Viviendo en una simulación

Shrike - Hyperion

Una de mis obras de ciencia-ficción favoritas (ya que ayer hablábamos de eso) es “Hyperion”. O mejor dicho, los cuatro libros de que se compone, que yo conocí porque Antonio Montero estuvo durante casi un año insistiendo en que tenía que leerlos.

La historia, que trata del viaje al planeta que da nombre a la obra de seis peregrinos de personalidades y orígenes muy dispares, me vino como anillo al dedo porque comencé mi lectura justo en la época en que supe por vez primera de Singularity University, un momento en la vida en que una cantidad gigantesca de información te atropella y te deja ligeramente malparado si no sabes cómo aterrizarla y dónde colocarla, tanto desde el punto de vista de utilidad como desde el punto de vista de tus esquemas morales.

En un universo hiperpoblado y tecnológicamente hiperdesarrollado (portales de teletransportación para personas que funcionan como enlaces de nuestra WWW, una capa física de datos llamada datasfera que pareciera la evolución de lo que nosotros llamamos “cloud”, cyborgs réplicas de humanos que prefieren ser seres de carne y hueso y han de elegir qué información de la datasfera quieren almacenar en sus discos duros internos -porque su capacidad es limitada como la del cerebro humano-, etc.), Hyperion es un planeta donde toda esa tecnología es aparentemente inservible.
Tras una serie de acontecimientos muy particulares, los seis peregrinos protagonistas (entre otros un sacerdote, una detective, un artista…) se dirigen hacia allí, confrontando por el camino lo que son con ese universo en el que les ha tocado vivir.

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Los nuevos medios y 2015

Como las tarifas de Uber están hoy por las nubes, decido pedir un ride en Lyft para poder llegar a la oficina. Y me sale esto:

Bieber y Lyft

Si me compro el disco acabo recibiendo dinero para otros viajes que pueda hacer con el mismo servicio. Porque estamos en 2015, claro. Mientras tanto, muchas de sus marcas favoritas aún suelen preguntarse qué van a hacer en Twitter y Facebook en la semana entrante para conseguir likes y followers.

Niños y un teléfono de disco

Bebé con iPad

En este blog hay posts que están completamente caducos dos o tres semanas después de escribirlos, sin ir más lejos el que escribí ayer sobre Desachate. Otros, en cambio, aguantan mejor el paso del tiempo y, a fecha de hoy, siguen completamente vigentes, como por ejemplo éste en el que yo decía que necesitábamos estudiar Historia de la Tecnología o este otro en el que escribí sobre cómo los niños de hoy perciben los objetos analógicos desde su prisma enteramente digital.

Y es que de eso me acordé cuando este vídeo comenzó a hacer sus rondas por Internet el pasado domingo:

Así que… aquí van de nuevo los enlaces:
· “A estudiar Historia de la Tecnología”
· “Objetos analógicos vistos con mirada digital”

No piratees mi disco de covers piratas

Cosas que me pasan: cierto día, comiendo en Saltillo, me topé con el típico grupo musical que toca en restaurantes amenizando la comida de los comensales, con la particularidad de que TODAS las canciones que ellos tocaban eran versiones (covers) de canciones famosas de diversos autores. Cuando terminaron su actuación, pasaron por las mesas ofreciendo copias en CD de sus versiones, y decidí comprar una al “módico” precio de 100 pesos mexicanos (unos 6 euros). Mi sorpresa vino al ver la parte trasera del CD:

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Imágenes hermosas sin motivo aparente, capítulo 9

Otro par de imágenes hermosas (creo) sin motivo aparente. La primera se la robé a Marlen, que fotografió el cielo en plena lluvia de meteoros, las llamadas Gemínidas que se producen cada mes de Diciembre:

Lluvia de estrellas

La segunda es de cosecha propia, y no sé si es hermosa pero a mí me hizo gracia ver mi cara reflejada en nueve distintas baldosas de la pared en un restaurante de la ciudad de Monterrey, quizá porque me acordé de la portada del segundo disco de Queen:

Nueve reflejos de mi cara

Arcoiris artificial

Cierto día, involuntariamente, apareció un reflejo de luz multicolor sobre las paredes de nuestra antigua oficina. La luz del sol había comenzado a pasar por encima de un disco DVD que estaba sobre mi mesa. Añadimos más discos al primero, para crear un arcoiris mayor.

Arcoiris 1

+

Discos con luz

=

Arcoiris 2