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México, el playground de innovación del mundo

Hace un par de meses Nike México nos buscó para proponernos exponer por qué, según desde el punto de vista de Flock, México (uno de los mercados emergentes de la marca) es un gran lugar para buscar y promover la innovación. De aquella primera presentación que preparamos Sebastián y yo salió esta otra (ligeramente más pulida) que hoy desgloso en este post, y que ambos hemos adoptado como una parte importante de las charlas que impartimos, sobre todo cuando el público es mayoritariamente universitario.

Durante algún tiempo anduvimos pensando en si debíamos publicar la presentación aquí o dejarla únicamente para nuestras apariciones presenciales, pero al final decidimos que cuanta más gente la vea, mejor, así que, aunque probablemente no sea el mejor método les dejamos el contenido y la explicación de cada una de las diapositivas. Supongo que lo más idóneo es abrir la presentación en una ventana de navegador, mientras dejan en otra la explicación reseñada anteriormente para ir leyéndola a medida que avancen.

La charla (titulada “México: el laboratorio de innovación del mundo”) versa sobre los cuatro motivos por los que una persona o compañía pretende innovar:
· porque quiere ser rico
· porque quiere ser famoso
· porque es la única forma de sobrevivir
· por simple curiosidad

De forma peculiar, estos cuatro motivos confluyen en México de una forma poderosa, convirtiendo al país en quizá el futuro playground de innovación del mundo, así que aquí va la charla, escrita como si la estuviéramos exponiendo de forma hablada. Esperamos que les guste (o resulte de utilidad, al menos):
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Tecnología que crece, comportamiento que nace

En este blog siempre me ha parecido muy interesante escribir sobre cómo el crecimiento exponencial de la tecnología va haciendo notarse a ésta en el contexto en el que todos convivimos de forma cada vez más popular, desde cuando se basaba únicamente en poner logos de Twitter y Facebook en billboards publicitarios hasta cuando Psy rebasó los mil millones de hits en YouTube con su primer vídeo.

Y ahora, creo, los cambios empiezan a ser más sutiles, porque ya no tienen que ver con la tecnología sino cómo su presencia nos afecta, más allá de la ya tan sabida netiqueta cuando estamos en línea. Y un par de ejemplos que me han sucedido recientemente.

Por ejemplo, sacar el teléfono para tomar fotos o grabar en vídeo a unos niños que subieron a probar la tienda que hicimos para Nike. Justo cuando iba a empezar la grabación una duda me invadió: ¿es lícito tomar imágenes o vídeos de menores de edad y subirlas a la red sin consentimiento de sus padres?

Porque puede que en México aún pueda hacerse eso, pero si lo haces en España lo más probable es que tengas un problema si alguien se da cuenta.

La segunda me ocurrió cuando Mau y yo estábamos esperando en la fila de una cafetería y yo estaba intentando acceder a la tienda de Apple desde mi iPad, proceso que Mau observaba porque no tenía nada mejor que hacer que esperar… hasta que llegamos a la pantalla donde la AppStore te pide que introduzcas tu nombre y contraseña para acceder a tu cuenta de usuario. Y entonces se produjo ese momento incómodo de “¿se apartará él solo o me aparto yo o le digo a él que se aparte para poder introducir la contraseña sin que nadie mire?”

En este caso concreto, fue el propio Mau el que se apartó, pero luego a los dos nos surgió la duda de qué hubiera pasado si no lo hubiera hecho. Porque quedarse mirando la pantalla de un dispositivo ajeno mientras un usuario introduce su contraseña parece tan molesto como que un desconocido se te quede mirando porque sí mientras comes, por ejemplo, un plato de sopa.

Así que igual resulta que los viejos hábitos no desaparecen, sino que sólo incorporamos más y más hábitos nuevos. O al menos, eso parece.

