Privacidad, teatro con Wi-Fi

Privacidad México - programa de mano

Apagar tu teléfono (o silenciarlo al menos) es uno de los requisitos básicos de buenas maneras cada vez que uno acude al teatro. Ese día, en cambio, una voz solemne nos pedía que nos conectáramos a una de las redes inalámbricas disponibles durante la representación de la función.

Nadie dudó ni un segundo en hacerlo. Ya saben que hoy en día no importa si estamos al lado de un millón de dólares, del último Bitcoin disponible o de la aparición bíblica de algún Arcángel. Si hay un Wi-Fi al que conectarse elegimos conectarnos al Wi-Fi antes que hacer o prestarle atención a cualquier otra cosa.

Ese fue el primer detalle que me llamó la atención cuando hace un par de meses asistí a una de las representaciones de “Privacidad”, en el Teatro de los Insurgentes de la Ciudad de México.

La obra, que se estrenó primero en Londres, es una adaptación de varios textos escritos por Edward Snowden, allá por 2014, al respecto de cómo los gobiernos y grandes corporaciones vigilan y comercian con los datos que diariamente generamos mediante nuestros dispositivos conectados a Internet.

Privacidad México - público con selfie

Entretenida, algo densa en ocasiones, “Privacidad” es un magnífico vehículo para la reflexión al respecto de dónde van a parar y las consecuencias de cada una de las (aparentemente) inocentes interacciones que realizamos a diario: la selfie, un filtro de Snapchat, una búsqueda en Google, un correo a nuestro banco, etc.

Es ahí donde se activa una segunda capa de entretenimiento muy significativa: son tan relevantes las palabras recitadas sobre el escenario como la observación de las reacciones del público durante el transcurso de las mismas. Aunque somos conscientes desde el inicio de que estamos asistiendo a la representación de un texto relacionado con nuestros datos y su privacidad, nadie tiene ningún reparo en, por ejemplo, tomarse una selfie y enviarla a una dirección de correo que aparece en varias pantallas cuando el personaje de turno lo solicita. Porque… ¿qué hay de malo en tomarse una selfie cuando además tenemos un buen teléfono y sabemos tomarla y compartirla?
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El arte de visualizar

Revista TIME - Answers issue

Entre mis compras de impulso en la caja del supermercado me llevé un ejemplar del último número de la revista TIME, dedicado a las respuestas. Lo escribo entrecomillado porque se refiere a esas respuestas que no sabemos que ya tenemos porque, cual partida de Jeopardy, desconocemos las preguntas a las que responden.

Algunos ejemplos de estas preguntas pueden ser “¿por qué tenemos cicatrices?”, “¿por qué los Cheerios son redondos?” o “¿cómo respira un feto?”, y habla el artículo de cómo, mediante el arte de la visualización, podemos paliar ese nuevo problema que tenemos en esta época: tan nocivo es no disponer de información como disponer de un exceso de la misma. Cuanta más información, más complicado es extraer su significado.

Una vez más, tendremos que echar mano de la obra de Tufte para aprender a navegar datos que nos permitan responder:
· Descubre si vives en un estado “bitch” o “fuck”
· En qué lugar del mundo se pronuncia por última vez la palabra “Fuck”

Desde el lado más poético, uno no puede dejar de pensar en lo bien que suenan las frases que nos trae esta época:
“Ya tenemos la capacidad de hacernos preguntas que no sabíamos que ya podíamos hacernos.”

Porque suena a profecía.
Pero por lo que se ve, hasta las profecías traen implícitos sus propios problemas.

Lección para creativos: nadando entre datos

(vía Unscriptd)

Shane vs Kobe

Si Shane Battier hubiera sido creativo publicitario, probablemente habría esperado a que su departamento de Planning le hubiera proporcionado datos relevantes sobre el ataque de Los Angeles Lakers. Probablemente, la información recibida sería algo similar a “Kobe Bryant es una pieza fundamental del juego ofensivo de los Lakers”, lo cual ya es por todos conocido. Así que Shane Battier decidió sumergirse en los datos existentes para averiguar cómo y por qué Kobe Bryant era semejante pieza:

Para eso para lo que sirve la inmensa cantidad de información que generan día a día billones de dispositivos conectados a Internet, para que alguien se zambulla en ella y encuentre una observación, un dato o un número, a partir del cual se pueda crear una gran idea (o defender mejor, si se puede, a Kobe Bryant).

