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El QR-Code: la tecnología que nunca vivió

Esta mañana asistí a una charla de Mike Yapp, el Director General Creativo Global de The Zoo, la agencia interna con la que Google provee de soluciones creativas a marcas y agencias mediante el uso de sus plataformas. Y, en algún momento, surgió la conversación acerca de que gracias a tecnologías como Google Goggles ya no haría falta escanear nunca más en la vida un QR-Code….

Y más allá de lo que el comentario sugiere por lo que alguna vez ya hemos escrito aquí me pareció muy divertido, o muy triste, o muy tierno, o muy no sé, lo que suscitan los QR-Codes, ya que es una tecnología que nunca vivió.

Me explico. Si recuerdan, hubo una época donde muchos (incluyéndome) hablábamos de cómo los QR-Codes eran una buena forma de enlazar el mundo real con el digital. El problema que había entonces era que los QR-Codes vivían “demasiado en el futuro” (por aquello de cuánta gente tiene un smartphone, cuantos sabrían descargar el lector, etc.). Y si se fijan, hemos pasado a otra época donde la aparición de QR-Codes en los sitios más bobos e inapropiados ha hecho que cualquier alternativa a estos sea mucho más interesante, porque por lo general el esfuerzo de escanear un QR-Code (descargar un lector, encontrar el QR-Code, sacar el teléfono, escanear mientras estás conectado a la red) es mucho mayor que la recompensa que los usuarios obtenemos por ello. De repente, los QR-Codes ya son algo del pasado, que proponen los que aún consideran que “digital” son sitios, aplicaciones de Facebook y… QR-Codes.

O sea que fíjense qué curiosa una tecnología que siempre fue considerada futurista hasta que fue considerada demasiado obsoleta e incómoda. Nunca tuvo un momento de adopción masiva en el PRESENTE antes de que surgiera una solución mejor para resolver el mismo problema. O sea, una tecnología que, en realidad, nunca vivió.

Y es que si uno fuera un QR-Code, imagínense que esquizofrénico me sentiría. Qué cosas, ¿no?

El mejor blog sobre QR-Codes de la historia

Ya hemos hablado en este blog (en varias ocasiones) de las dificultades que a veces tienen las marcas a la hora de utilizar QR-Codes y los problemas que esto les ocasiona, ya que por cómo los usan al final nadie los escanea. Por eso es tan relevante este blog llamado WTF QR-Codes que causó cierto revuelo la pasada semana, por contener algunos de los mejores ejemplos de cómo NO usar uno de estos códigos si trabajas para una marca y quieres que la gente se interese por tus actividades.

Ahora bien, aunque creo que hay ejemplos en los que el recurso es muy válido, es cierto que uno termina por hacerse alguna vez la pregunta: ¿hay alguien, aparte de nosotros los que trabajamos en publicidad, que escanee un QR-Code?

Debe haber variedad de respuestas, pero ésta que encontré hoy para decir que “no” me pareció antológica: un blog llamado “Pictures of people scanning QR-Codes” sin ninguna foto de personas escaneando QR-Codes… #WIN!

(gracias a Mircea y Mau por los enlaces)

Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 27

Dos nuevas imágenes hermosas sin motivo aparente para esta semana que ya casi termina. La primera de ellas se la tomé prestada a Norma Denisse, un uso inteligente (por fin) de un QR-Code, convertido en laberinto en el que encontrar la salida:

La segunda de ellas la publicó Rous hace ya algún tiempo, en una de sus visitas a la planta armadora que tiene Volkswagen en Puebla (México), un display del Mini Darth Vader protagonista de “The Force”, probablemente, el spot de televisión más recordado de todo 2011:

La moda para estar a la moda con los QR-Codes

Anoche me pasó lo mismo que a Juan, me topé con una de esas vallas anunciando la nueva película de Sherlock Holmes y su código QR con un reguero de instrucciones al lado, para descargarte un lector que te permita leerlo si es que no tienes uno instalado en el teléfono.

Nada nuevo, si no fuera porque cincuenta metros después me topé con otra valla, de una marca, con otro código QR y sus correspondientes instrucciones por si tampoco tienes el dichoso lector instalado:

Y me pregunto por qué tanta información que para nada sirve. Quizá porque como el código no sirve para nada la única manera de justificar su presencia es con un “le ponemos instrucciones para descargarse el lector, por si alguien no lo tiene pero quiere escanear el código”, como si la gente fuera por la calle buscando códigos que escanear en vallas publicitarias. Y sobre todo, porque si sabes lo que es un código QR lo escanearás (o no) sin necesidad de explicaciones. Y si no sabes lo que es, ni un libro de instrucciones te va a servir para disuadirte de descargarte algo nuevo en el teléfono, y eso en el supuesto de que alguien se moleste en acercarse lo suficiente como para leer algo en una esquina de una valla en mitad de una calle.

O sea, otra vez usando la tecnología como moda, en vez de como herramienta para construir historias u ofrecerle algo de valor o divertido a la gente. Y luego nos preguntamos que por qué las campañas no funcionan, ja.

Dos cosas que me encontré ayer

La primera, otro QR-Code en las calles de la ciudad de México. Después de la experiencia con el de Dove, tenía curiosidad por saber qué habría detrás de éste de Adidas, más aún por el llamativo texto de “Descarga el nuevo vídeo en tu teléfono móvil”. Sin embargo, me topé con que el “nuevo vídeo” era la versión reducida del spot de lanzamiento de la nueva campaña de la marca… en Marzo de 2011. Boring.

Después, otra de MTV (tras aquella del clima), esta pequeña barrita de estado con la que se muestra muy gráficamente cuánto tiempo lleva y cuánto tiempo queda del vídeo que está actualmente en pantalla. Cute!

Los irresistibles QR-Codes

Yo la verdad es que no sé cómo andan las estadísticas de uso de los códigos QR, si sube o baja, si sólo es una cosa de early adopters o si ya es muy popular, ya saben, todas esas cifras con las que de repente se matan ideas propias y ajenas sólo porque un número dice que de momento la gente que usa una tecnología determinada no es “suficiente”. Pero entonces estamos en un bucle terrible, porque como la cifra nunca llega al número deseado nunca invitamos a la gente a que la use para que así un día podamos llegar a la cifra que deseamos.

Bueno, no sé. Sólo sé que últimamente, cada vez que veo uno de estos códigos, tengo que ir corriendo a tomarle foto y escanearlo para saber qué dice o a dónde me lleva. Y simplemente soy un tipo con un teléfono que sabe que hay unos códigos que se llaman QR y que sirven para acceder a nuevos contenidos. O sea, que no soy tan especial, y esta tecnología quizá tampoco lo sea.