El billón de views del Gangnam Style

Retomando la escritura después de una temporada enterrado de trabajo, y antes de meterme en harinas de otro costal en días próximos, retomo el asunto de los crecimientos lineal y exponencial y el cómo la gente cada vez tiene un acceso más fácil y barato a tecnología.

Una anécdota muy simple para ilustrar este punto: el billón (de los de Estados Unidos, mil millones para nosotros) de “views” que “Gangnam Style” alcanzó en apenas unos meses a finales del año pasado.

Probablemente sea muy obvio, pero merece la pena prestarle atención. Cuando “Edgar se cae” se volvió un auténtico hito en la historia de Internet (en 2006) lo hizo con menos de veinte millones de “views”. Por el camino, vídeos de Lady Gaga o Justin Bieber que vivían en los cientos de millones. Y ahora vamos por los miles de millones. Un mundo con más o menos el mismo número de personas, pero con millones más de dispositivos que sirven para entrar a YouTube y ver el vídeo de moda. Y más, y más, y más. Y como ven, en cada frase agrego un 0. Hagan sus cuentas :)

Crecimiento lineal y crecimiento exponencial

Uno de los principales conceptos que hay que entender para comprender la diferencia entre la industria de la publicidad y la de la innovación es la diferencia entre industrias que crecen linealmente vs industrias que crecen exponencialmente.

Para ello expondré un simple ejemplo. Imagínate que por cada paso que das, avanzas un metro. Así, cuando estás detenido has avanzado 0 metros. Cuando das un paso, avanzas 1 metro. Dos pasos, 2 metros, y así sucesivamente hasta que en el paso 30 habrás avanzado 30 metros. Si tuviéramos que expresarlo en una gráfica, donde el eje X es el número de pasos y el eje Y es el número de metros recorridos, se vería así:

Este crecimiento es el lineal.

En cambio, cuando hablamos de crecimiento exponencial la cosa cambia, porque en vez de tratar directamente con los números tratamos con el resultado de elevar 2 a la potencia de ese número. Así, y siguiendo con nuestro ejemplo de los pasos, cuando estás detenido (momento 0) habrás avanzado 2 elevado a 0 metros (o sea, 1). Cuando das un paso, habrás avanzado 2 elevado a 1 metros (o sea 2). Dos pasos, 2 elevado a 2 metros (4), y así sucesivamente, hasta que en el paso 30 habrás recorrido 2 elevado a 30 metros (o sea, 1073741824). La gráfica de esto que acabo de contar se vería así:

La adopción de tecnología, por el hecho de que cada vez puedes acceder a más poder de cómputo por mucho menos precio que hace un año o seis meses (si no lo crees, mira tu teléfono móvil y recuerda el que tenías hace tres años), sigue un modelo exponencial y no lineal, al igual que las nuevas “plataformas” de comunicación. En este punto, es destacable resaltar que en el modelo exponencial, si nos fijamos en la segunda gráfica, pasa muchísimo tiempo donde el número del eje vertical no es tan grande (los metros recorridos, en nuestro ejemplo) y parece que no está ocurriendo nada, hasta que de repente se dispara y ya todo el mundo sabe de la novedad, y pareciera que ésta surgió por arte de magia cuando en realidad llevaba muchísimo tiempo gestándose. Esto puede servir para explicar el por qué hace tres años Twitter lo usaban sólo los llamados “early-adopters” y de repente, un día, todo el mundo tiene su cuenta y postea sus mensajes en 140 caracteres.

La industria publicitaria sigue basada en el esquema de crecimiento lineal. En cambio, los “millennials” (y en general todo el talento con ADN digital de serie), funciona con un esquema mental más cercano al modelo exponencial. Por eso los talentos digitales no quieren ir a trabajar a una agencia de publicidad, porque donde antes podían recorrer 30 metros ahora pueden recorrer 1073741824, y porque probablemente estén más cerca de encontrar lo que buscan en Google, Tumblr o abriendo su propia compañía. Y por eso, por seguir ese modelo lineal, la publicidad y el marketing avanzan TAN despacio, lo cual es terrible para agencias y marcas porque, como escribiré mañana, “digital” ya no es un medio sino un nuevo paradigma.

