México y las economías de escala

Colores de piel

Muchas compañías abren su sede en México pensando en que el país es una unidad de más de 100 millones de personas. Como además prácticamente todas ellas tienen un teléfono móvil (aunque la penetración móvil en México sea de las más bajas de Latinoamérica), la ecuación parece simple, y el negocio, redondo: “Si mi país tiene 10 millones de personas y facturo X, en un país con más de 100 millones voy a facturar 100X.”

Posteriormente descubren que México es, en realidad, muchos Méxicos más pequeños, diferenciados por una “Pantonera” de colores de piel y con escasa movilidad social. Y entonces tienen que volver a la casilla 1, porque en México no parecen funcionar las economías de escala.

Public Service Announcement 🙂

Gustavo Prado y Trendo, tu videoblog de tendencias

Gustavo Prado

Gustavo quiere ser transhumano, y aunque no nos conocemos personalmente, lo tengo en mucha estima porque, involuntariamente, es el responsable de que Singularity University se cruzara en el camino de muchos de nosotros.

Pero no estoy escribiendo sobre él por eso, sino porque desde hace unos meses tiene en marcha un proyecto de investigación de tendencias en formato de videoblog al que llamó Trendo.mx, donde publica joyas como ésta:

Danza, tecnología, moda y muchas otras disciplinas, tratadas de forma lo suficientemente clara como para entender fácilmente qué y por qué sucede en cada una de ellas. Ese nivel de observación provenga probablemente del hecho de que eso de las tendencias y la investigación de mercados no siempre le ha salido del todo bien, para muestra una charla suya en Fuck-up Nights:


Ya saben, un nuevo bookmark en sus navegadores:
Canal de Trendo.mx en Youtube

Open-Worlds: un fértil campo laboral y de creación artística

Gente andando en bicicleta en GTA V

Hace 20 años parecía imposible tener un empleo que viviera en línea. Hoy en día es hasta trivial. Existen incontables trabajos, transacciones, pagos y demás situaciones laborales que se dan exclusivamente en internet, sin necesidad de que las partes involucradas tengan que contactarse físicamente o siquiera conocer sus nombres. Es algo normal que alguna vez pudo parecer “Ridleyscottiano”. ¿Sería posible que lo mismo sucediera dentro de un mundo virtual? ¿Dentro de un videojuego?

En 2003 apareció Second Life, donde la gente podía, por medio de avatares, interactuar socialmente con el “better self” de otras personas. En esta plataforma existe el intercambio de objetos por medio de una moneda virtual canjeable –a una tasa ridículamente simbólica- por dólares. Es una simulación que roza el mundo real, pero no deja de ser una plataforma rígida que, en mi opinión, palidece al compararse con el potencial y la cada vez más asombrosa libertad de los videojuegos de mundo abierto.

La más reciente edición de la franquicia Grand Theft AutoGTA V cuenta con una plataforma de juego en línea que tardó aproximadamente cinco años en desarrollarse y perfeccionarse para dar al jugador una experiencia en la que pudiera coexistir en tiempo real –sin fallas ni desfases- con miles de usuarios en una ciudad virtual.

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