de campaña de los adversarios políticos de mi señora madre reza, literalmente, “De Cáceres, de toda la vida”, para recalcar el hecho de que ella no nació en esa ciudad en la que ya lleva casi 40 años, trabajo, matrimonio y descendencia incluidos.

No sé si alguna vez pasaron por Cáceres, pero siendo parte de la Ruta de la Plata, y al igual que el resto de España, es un sitio que ha sido invadido casi por todo pueblo viviente: musulmanes, judíos, romanos y algunos otros más que pasaron y dejaron su legado. Y así, desde la distancia que da vivir en México y con todo un océano de por medio, no puede uno por menos que pensar que hay que ser terriblemente corto de miras para ser racista en España o pedir que se muera Europa o exclamar que se es de un sitio “de toda la vida”, en vez de estar felices, alegres y orgullosos de la diversidad que nuestra identidad representa.

En Diciembre pasado tuve ocasión de dar una conferencia en Tijuana, en la punta más occidental (geográficamente hablando) de México, una ciudad pegada a Estados Unidos por San Diego y separada por una línea fronteriza retratada en películas como “Babel” o “Traffic”. Y yo, cuya máxima experiencia fronteriza consistía en pasar de la España rica de las pesetas a la Portugal pobre de los escudos, de repente me vi en el lado maltratado: honesto, orgulloso y, sobre todo terriblemente canalla y mestizo, donde la gente es bilingüe e indistintamente pagan en dólares o pesos o escuchan emisoras de radio en inglés igual que escuchan corridos, y donde toda la escena cultural bebe directamente de mezclar y fundir ambos mundos. San Diego es un coñazo, pero Tijuana es un cóctel inolvidable.

Entonces me pareció que el mestizaje mejora todo lo que toca, o al menos lo dota de una lente distinta con la que mirar lo de siempre, por si acaso surge algo nuevo que sea digno de ser contado. No perdamos el original, pero no nos cerremos a explorarlo por otras vías. Y así, si Camarón hizo “La leyenda del tiempo”, Raimundo Amador y Pata Negra hicieron un disco llamado “Blues de la Frontera” y Enrique Morente se juntó con Lagartija Nick para hacer otro llamado “Omega”, si el género musical más español de todos (el flamenco) se permite a veces explorarse para descubrirse a sí mismo de nuevo, me pregunté si nosotros, que nos decimos “creativos” y decimos que hacemos (se supone) contenidos que se distribuyen por Internet bajo la forma de historias contadas en sitios y campañas, nos permitimos a nosotros mismos explorar la forma y fondo de esas historias para dar cabida a ese mestizaje que nos desborda por todas partes.

Cuando llego a España, descubro con cierto espanto las mismas cadenas de hamburguesas y cafés en vaso de cartón con los que uno convive a diario en México, así que desarrollé, para huir, una cierta fascinación por los bazares chinos, en los que puedo llegar a pasar horas buscando, mirando y encontrando cosas a las que probablemente hace tres años no hubiera prestado la más mínima atención. Y me pregunto entonces, siendo tan común encontrar estos bazares en cualquier lugar, si lo que en ellos hay no pertenece ya, de alguna forma, a nuestra cultura de España, por adopción.

¿En qué momento algo deja de ser exclusivo de un lugar para volverse un poco parte de otro con el que el primero se mezcla? ¿Hemos de esperar a que esa mezcla se produzca para poder usar esas referencias como herramientas para crear nuevas historias? ¿O podríamos comenzar a explorarlas desde ya mismo en esta época de humor chanante que nos invade por todas partes?

Igual nos hacen falta unos cuántos antropólogos en cada agencia, para contarnos que si las historias que creamos proceden directas del contexto en el que van a vivir, entonces este contexto nuestro con inmigración de 2010 debería ser una bendición. Y así, quizá, bautizar esta oportunidad con otro lema, por qué no: “Mestizos, de toda la vida”.