Creativos y desconocidos

Poster de la película FIGHT CLUB

Hace mucho, mucho tiempo (once años) en una galaxia muy, muy lejana (un festival publicitario en Miami, yatúsabeh) me acerqué a uno de los ponentes justo al término de su conferencia. Siempre que cuento esto, suelo agregar (aunque no tenga nada que ver) que en ese mismo evento asistí a una charla de Oliviero Toscani, probablemente la mejor charla que he visto en mi vida.

Pero esperen, que me desvío, regreso al origen del post. Porque a aquel ponente, que por aquel entonces trabajaba en la mítica (y ya desaparecida) agencia sueca Farfar, le pregunté cuál pensaba que era el secreto de que todos sus trabajos resonaran de forma tan relevante (para bien o para mal) entre el público. La respuesta no fue ninguna de todas las posibles respuestas que me pude haber imaginado:

“Cuando hablas con un desconocido, y ese desconocido percibe que estás genuinamente interesado en lo que te está contando, te sorprendería saber la cantidad de cosas maravillosas que puedes aprender gracias a esa persona. Nosotros hablamos mucho con desconocidos.”

Pensé entonces en todas esas ocasiones en las que renunciamos a hablar con desconocidos, eligiendo aislarnos del mundanal ruido con la música que sale por los auriculares de nuestros teléfonos. En la fila de un banco, en el asiento de al lado en un avión, al subirte al Uber/Cabify/Lyft que acabas de pedir, etc.

Imagino entonces que si te dedicas a alguna labor que tenga que ver con “creatividad” y con “poner a disposición del mundo algo que antes no existía”, debería ser una obligación el entablar conversaciones con desconocidos como parte de tu trabajo. Una o dos veces a la semana, al menos, por qué no. Como en ese fragmento de “Fight Club”, donde sus miembros salen a la calle a entablar una pelea con gente anónima, por cualquier motivo, imaginé que sería muy útil que cada jefe conminara a los miembros de su equipo a recolectar charlas con desconocidos, varias, al final de cada semana.

Nunca sabes la cantidad de cosas maravillosas que puedes aprender gracias a ellos.

Las inspiradoras batallitas de Ashton Kutcher

Aceptémoslo. Para los estándares adolescentes de 2013, Will Smith ya no es el Príncipe de Bel-Air, sino el padre de Jaden Smith. Así que en esa misma estructura mental, Ashton Kutcher es un viejito del que nadie recuerda que alguna vez hizo de modelo para Calvin Klein.

Por ello, como “viejito” que es, Kutcher ya está más que capacitado para dar consejos y contar batallitas de vidas pasadas, que es justo lo que hizo en esta charla tan inspiradora de cuatro minutos durante la ceremonia de entrega de unos premios:

Mal haríamos los publicistas en pensar que esos consejos sólo sirven para unos cuantos adolescentes. Sobre todo si estás empezando.

(Gracias a Sergio Spinola, que ayer detuvo una reunión para poner este vídeo)

Consejos buenrollistas para tipos infelices

Hace poco escribí en mi blog un post que no tiene nada que ver con publicidad. Por eso mismo, decidí reproducirlo también aquí.

El objetivo: ser más feliz.

Lo primero es lo primero. No me considero el tipo más feliz del mundo, tampoco el más desdichado. Sin embargo y curiosamente, hace tiempo me di cuenta de que a lo largo de mi vida me ido rodeando de personas que sí lo son. Y las he observado. Curiosamente también, en los mejores momentos de mi vida yo mismo suelo hacer muchas de las cosas que ellos hacen siempre.

Lo segundo es lo segundo. Se han escrito decenas de miles de libros de autoayuda sobre la felicidad y te aviso de antemano que lo que vas a leer es, con toda probabilidad, una lista de obviedades aunque por eso mismo cosas preclaras.

Su valor añadido radica en que son detalles en los que coinciden, sin excepción, esta serie de personas a las que conozco bien. Gente muy dispar entre sí pero con un denominador común: se les ve felices.

Llegados a este punto, déjame decirte que el primer paso para ser feliz es sentirte infeliz en algún momento de tu vida. Concretamente ése momento en el que deseas ser feliz. Una vez asumido que no pasas por tu mejor momento, échale un vistazo a lo que sigue, seguido de muchas ganas para hacerlo.