Si tu departamento de Planning te dice algo que ya sabes, como que Real Madrid o Barcelona tienen muchos seguidores, o que los adolescentes ven mucho YouTube, intenta sumergirte en datos para descubrir, por ejemplo, cuantos aficionados del Real Madrid tienen hijos aficionados al Barcelona, o viceversa. Algo interesante, algo que no sepa ya todo el mundo.

Ya no tengo cerebro

Rewire del cerebro

Hace un par de meses, al participar junto con otros ponentes en el workshop que organizaba una marca, me pidieron que para presentarme al público comenzara definiéndome con una “frase impactante que causara expectación”. Y como el requerimiento fue de improviso, lo único que acerté a decir fue “gracias a Internet, ya no tengo cerebro, tengo un data feed.”

Yo no sé si la frase era impactante o no, porque hoy en día la gente sólo se impacta con lo que pasa en “Game of Thrones”, pero os cuento lo que me pasa porque igual también os pasa a vosotros. Resulta que sigo a 17 mil personas en Twitter y tengo casi 4600 contactos en Facebook, siempre bajo la teoría sobre la que escribí una vez, la de que la probabilidad de encontrar un enlace interesante, entretenido, gracioso, etc. se incrementa si incremento la cantidad de personas con las que tengo contacto “virtual”.

Y resulta que yo, que siempre he tenido buena memoria, ahora me encuentro con que mi cerebro almacena información (datos, lugares, caras, etc.) Y no la que yo quiera o porque yo lo quiera, sino porque él decide qué y cómo lo almacena.

Titanic + Legally Blonde

Por ejemplo, yo soy el que cuando está viendo “Legally Blonde” exclama:

¡El tipo que hace de profesor que luego acosa a Reese Whiterspoon es el que hacía de ingeniero del Titanic en la película de James Cameron!

Si alguien me pregunta que cómo se llama ese actor, no tengo ni la más remota idea. Mi cerebro solamente almacena piezas de información y, en algún punto, las conecta y me hace exclamar eso. Lo “interesante” aquí no es el hecho de que las piezas se conecten, sino que: 1) yo no las elegí 2) no las conecto yo, lo hacen ellas solas.

Me pregunto cómo incide esto en mi profesión, que se supone tiene que ver con cruzar diferentes tipos de conocimiento para encontrar soluciones a los problemas de los clientes de la agencia en la que trabajo. Me pregunto entonces si no necesito desesperadamente comenzar a utilizar herramientas como Seenapse, en vista de que un tiempo a esta parte ya no tengo control sobre la información que mi cerebro cruza, convirtiéndome, simplemente, en el habitáculo donde todas esas piezas de información residen. En suma, un feed de datos esperando a que alguien (mi cerebro) haga algo con ellos.

De vuelta al workshop del que hablaba, tras decir (más o menos, creo) todo lo que acabo de escribir, otro de los ponentes (doctor de profesión) afirmó que, efectivamente, no sólo Internet nos “reprograma” el cerebro funcionalmente, sino que incluso hay estudios donde se afirma que el cambio también se produce a un nivel de “estructura anatómica”. Y eso sí que fue una “frase impactante”, al menos para mí.

Preso de la curiosidad, hice una búsqueda simple en Google sobre el tema, encontrando un creciente número de artículos y estudios sobre el tema (que el cerebro pueda reestructurarse funcional y anatómicamente).

Y como no creo ser el único al que le esté ocurriendo esto, me pregunto: ¿Y vosotros? ¿Aún tenéis cerebro o ya tenéis un data-feed?

Big Data y la Espada del Augurio

Imagen de León-O (Thundercats)

Se ha hablado mucho de Big Data en publicidad, pero la realidad es que casi todos los ejemplos que existen de su aplicación tienen que ver con la optimización de medios (Display y Search, básicamente). Lo que no hay son ejemplos de cómo usar Big Data para crear experiencias a través de historias que le aporten valor a los usuarios.

En Flock tuve la oportunidad de colaborar con el departamento de Big Data de la agencia, así que pensé que valdría la pena compartir un poco de lo que aprendí en vista de la escasez de referencias.

