¿Tendencias? de publicidad

Don Draper confundido

Es confuso y puede que sólo sea una impresión mía, pero lo que uno se topa últimamente en cuanto a la comunicación de marcas es:

Compañías de bienes y servicios de consumo:
· Spots (para mostrarse en televisión o en plataformas online como contenido de vídeo)
· Ads en Facebook y/o Google
FIN

Compañías tecnológicas:
· Spots en televisión
· Out Of Home
· Radio (en ciudades grandes)
· Su plataforma como interfaz
· E-mail
FIN

(Casi) no sitios web, no banners rich-media, (casi) no campañas integradas, no nada. Nadie prueba nada fuera de los lugares que (más o menos) les garanticen una cierta seguridad en los resultados.
Una suerte de back to basics masivo.

Así está el tema.
Así que si tienen o trabajan en una agencia, recluten en consecuencia…

Las industrias “disrrumpidas”

Coche sin manos

Hace cosa de un año asistí a un curso de tres días sobre tecnología, publicidad, etc., ya saben, todas esas cosas sobre las que suelo escribir por estos lares. En un determinado momento, el instructor nos preguntó por la siguiente industria de consumo que iba a ser “disrrumpida” (valga ese anglicismo para traducir “disrupted”). Y yo, sabelotodo cual Hermione Granger, levanté la mano el primero para decir: “¡la de los coches!”.

“La de los coches…”, repitió el instructor con un dejo de misterio. Y continuó: “… ¡no! La próxima industria en ser disrrumpida será la de los relojes.”

Porque por aquel entonces acababa de salir al mercado el Apple Watch, que como bien saben tiene bien preocupados a marcas como Swatch y Rolex. Ni que decir tiene que se me volvió a quedar cara de Buster Keaton:

Un año después vivo en Miami, y entre otras cosas pendientes tengo la de obtener mi permiso de conducir. Y mientras dedico tiempo a investigar o estudiar lo necesario para obtenerlo, Tesla saca al mercado su primer coche con “Autopilot”, su sistema para que el coche pueda conducir solo:

Un avance o variación sustancial a aquel modelo de Google que tan poco le gustó a Jorge Camacho hace ya algún tiempo.

¿Tiene algún sentido en el medio plazo un permiso de conducir cuando tu coche circula por su cuenta?
“La de los relojes”, dice el otro…

La “millennialización” del mundo

Porque YOLO

Ya llegó el nuevo cliché al mundo de la publicidad: los millennials. Y es que, aunque es un término que ya lleva “sonando” desde hace algún tiempo (hemos hablado sobre ello aquí o aquí), ya es moneda corriente el encontrarte con briefs de marcas donde el público objetivo ya no son “jóvenes de 18 a 25 años de tal nivel socioeconómico y que quieren vivir su vida al máximo”, sino los “millennials: desprecian el dinero, buscan vivir de lo que aman y están dispuestos en todo momento a seguir la doctrina del YOLO.

Y como pareciera, digo, pareciera, que las marcas y las agencias piensan (pensamos) que esta generación es simplemente una más en la cadena evolutiva de consumidores de productos de un mercado de consumo (con sus peculiaridades y clichés, como todas las anteriores), pareciera, digo, pareciera, que la forma de relacionarse con ellos es simplemente un cámbiame esto aquí o un cámbiame esto allá con respecto a lo que marcas y agencias hacían (hacíamos) en años pasados.

Y me da a mí que, pasando tan superficialmente y de puntillas por el asunto, corremos el riesgo de perder el rumbo si no intentamos rascar un poco más, y entender que el tema de la “millennialización” no es algo que afecte al mundo únicamente en términos de consumo, sino en otras muchas cosas. Y para muestra dos artículos aparentemente inconexos que me topé recientemente:

· “La generación más lenta” (enlace al artículo)
Un texto que traza un recorrido para intentar comprender por qué Estados Unidos no tiene ningún campeón de maratón desde hace casi diez años. Resultado: las carreras por diversión (por ejemplo, las Color Run, donde te embadurnan de pintura hasta el tuétano mientras corres) tienen mucha más afluencia y repercusión entre los chicos que las carreras donde se lo que se busca es la victoria (o mejorar tu tiempo o rendimiento).

O sea, que correr ya no se hace por el esfuerzo recompensado de ser mejor que uno mismo cada día, sino simplemente por pasar un buen rato mientras lo haces. Pareciera que mejorar tu tiempo pasó a ser una preocupación de “viejos”.

· “Street Photography V” (enlace al artículo)
Hace mes y medio que salió a la venta el nuevo “Grand Theft Auto V”, la última versión del videojuego donde puedes protagonizar una historia increíble en un mundo increíble.

Tan increíble que un fotógrafo, llamado Fernando Pereira, decidió utilizar la cámara que porta el protagonista (y con la que algunos no paran de tomarse selfies) para olvidarse de la trama del juego y comenzar a tomar fotografías artísticas por todas partes, incluidas algunas imposibles, porque en la vida real no puedes tomar fotos subido al techo de un coche en mitad del tráfico, pero en el videojuego sí. El resultado es una galería fotográfica maravillosa alojada en un blog que se llama “Street Photography V”.

O sea, que jugar un videojuego ya no se hace por la recompensa de terminar la historia, sino simplemente por pasar un buen rato recorriéndolo en busca de la mejor escena o el encuadre más insólito. Pareciera que terminar un videojuego pasó a ser una preocupación de “viejos”.

Y así sucesivamente, es obvio el patrón, ¿no?
Y claro, le da a uno por pensar que esos cerebros están programados de forma distinta a los nuestros. Y que como no lo entendamos pronto vamos no sólo a perder el rumbo, sino también los papeles.

Papá Noel en versión bot

Para los no iniciados, un bot es un programa informático que realiza funciones que imitan un comportamiento humano, como por ejemplo, comprar regalos. Algo así es lo que debió pensar Darius Kazemi, autor del blog “Random Shopper”, en el que relata puntualmente todos los envíos que un bot que él programó le hace llegar procedentes de Amazon.

La mecánica es simple, él le indica al programa una cantidad de dinero (a través de las Amazon Gift Cards) y una palabra temática-clave, y el bot le hace llegar un par de envíos (elegidos de forma totalmente aleatoria) sobre ese tema dentro del presupuesto disponible.

Aquí una explicación al respecto de por qué comenzó con esta joya de proyecto que descubrí gracias a Humberto Cervera.

Para más información, click en el siguiente enlace:
Random Shopper
The chronicles of Darius Kazemi and the bot he wrote that buys him random crap.
– randomshopper.tumblr.com

Enchingatown y las actividades simultáneas

La imagen que abre este post es una de las más socorridas y relatadas en cualquier conferencia que tenga que ver con el comportamiento de los usuarios ante la variedad de dispositivos que hoy tenemos disponibles. Esto es, si vemos una película, serie o partido de fútbol en televisión, probablemente estemos también en Twitter o Facebook haciendo comentarios sobre aquello que vemos en la gran pantalla. Adicionalmente, alguien podría buscarnos por el Messenger o por el teléfono móvil y, por qué no, podríamos también estar hojeando una revista.

Esta imagen tan simple define muy bien el cómo consumimos información en esta época. Y en consecuencia es obvio que toda esa información se consume simultáneamente, nadie piensa en que para escribir un tweet referente al episodio de Lost que se muestra en pantalla alguien se levante del sofá, se dirija a su ordenador, busque la pestaña del navegador donde tiene abierta su cuenta de Twitter y una vez allí escriba un mensaje para luego regresar al sofá a seguir viendo el episodio.

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