True story. Y to be continued.

PS: Resulta que sé usar toda la suite de Adobe pero soy un torpe con Excel, así que muchas gracias a Pablo por ayudarme con las gráficas :)

Las gráficas de la avaricia

Facebook alcanzando 150 millones de usuarios

Ahí está la terrible gráfica (click aquí o sobre la imagen para verla a mayor tamaño), que aparece en todos, todos, todos, todos los informes que se hacen cada vez que alguien intenta convencer a un auditorio de por qué las marcas han de incrementar su publicidad en medios digitales, esa gráfica que compara los años que tardaron la radio o la televisión en alcanzar ciento cincuenta millones de usuarios, contrapuesto a cuánto tardó en alcanzar Facebook esa cifra. Pero es terrible, porque donde a lo mejor uno insinúa crecimiento en el uso de algunos medios, los managers de las marcas salivan de forma acelerada pensando en cuántos clientes potenciales podrían encontrar entre semejante población.

Incluso a veces, para qué engañarnos, esa es directamente la intención de quien expone, que además puede relatar, minutos más tarde, cosas como que con la cantidad de teléfonos móviles que hay en un país existen un montón de usuarios a los que las marcas pueden acceder 24/7 por la vía de los mensajes, marketing de proximidad por bluetooth, etc. etc. Algunos comentarios al respecto:

1.- Para cerciorarse de cómo los medios digitales ganan terreno entre la población no hace falta acudir a cifras globales de Facebook, basta con ver cómo la vida de uno se ha visto afectada y alterada por la presencia de estos medios y este hecho debiera ser más que suficiente sin necesidad de ningún informe que explique lo obvio, que incluye momentos como “mi madre me agregó en Facebook”. Si algún manager de marca no ha visto su vida afectada y alterada por la presencia de estos medios quizá debiera dejar de ser manager de esa marca, y probablemente no exista ninguna gráfica que pueda convencerle de regresar al año 2011 desde donde quiera que esté.

2.- No me conecto a mi cuenta de Facebook más que para contar cosas mías y saber de las de mis amigos. A veces interactúo con marcas, sí, pero cuando yo decido que merece la pena. La decisión es mía, no de un tipo asesorando a una marca con una gráfica diciendo que tengo cuenta de Facebook.

3.- Si tengo mi teléfono móvil encendido todo el día pueden estar seguros que no es con la intención de que una marca, asesorada por un tipo que muestra gráficas que dicen que tengo teléfono móvil, me tirotee con sus mensajes.

4.- Los que redactan estos informes hablan demasiado de los usuarios como “ellos”, en vez de como “nosotros”. Quizá debieran autoincluirse como parte de los usuarios, si lo son, o no hablar para nada de usuarios, si no lo son.

Y es que, en general, ningún informe/reporte/análisis debería legitimar el que una marca me atosigara en cualquier momento del día, sin ningún pretexto, y pretendiendo ser un amigo que no es. Quizá si existieran menos de estos informes avariciosos con sus gráficas avariciosas pudiéramos tener una mejor publicidad que aportara valor y utilidad a la vida de las personas. Quizá debiera ser ese el objetivo de los que hacen esos informes, no hacer inventario de nuevos territorios por descubrir y colonizar a trompazos, sino empezar a tratar mejor los que ya se conocen e interesarles para que sean los que poblamos esos territorios los que nos acerquemos a la publicidad.

Así que, como conclusión sobre el tema de estas gráficas, si asisten a una conferencia donde alguien las muestra de nuevo para hablar de posibles nuevos “consumidores”, les recomiendo encarecidamente que le lancen un zapato y acudan a la salida para que les devuelvan el dinero de su entrada, por favor.