¿Qué es Big Data?
Para entender Big Data debemos primero hablar de la digitalización lo que nos rodea. La digitalización de algo sucede cuando logramos representar ese algo (objeto, imagen, sonido, documento o señal) en forma de unos y ceros. O sea, en un formato que puede leer una computadora. Los ejemplos clásicos de la digitalización son los documentos, la música, los libros y las imágenes, pero cada día se digitalizan más cosas menos obvias como la actividad física de una persona, las vibraciones de un motor y el estrés de un puente.

Gracias a la digitalización, estamos presenciando una explosión de datos. Estudios estiman que en el 2002 se generaron en el planeta 5 exobytes de información nueva (un exabyte es un billón de gigabytes). En el 2006 se generaron 161 exabytes; en el 2010, 988 exobytes y en el 2012, 2837.

El avance de la digitalización y la consecuente explosión de los datos han provocado un diluvio de información en muchas organizaciones. El concepto de Big Data se acuñó cuando el volumen de información/datos se volvió tan grande que no se podía examinar con las capacidades ni las herramientas de las computadoras, así que los ingenieros tuvieron que desarrollar nuevas herramientas para analizarla.

Aunque no existe una definición rigurosa, Big Data se refiere a los insights y nuevos tipos de valor que podemos generar a partir de examinar datos a gran escala. En muchos casos, estos insights y nuevas formas de valor son tan poderosos que pueden transformar industrias enteras.

Espada del Augurio

La Espada del Augurio
Me gusta pensar que Big Data es como la Espada del Augurio. Para aquellos que no la conocen, la Espada del Augurio es el arma de León-O, señor de los Thundercats y el héroe principal de la serie animada del mismo nombre. La Espada del Augurio era única porque tenía un ojo de cristal incrustado en su base capaz de verlo todo. A través de este ojo, León-O podía “ver más allá de lo evidente”: observar eventos y cosas lejanas u ocultas que le ayudaban a derrotar a sus enemigos y salvar a los habitantes del planeta. Por sí sola, la espada no servía de mucho, pero en manos de León-O, la espada se volvía un arma formidable difícil de superar.

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La correlación de información

Correlación en XCKD

Correlacionar información, ¿y eso para qué demonios sirve?. Supongo que para muchas cosas, pero la que más me interesa a mí es que permite ofrecer experiencias personalizadas en función de los datos que cruzas. Pero no lo piensen en términos de marketing y publicidad, mejor empecemos por algo más familiar: un médico.

Un médico es una persona que se pasa toda su vida correlacionando información:
los síntomas del paciente + los conocimientos que el médico posee
Así es como este último emite un diagnóstico que deriva en una intervención, una receta, un nombre de medicamento… especialmente “dirigido” a esa persona.

Convendrán conmigo en que no tiene sentido administrar a todos los pacientes los mismos medicamentos o intervenciones, porque cada uno tiene problemas diferentes, y ese es uno de los problemas del marketing y la publicidad hoy en día cada vez que alguien usa la palabra “target”. Pareciera que por pertenecer a determinado grupo o tener determinada edad, todos los pertenecientes necesitan la misma medicina o ser intervenidos de lo mismo, ¿qué extraño, no?

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Big Data y ecuaciones geek

Hay tantos, tantos y tantos datos generados por tanto aparato conectado a Internet en estos días que extraer conocimiento de ello debería ser una obligación de toda compañía que tenga como tarea ofrecer servicios o productos a usuarios finales. Justo de eso tratan los sistemas que se clasifican bajo ese término conocido como Big Data, que sirven para generar desde cuestiones simples como “De cada diez aficionados del Real Madrid, cinco tienen hijos aficionados del Atlético de Madrid” (lo que te puede servir para crear una idea de “reconquista” para una campaña) hasta modelos predictivos de saber cuándo vas a pedir tu próxima pizza viendo el registro de las que has pedido hasta ese momento.

Es por eso que creo que el futuro de la planeación estratégica (o planning, como la llaman en las agencias de publicidad) tiene mucho más que ver con destilar conocimiento a partir de datos duros que seguir sirviendo “lugares comunes” como “los adolescentes ven más horas de YouTube que de televisión”. Coño, ya lo sé, el tema es cuántas más y por qué. Así que, como suelo decir, adiós planners, hola data scientists: los nerdstars son los nuevos rockstars.

