Nuevas fechas para “Hackea tu carrera creativa”

Nos fue muy bien en la primera edición del curso “Hackea tu carrera creativa”, que impartí en la Miami Ad School México la primera semana de Febrero. Tanto, que la escuela decidió abrir nuevas fechas para el mismo:
– los próximos 18 y 19 de Abril en Monterrey.
– los próximos 25 y 25 de Abril en Ciudad de México.

Este vídeo es un breve resumen hablado de lo que se imparte:

¡Os esperamos!

Más información:
http://www.gorditosybonitos.com/hackea-tu-carrera-creativa/

Datos de contacto:
Miami Ad School México City
Edgar Allan Poe 94, Colonia Polanco
Correo: info@miamiadschool.mx
Tfno: 6265-0261

Curso “Hackea Tu Carrera Creativa”

Estoy muy ilusionado porque los dos primeros fines de semana de Febrero (días 7 y 14) voy a estar impartiendo “Hackea tu carrera creativa”, un curso intensivo MAS PRO en las instalaciones de la Miami Ad School Mexico City.

Hackea Tu Carrera Creativa

La intención de estos cursos es condensar en un tiempo breve (en este caso, dos fines de semana) dinámicas muy intensas, que sirvan como revulsivo para aquellas personas que decidan tomarlos. Este vídeo que realizamos describe bastante bien de qué se trata “Hackea tu carrera creativa”.
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Un fantasma en un videojuego

(vía Kottke)

Hace poco descubrí esta maravillosa historia de amor entre un hijo y su padre, vía un videojuego. El texto habla por sí solo sin que yo tenga que escribir nada más:

Fantasma de su padre

La agencia (o compañía) donde debes trabajar

"El pensador" de Rodin

Tuve un par de conferencias la semana pasada, una de ellas en el marco del evento Marketing Fest Mx que organiza el TEC de Monterrey, y que me retrotrajo de vuelta a esas veces en que alguien que está estudiando te dice que quiere trabajar en tal-o-cual agencia, y tiempo después, ya trabajando en ella, parece estar completamente desilusionado/a porque trabajar en esa tal-o-cual agencia no es lo que esperaban.

Así que me parece que podría haber algún tipo de filtro para saber si debes trabajar en tal-o-cual agencia, algunas preguntas cuyas respuestas te pueden aportar un poco de claridad en las elecciones (más allá de que uno aprende, sobre todo, tropezándose una y otra vez). Por ejemplo, tu elección debería tener en cuenta:

· IDEAS O EMPRESAS
No es lo mismo trabajar en una idea que trabajar en una empresa. Una vez escribí un post completo sobre el tema que puedes (re)leer.

· NORMA O EXCEPCIÓN
Aquí puedes pensar que lo mejor es ser la “excepción”, porque siempre queremos ser los mejores y blablabla… pero no me refiero a eso. Por “norma” y “excepción” hablo de la gente con la que compartes tus horas laborales.

Cuando eres la “excepción” prácticamente nadie piensa como tú, y tu tarea (a veces) no sólo es hacer proyectos, sino involucrar al resto de trabajadores en que las cosas han de funcionar como tú crees que han de funcionar. Es el esquema típico de las personas de perfil “digital” dentro de una agencia “tradicional”. Dentro de lo mal que suena, es interesante que, por no haber nadie más que haga lo que tú, puedes terminar volviéndote muy importante en esa estructura (por no decir imprescindible).

En cambio, cuando eres “norma”, asumes que el resto de personas con las que trabajas piensan de forma similar a como tú lo haces. Algunos de ello, incluso, pueden ser mejores que tú, y puedes aprender mucho de ellos.

Creo que aquí sirve muy bien el dicho de “si quieres ir rápido, ve solo, y si quieres ir lejos, ve acompañado”.

· MARCAS O CLIENTES
Puede que quieras trabajar en algún lugar porque te gustan los proyectos que han hecho para alguna marca, y te parece que esa sería una marca para la que querrías trabajar. Pero recuerda que los que aprueban los grandes proyectos no son las marcas, sino las personas que trabajan en ellas. Hay marcas fascinantes con bodoques a su cargo, y hay marcas no-tan-cool con personas muy brillantes al mando.

De modo que puede que lo que en realidad quieres no es trabajar para una marca concreta, sino para el cliente brillante que estaba a su cargo en el momento concreto de ese proyecto que tanto te gusta. Y que a lo mejor ya no trabaja en esa marca, sino en otra. O a lo mejor sí que quieres trabajar para esa marca, sin importarte quién esté al mando.

Así que igual te ayuda investigar si te gustan trabajos de esa marca en algún período concreto (y relacionarlos con ese cliente) o, por el contrario, si los trabajos te gustan todo el rato (aun cuando las personas al mando fueran cambiando).

· CARRERA O STATU QUO
Hacer una carrera en publicidad no es tan complicado. Es una cuestión de talento, sí, pero sobre todo resistencia. Los premios, por lo general, llegan solos. En publicidad hay tantos y tantos festivales que ganas premios hasta de rebote. Si trabajas en publicidad queriendo ganar premios y nunca ganaste uno, mejor dedícate a otra cosa, porque quiere decir que probablemente no sea tu profesión ideal. Pero sobre todo, por “carrera” me refiero a preocuparse exclusivamente por uno.

Cambiar el Statu Quo (una definición de Wikipedia si no sabes qué es) tiene que ver con estar inconforme con cómo opera la compañía en la que trabajas en la industria en la que vive. Con creer que las cosas podrían ser de otra manera y no importándote tanto los premios o tu carrera individual como la situación colectiva de esa industria.