Van:

1) Sé tu propia estación de radio. Levántate con una canción. Ten siempre alguna para tararear. Invéntate una letra al día. Mínimo una a la semana. Vete a la cama cantando.

2) Haz cosas con tus manos. Raya. Dibuja. Garabatea. Escribe. Tuitea. Corta. Recorta. Copia y pega. Colorea. Toca. Cose. Utiliza tus dedos, son las teclas del alma.

3) Ten un buen amigo siempre a mano. Humano o no. Imaginario o no. Qué más da. Cómprate una planta. Ten una mascota. Adopta un peluche. Háblale a menudo.


En la foto, el Sr. Mapache.

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Justin Bieber y lo que criticamos de la “gente”

Parece ser que una consecuencia más del cambio al que la tecnología nos ha sometido a todos es el de que juzgamos en vez de intentar comprender. Me explico. Cuando comenzaron a popularizarse las descargas de música por Internet, uno de los lamentos más repetidos era el de “¿A ti te parece justo que un artista trabaje un año completo en grabar un disco y luego la gente se lo descargue gratis?”. Probablemente no sea justo, pero ya no importa si lo es o no, porque igualmente la gente lo hace. En cuanto la industria musical se dio cuenta de ello, dirigió la mayor parte de sus esfuerzos no ya a intentar castigar a los que descargaban contenido, sino más bien a intentar crear un contexto en el cual esas nuevas interacciones pudieran controlarse mejor para, sobre todo, obtener negocio a partir de ellas. Spotify es un buen ejemplo.

Algo similar pasa cuando estamos online y vemos qué es lo más visitado y compartido: memes de gatos, niños que ríen, caídas espantosas y, en general, una amplia variedad de contenidos que podríamos definir como “weird”. Y es que en esta época, el concepto de lo que es “bueno” o “relevante” ya no depende de lo que diga una marca o sus agencias, sino que es la gente la que lo decide. Y los gustos de la gente son, con frecuencia, bastante bizarros. Y es en ese punto donde nosotros, que trabajamos en publicidad, comenzamos a juzgar acerca de aquello que ve la gente. Que si esto es pésimo, que si es incomprensible, que si la gente “está tonta”, etc.

Pero creo que, al igual que en el tema musical, el juicio aquí debiera ser el mismo. No importa lo que la gente “sea”, porque sea lo que sea esos son los contenidos que comparten en vez de las campañas que con tanto lustre, bombo y platillo se lanzan cada cierto tiempo. Pareciera como si ese intento nuestro de distanciamiento “pseudo-intelectual” con respecto a los gustos de la masa nos dejara a la misma distancia por la que, en tantas ocasiones, nos referimos a los usuarios como “el target”, como si nosotros no fuéramos también parte de esa misma colectividad. Como si a veces pareciera que los que trabajamos en marketing y publicidad no nos compartiéramos vídeos de gatos, sino sólo conferencias de Alejandro Jodorowsky.

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A esto se va a las conferencias en universidades

El iPad falso de Rudy

La noticia es que este pasado fin de semana Rudy y los integrantes de su proyecto musical (de nombre Odisseo) publicaron para descargar gratuitamente su primer single, “Ingenuos”. Rudy, además, trabaja desde hace unos meses en La Agencia Viva!. Es el de atrás en la fotografía que abre el post, tomada (por Rubén) en su primer día de clase en Digital Invaders, cuando llegó cargado con su monitor Apple y Pit se lo tomó prestado para presumir de que tenía en su poder un nuevo modelo de iPad (somos de humor sencillo). El cómo llegó Rudy a la escuela es quizá el motivo por el que uno dice “SÍ” a esas invitaciones a conferencias en universidades de México, y se resume en este correo que él mismo envió, meses más tarde, a los organizadores del evento donde supo de la escuela, el DH 12+1 del año pasado en Querétaro:

from: Rodolfo Guerrero <*** rodolfo.guerrero88 @ gmail.com ***>
to: Estela Zárate Espinosa | Tipos Libres estudio <*** estela @ tiposlibres.com ***>
date: Mon, Dec 27, 2011 at 12:54 PM
subject: Tipos Libres cambió mi vida, gracias

Bueno, es un gusto escribirles y contarles brevemente como
Tipos Libres cambio mi vida este año…

Por ahi de marzo Eduardo fue a mi escuela (UVM San Rafael) donde dio a conocer el DH 13. Sonaba muy bien y me anime a ir.

Estando alla me entere de Digital Invaders por la conferencia de Dani Granatta. No sabia nada de esta escuela y enterarme de q W tenia esta iniciativa fue un gran incentivo para mandar mi portafolio.

3 Semanas después de DH estaba haciendo maletas para irme a Saltillo pues quede elegido para ser parte de la 3ra generación de Digital Invaders.

Vinieron 3 meses excelente y maravillosos q nunca olvidare, fue una experiencia super chingona.

Volvi al DF a principios de septiembre y gracias a Digital Invaders ahora soy creativo en una agencia poca madre (La Doble Vida/Viva)

Estoy muy contento porque tengo el trabajo que queria, con grandes clientes y todo fue gracias a haber estado en ese instante, en ese momento en DH13… y Luego en digital Invaders…

Quiero felicitarlos por DH. Sin duda un gran festival un gran evento…

Muchos Abrazos y Gracias
Rodolfo Guerrero

Me parece justo rescatar este caso porque son muchos los eventos de conferencias en universidades donde algunos conferenciantes acuden pensándose paridos por un Dios proveniente de Saturno, maltratando a los organizadores con requisitos estúpidos dignos de una Lady Gaga de región 4 cualquiera (sin ser Lady Gaga ninguno de ellos), y donde algunos alumnos acuden únicamente en busca de créditos para sus estudios sin más interés que el de no tener que asistir a clase o poder viajar fuera de sus ciudades en esos días. Ambos perfiles merecen la mayor de las patadas en el culo, por malgastar el tiempo de los demás.

Por eso debería haber más gente como Rudy. O como Aldo, su compinche de aventuras en aquel congreso y en Digital Invaders. O como Quique, Wences, Germán, Carballo, Edwin, Pesina, Chicho, Alina, Xochitl, Rigo, Jedah, Edgar, Ana, Tanyha, Raquel, Eder, Mario, Beto, Sofía, Lorena, Eliud, Sindy, Dana, Pablo, Mariana, Juan, Mendieta, Bacse, Iván, Rossina, Pingolito, Jania, Rob, Nancy, Barbón, Jarri, Diana, Azael, Meny, Chocolat, Caleb, Oliver, Ángel, Chencha, Rodrigo, Albert, Hermes, Aranzazu, Mauricio y Mauricio, Benigno, Edgar, Erik, Sandra, Gustavo, Orlando, Lizeth, Yock, Daniel o Adrián, alumnos todos ellos de la escuela en uno u otro momento.

Y es que en la publicidad de México hace falta no sólo gente con talento, sino gente que haga cosas con el mismo y que le haga saber a los demás que disponen de él. Y para eso se va a conferencias en universidades, y no a pasar el rato.

2011 y un libro por semana, capítulo 6

Si son seguidores del blog Gapingvoid o trabajan en algo relacionado con crear “cosas”, deberían tener este libro, sexta estación del propósito de leer un libro por semana en 2011:

Portada de "Ignore Everybody: and 39 Other Keys to Creativity"

Ignore Everybody: and 39 Other Keys to Creativity
(Hugh MacLeod)
Portfolio Hardcover
+ enlace en Amazon

Hugh MacLeod es dibujante, y se gana la vida ilustrando mordaces perlas de realidad en la parte de atrás de tarjetas de visita. En general, sus viñetas, entre las que se incluyen las que componen este libro y que relatan su experiencia de cómo llegó a su actual trabajo tras haber trabajado como redactor en una agencia de publicidad en New York, están basadas en una vitriólica visión de lo que podrían considerarse “consejos” creativos.

De una lectura bastante ágil (puede llevar un par de horas a lo sumo), el libro reúne cuarenta de esos consejos, y aunque muchos son bastante obvios, nunca están de más, sobre todo para, terminando, agregar Gapingvoid a su lector de feeds y degustar así las ilustraciones venideras.