Y bueno, en esta santa casa llamada Flock tenemos un departamento relacionado con ese tema, donde diariamente sus integrantes trabajan para ofrecer soluciones a nuestros clientes basadas en recolección y análisis de datos. Y como son gente brillante pero muy geek, uno acaba por contagiarse y también decide escribir en modo ecuación cualquier cosa que se le pasa por la cabeza, como por ejemplo:

Que explicado brevemente significa que ROFL es un LOL de X, cuando X tiende a Infinito. ¿No? Ahhh, los nerds, que dominarán el mundo, como ya pasó en las últimas elecciones de Estados Unidos.

Las industrias del modelo exponencial

Nota previa 1: Antes de leer este post debes leer el post de ayer sobre las diferencias entre crecimientos lineal y exponencial.

Nota previa 2: Véase la Nota previa 1.

¿En qué momento se convierte una industria con crecimiento lineal en una industria con crecimiento exponencial? Una forma muy simple de responder es decir que una industria cambia de lineal a exponencial cuando el objeto de esa industria se vuelve información.

¿Información? ¿Cómo que “información”? Lo explico con un ejemplo, para variar. Piensa en un objeto tan rudimentario como pueda serlo una linterna, un aparato de iluminación que utilizas cuando quieres alumbrar algún lugar oscuro. Con esta definición, queda claro que una linterna es un objeto FÍSICO. ¿Pero qué pasa si se va la luz y no encuentras la linterna por ningún sitio? Es entonces cuando puedes sacar tu teléfono móvil, conectado a Internet vía una conexión 3G, y descargarte alguna de las muchísimas aplicaciones que sirven para hacer de la pantalla del dispositivo un aparato que dé tanta luz como la linterna que no encuentras. En este punto, lo físico es el teléfono, y la linterna ya no es un objeto sino una serie de datos que descargaste. Información, datos, 0s y 1s, dilo como quieras.

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La factura de teléfono en los tiempos del roaming

Es criminal. Cruza uno la frontera del país de origen de su proveedor telefónico con el 3G activado y al regresar te encuentras una factura con más 0s que la cartilla escolar de un niño con problemas de actitud.

Hasta que te descargas una aplicación como Onavo Extend, que comprime todos los textos e imágenes que van y vienen por tu conexión 3G, reduciendo el tráfico de datos (y tu factura) a más o menos la mitad.

Por si tienen que viajar, ya hay versión para iPhone y también para Android.

Una charla en un museo

Si recuerdan, hace algún tiempo les pedí ayuda (y ayudaron mucho) para darle título a una charla que tendría que impartir en próximas fechas, organizada por el Círculo Creativo de México. A última hora, como suele pasar, el título elegido en primera instancia volvió a cambiar, y todo lo pretencioso y rimbombante que tenía el original “¿Qué tienen que ver la publicidad digital y la cultura milenaria mexicana? Todo lo que siempre quisiste saber sobre publicidad digital pero nunca te atreviste a preguntarle a tu Director Creativo porque él tampoco sabía” palidece ante el solemne título final con el que la charla se celebrará el próximo jueves 6 de Octubre en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México: “El Hombre en la Era de la Comunicación Digital”.

Lo bueno es que ya tengo todos los datos necesarios por si quieren asistir, y son los siguientes:

Conferencia: “El Hombre en la Era de la Comunicación Digital” *.
Ponente: Daniel Granatta.
Lugar: Museo Nacional de Antropología e Historia (Auditorio Jaime Torres Bodet).
Fecha: Jueves 6 de octubre de 2011.
Hora: 19:00 hrs.
* Después de la conferencia habrá un brindis y una visita guiada por las salas del Museo.

Costos:
– Preventa: Socios $200 MXN / No Socios $300 MXN
– Normal (una semana antes del evento): Socios $300 MXN / No Socios $400 MXN

CUPO LIMITADO


Si quieren ir o conseguir más información sobre la charla y sus entradas/boletos, pueden ponerse en contacto con:
Gisela Domínguez Arce
Círculo Creativo de México

e: gisela@circulocreativo.com.mx
t: 55 5596 0682 x 227

O también apuntarse al evento en Facebook. ¡Nos vemos el día 6!