Cada una de las elecciones de los puntos anteriores es personal y respetable, pero dichas elecciones debieran ser coherentes con la elección del lugar donde quieres trabajar. Si quieres cambiar el Statu Quo en una agencia dedicada a ganar premios lo vas a pasar mal, salvo que te guste ser la excepción en vez de la norma, y así sucesivamente, haciendo todas las combinaciones posibles de respuestas a las preguntas.

Por eso, intenten no ser cerriles y querer trabajar a toda costa en un lugar sin saber la cultura que impera en él. Y qué bonito, entonces, cuando la agencia o compañía en la que siempre quisiste trabajar coincide en valores con esas respuestas tuyas, qué bueno llegar a un lugar sabiendo exactamente lo que quieres y puedes encontrar en él.

La “millennialización” del mundo

Porque YOLO

Ya llegó el nuevo cliché al mundo de la publicidad: los millennials. Y es que, aunque es un término que ya lleva “sonando” desde hace algún tiempo (hemos hablado sobre ello aquí o aquí), ya es moneda corriente el encontrarte con briefs de marcas donde el público objetivo ya no son “jóvenes de 18 a 25 años de tal nivel socioeconómico y que quieren vivir su vida al máximo”, sino los “millennials: desprecian el dinero, buscan vivir de lo que aman y están dispuestos en todo momento a seguir la doctrina del YOLO.

Y como pareciera, digo, pareciera, que las marcas y las agencias piensan (pensamos) que esta generación es simplemente una más en la cadena evolutiva de consumidores de productos de un mercado de consumo (con sus peculiaridades y clichés, como todas las anteriores), pareciera, digo, pareciera, que la forma de relacionarse con ellos es simplemente un cámbiame esto aquí o un cámbiame esto allá con respecto a lo que marcas y agencias hacían (hacíamos) en años pasados.

Y me da a mí que, pasando tan superficialmente y de puntillas por el asunto, corremos el riesgo de perder el rumbo si no intentamos rascar un poco más, y entender que el tema de la “millennialización” no es algo que afecte al mundo únicamente en términos de consumo, sino en otras muchas cosas. Y para muestra dos artículos aparentemente inconexos que me topé recientemente:

· “La generación más lenta” (enlace al artículo)
Un texto que traza un recorrido para intentar comprender por qué Estados Unidos no tiene ningún campeón de maratón desde hace casi diez años. Resultado: las carreras por diversión (por ejemplo, las Color Run, donde te embadurnan de pintura hasta el tuétano mientras corres) tienen mucha más afluencia y repercusión entre los chicos que las carreras donde se lo que se busca es la victoria (o mejorar tu tiempo o rendimiento).

O sea, que correr ya no se hace por el esfuerzo recompensado de ser mejor que uno mismo cada día, sino simplemente por pasar un buen rato mientras lo haces. Pareciera que mejorar tu tiempo pasó a ser una preocupación de “viejos”.

· “Street Photography V” (enlace al artículo)
Hace mes y medio que salió a la venta el nuevo “Grand Theft Auto V”, la última versión del videojuego donde puedes protagonizar una historia increíble en un mundo increíble.

Tan increíble que un fotógrafo, llamado Fernando Pereira, decidió utilizar la cámara que porta el protagonista (y con la que algunos no paran de tomarse selfies) para olvidarse de la trama del juego y comenzar a tomar fotografías artísticas por todas partes, incluidas algunas imposibles, porque en la vida real no puedes tomar fotos subido al techo de un coche en mitad del tráfico, pero en el videojuego sí. El resultado es una galería fotográfica maravillosa alojada en un blog que se llama “Street Photography V”.

O sea, que jugar un videojuego ya no se hace por la recompensa de terminar la historia, sino simplemente por pasar un buen rato recorriéndolo en busca de la mejor escena o el encuadre más insólito. Pareciera que terminar un videojuego pasó a ser una preocupación de “viejos”.

Y así sucesivamente, es obvio el patrón, ¿no?
Y claro, le da a uno por pensar que esos cerebros están programados de forma distinta a los nuestros. Y que como no lo entendamos pronto vamos no sólo a perder el rumbo, sino también los papeles.

Carrera de laptops

Primera vez

Por muchas características técnicas y dudas acerca de las preferencias como herramienta de trabajo que existan entre Mac y PC, hay algo en lo que un PC nunca podrá equipararse a un Mac: la experiencia mágica que uno vive al encender por primera vez uno de estas últimos.

Encender un ordenador Mac y ver su secuencia de inicio es comparable al primer beso o a la primera vez que te acuestas con alguien, puede haber muchas más con esa misma persona pero nunca es como la primera, y sólo vuelve a vivirse con la siguiente persona o la siguiente máquina.

Siempre tuve la duda de si todas las secuencias de inicio corren a la misma velocidad, y finalmente la pasada semana pude comprobarlo gracias a que Poncho Guerrero (productor en W) y yo nos hicimos con unos fantásticos Mac Book Pro de 15″ y 2’8 GHz de procesador (éste es un dato irrelevante salvo para aclarar que los dos tienen la misma configuración o si Apple quiere patrocinarnos este escrito) y decidimos encenderlas al mismo tiempo, con Guillermo “Panterita” Bernal (su creativo favorito de Grupo W) como host de la velada. A la derecha, Poncho; a la izquierda, un servidor. Y esto fue lo que pasó: