Entrevistado Pokémon, capítulo 30

De Pokémon Go podemos aprender muchas cosas, como, por ejemplo, que necesitas WiFi en tu negocio para que la gente quiera entrar. También, que es un buen termómetro para saber en qué estado se encuentra nuestra tolerancia. De algo por el estilo escribí un post en mi cuenta de Facebook y la gente lo compartió tanto que (no sé muy bien cómo) terminé entrevistado por Marialí Bofill en La Segunda, un periódico de Chile (click sobre la imagen para agrandar)

Entrevista Daniel en La Segunda (Chile)

Aquí la versión online del mismo texto.

Flock Regional, capítulo 1: Chile busca Director Creativo

Una vez fui a Chile, y aparte de la anécdota de que los Rammstein estaban en el mismo hotel que yo, regresé con un montón de buenas sensaciones que no pude evitar compartir en este post. Y algo menos de dos años y medio después, la compañía en que trabajo (Flock) acaba de abrir una oficina en dicho país, como primer paso de la iniciativa de expandir el credo pirata a toda la región de Latinoamérica, así que estamos buscando un Director Creativo para la misma.

Ahora les desgloso la oferta, pero sobre todo debiera ser alguien que pensara ideas más grandes que los medios que la puedan contener. O que cabalgue con soltura tanto en el mundo de la publicidad como en el de la tecnología y los emprendedores. Y por último, aunque debiera ser lo primero, que sea buen tipo (o tipa).

Dicho lo cual, aquí va el requerimiento formal:

La persona reportará directamente a:
Responsables de Área: Ana María Barquín (Flock Regional) / Felipe Mingo (Flock Chile)
Responsables Creativos: Daniel Granatta / Nicko Nogués / Eduardo Salles

Requisitos:
– En busca de innovación continua.
– Es un “misfit” que no encaja o al que no le gusta el modelo de agencia tradicional.
– Amante (y conocedor) del mundo digital y/o tecnológico.
– Disponible para viajar a los Estados Unidos y toda Latinoamérica.

Descripción:
– Encargado de generar propuestas, ideas y planes de acción para nuevos clientes a nivel regional (Latinoamérica/US Hispanic) y local (Chile).
– Generador de ideas creativas y estrategias de comunicación innovadoras que intersecten el marketing con la tecnología para mejorar la experiencia del consumidor y reinventar su relación con las marcas.
– Estratega, creativo gráfico y visual capaz de llevar las ideas y conceptos visuales a la pantalla.
– Conocimiento y entendimiento de los passion points de los consumidores en los distintos países de Latinoamérica.

Skills:
– Pensamiento estratégico
– Visión comercial
– Solución creativa de problemas
– People skills
– Conocimiento de comunicación
– Conocimientos de diseño gráfico y publicitario

Interesados/as, por favor enviar correo a Ana María Barquín en barquin AT wannaflock.com, incluyendo CV y portafolio de trabajos.

El candidato (o candidata) puede provenir de cualquier sitio, no es una oferta sólo para gente nacida o residente en Chile.

Pues eso, esperamos vuestros correos, ¿cachay?

Chi! Chi! Chi! Le! Le! Le!

Bandera de Chile

Y es que la semana pasada estuve un par de días en Chile, invitado por Yerka Yukich (General Manager del IAB local), para participar en el jurado que elegiría los ganadores de dos certámenes, los premios anuales de IAB Chile y la categoría digital del Festival ACHAP.

Ilusionado por la visita, me subí al avión sin unas expectativas demasiado definidas en cuanto al trabajo que íbamos a encontrarnos, pero me bastaron unas horas allí para quedar agradablemente sorprendido del talento digital que existe actualmente en Chile, que tiene algunas de las siguientes características:

1.- Es un talento puro, que hace un uso muy natural y nada barroco de las tecnologías. Herramientas como Twitter, Google Maps o los tags de Facebook son eso, herramientas, recursos, nunca el centro de las piezas.

2.- Los proyectos suelen construirse sobre plataformas y hábitos ya existentes entre los usuarios, no buscan reinventar la rueda. Y por simples y concretos (de hecho muchos sitios son tan simples en su uso que podrían ser banners), ocurre que muchos de esos proyectos tienen una vida mucho más corta que la que tendrían en un ciclo de campaña estándar, pero por ese mismo motivo también se minimiza la pérdida si no funcionan como se desea.

3.- El factor de producción en los trabajos es manifiestamente mejorable, pero no por falta de calidad, sino probablemente de tiempo y presupuestos. Lo interesante es que a nadie parece preocuparle este tema, que es más bien un periférico a aquello en lo que realmente se centran, las ideas que conectan al público con las marcas y entre ellos mismos.

4.- Las agencias chilenas tienen una habilidad especial capturar “momentum” y subirse a las olas (por hablar en términos de surf) de cada cosa que ocurre en el país, ya sean unos mineros sepultados bajo tierra o la incertidumbre de si el seleccionador nacional de fútbol continuará o no en su cargo. Por cada noticia relevante para el país hay una herramienta digital que aprovecha ese momento y se nutre de él para canalizar de forma apabullante la voz digital del país.

5.- En los festivales chilenos que incluyen categorías digitales hay muchísimos proyectos sin marca, herramientas realizadas por agencias con objetivos como los expuestos en el punto anterior. Esa agilidad me resulta muy interesante porque creo muy meritorio, en medio de la vorágine a la que aboca el día a día de una agencia, el sacar tiempo para hacer proyectos propios y experimentar con sus resultados.

6.- Supongo que las dos anteriores características terminarán consiguiendo tiempo y recursos para mejores producciones, porque los trabajos se enfocan en ideas, y muchas de ellas, simples, funcionan, porque se basan en lugares comunes a todos los usuarios, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en México, donde lo que las agencias hacemos y aquello de lo que los usuarios hablan suele diferir mucho.

7.- El IAB local agrupa a sus socios en comisiones “temáticas”, maximizando la importancia del cometido de cada una de ellas. Y así, por ejemplo, la comisión de Creatividad del organismo premia lo mejor de las piezas producidas una vez por mes, en vez de una sola vez al año. Es éste un punto de vista compartido por otras organizaciones mayores, como por ejemplo One Show Interactive, que permite que los proyectos puedan ser valorados en el contexto temporal en el que nacen y viven, no un año después y ya fuera de contexto, salvaguardando así factores como la innovación o el “momentum” en un mundo tan cambiante como es el de la publicidad digital.

8.- Comienza a producirse una convergencia entre los distintos medios, acercando los medios digitales a los masivos para construir historias más grandes, en vez de para simplemente adaptar los contenidos de un medio al otro. Que el resultado de la necesidad de un “algo” digital para promocionar una nueva serie de televisión se traduzca en la realización de un episodio 0 con pistas y misterios variados, y con casi mejor producción que la propia teleserie que anuncia, indica el potencial del camino que están comenzando a recorrer.

9.- Contrapuesto a todo lo anterior se encuentra, quizá, el único defecto que la gente digital de Chile deba superar antes de reclamar su importancia en el presente y futuro de la publicidad de las marcas de su país, y es que son personas extremadamente educadas. Mucho. Mucho. Mucho. Esa bonhomía (hermosa, casi ingenua), contrapuesta al colmillo retorcido del que hacen gala muchos otros publicitarios por allí (sobre todo tradicionales) tiene probablemente mucho que ver con la desproporción que existe aún entre la relevancia de los medios para las marcas.

Y así, mientras que la gente digital está preocupada por formar y mejorar su industria, mirando más hacia ella que hacia afuera, los otros van directos a la yugular (en el buen sentido) de sus clientes haciendo aquello que mejor saben, televisión y gráficas. Quizá le haga falta algo más de mala leche al colectivo digital chileno. No entre ellos, pero sí para cuando salgan a otras latitudes.

La visita deparó algunas otras anécdotas relativas a la penetración de la tecnología en el país, lo que explicaría en parte el uso que la gente hace de las piezas que las agencias producen. Por ejemplo, el último día de mi visita el Gobierno del país cambió su identidad visual y me topé, en tres lugares distintos, a grupos de personas discutiendo o comentando lo mucho o poco que les gustaba. Lo relevante era el hecho de que la nueva imagen, sobre la que esos grupos discutían, vivía en la pantalla de diferentes teléfonos móviles, que era el dispositivo mediante el cual habían accedido a la noticia.

Ya por la noche, llegando a un pequeño cocktail-cena que organizaba la ACHAP para todos sus jurados, la hostess del lugar (poco sospechoso de ser mainstream pues se encuentra en la terraza del Hotel W, uno de los más sofisticados de la ciudad) reconoció a Yerka por haber sido ésta última su profesora en un diplomado sobre Marketing Digital, al que la chica había acudido hacía algún tiempo. Una casualidad, sí, pero de lo más pintoresca y relevante para mí por el contexto de todo lo relatado en este texto.

Entre medias, Chile ganó por vez primera un oro en el festival El Ojo de Iberoamérica, que se celebraba en las mismas fechas en Buenos Aires.

Y no sé, quizás aún no reluzcan mucho, pero con unos usuarios cultos, conectados e interesados, los mimbres que Chile tiene para que su industria digital sea una de las más destacadas de las de habla hispana están ahí, gente joven con talento y visión, con un organismo que los cuida y los protege, y que a su vez se nutre de la confianza que aquellos le profesan. Ya sólo falta que se den cuenta de lo que tienen entre manos, pero eso sólo es cuestión de tiempo. Felicidades, Chile.