Curso “Ideas innovadoras con Tecnología y Storytelling”

Flyer - Curso MAS PRO Daniel Granatta

Como parte de un calendario de cursos y conferencias que este año ha resultado ciertamente intenso, decidí retomar, junto a Miami Ad School Mexico City, el formato MAS PRO de curso intensivo que utilicé hace casi tres años en otro que podríamos considerar la antesala de éste que hoy lanzamos.

El nuevo curso, que dura 8 horas y lleva por título “Ideas innovadoras con Tecnología y Storytelling”, tiene por objetivo que los estudiantes que lo cursen aprendan a usar la tecnología como un facilitador de soluciones para los usuarios, en vez de como un recurso pirotécnico que no tiene en cuenta las necesidades de estos últimos ni otros factores como la diversidad o la ética.

Curso MAS PRO - Daniel Granatta - 2017

Curso MAS PRO - Daniel Granatta - 2017

¿QUÉ APRENDERÁS?
Introducir métodos de innovación y tendencias tecnológicas dentro del proceso creativo.
Aprende a contar historias que involucren el uso de tecnología de forma sensata y relevante.

PARA QUE PUEDAS:
Encontrar un proceso efectivo de generación de ideas innovadoras que se distingan del promedio, logrando una ventaja competitiva con respecto a otros creativos y emprendedores.
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Recopilación de charlas y presentaciones

Daniel con teléfono

Con los años, y gracias a la amabilidad y talento de muchas personas, he tenido la oportunidad de compartir impresiones y aprendizajes en diversos foros. Al publicar la semana pasada el post sobre mi charla en la última edición de Social Media Week Mexico City, me pareció buena idea recopilar en una sola publicación algunas de las charlas que he impartido desde que existe este blog. No todo lo que digo en ellas es lo que pienso ahora sobre muchas cosas, pero otras siguen plenamente vigentes en distintos ámbitos como publicidad, emprendimiento, tecnología, propiedad intelectual, talento y hasta parenting. Enjoy!

+ Platzi 2017 (Ciudad de México, México, Junio de 2017)
http://www.gorditosybonitos.com/charla-en-platzi-conf-2017-video-presentacion/

+ Social Media Week Mexico City 2017 (Ciudad de México, México, Junio de 2016)
http://www.gorditosybonitos.com/charla-en-social-media-week-cdmx-2017-video-presentacion/

+ Social Media Week Mexico City 2016 (Ciudad de México, México, Junio de 2016)
http://www.gorditosybonitos.com/charla-en-social-media-week-cdmx-video-presentacion/

+ Creative Mornings (Ciudad de México, México, Enero de 2015)
http://www.gorditosybonitos.com/charla-en-creative-mornings-mexico-city-video-presentacion/

+ Dejando Huella (Querétaro, México, Abril de 2013)
http://www.gorditosybonitos.com/una-charla-en-dejando-huella-presentacion-video-dh16/

+ Nike LATAM Summit (Ciudad de México, México, Marzo de 2013)
http://www.gorditosybonitos.com/mexico-el-playground-de-innovacion-del-mundo/

+ Día C – Club de Creativos de España (Valladolid, España, Abril de 2012)
http://www.gorditosybonitos.com/la-charla-en-el-dia-c-presentacion-video-9diac/

+ Círculo Creativo de México (Ciudad de México, México, Octubre de 2011)
http://www.gorditosybonitos.com/la-charla-en-el-museo-de-antropologia/

+ TelmexHub (Mérida, México, Agosto de 2011)
http://www.gorditosybonitos.com/hablando-sobre-pirateria-y-autores-en-telmexhub/

+ TEDxDF (Ciudad de México, México, Octubre de 2010)
http://www.gorditosybonitos.com/tedxdf-nervios-y-ensenanzas-en-18-minutos/

+ Café de Altura (Ciudad de México, México, Agosto de 2009)
http://www.gorditosybonitos.com/digital-invaders-cafe-de-altura/

Cosas que leer: el blog de Aaron Benítez

Foto de Aaron Benítez

Yo no sabía de la existencia de Aaron Benítez hasta el día en que me topé con este (magnífico) post suyo titulado “Siete demonios del emprendimiento en México”. Igual lo descubrí muy tarde, pero como suele decirse en estos casos (aunque suene a excusa barata) más vale tarde que nunca.

Aaron hace muchas cosas, entre ellas escribir un blog. Alguien podrá decirme que escribir un blog es muy 2004 y muy poco 2014, pero lo cierto es que cuando alguien escribe de forma tan entretenida y didáctica sobre temas complejos, como hace él, las discusiones sobre si el formato está o no de moda quedan a un lado. Como, por ejemplo, en este texto titulado “¿Cómo caerle mal a mucha gente?”:

“¿Cómo caerle mal a mucha gente?”

Yo le caigo mal a muchas personas.

Está bien. No pasa nada. No lo tomo personal.

Probablemente mi cara, mi redacción, mis valores, mi visión, mis proyectos, mis ideas, mi pasado, mi formación o mi sola existencia física en este planeta les provocan esa reacción.

La gente a la que le caigo mal me hace un gran favor: se filtra a sí misma. Ellos no me van a buscar, no me van a llamar por teléfono, no me van a felicitar, no me van a enviar un mensaje, no me van a caer de sorpresa en mi departamento ni me van a hacer plática por WhatsApp. Se están filtrando gratuitamente para mí. Al admitir abiertamente que les caigo mal me están diciendo que no estamos en la misma sintonía y que no podemos asociarnos, trabajar juntos, platicar o hacer cosas. Genial.

Las personas a las que no les caigo bien son honestas.

¿Quieres un tip valioso y trascendental? Esa necesidad de querer caerle bien a todo el mundo sólo nos retrasa de lo que deberían ser nuestros objetivos más elevados.

Toma dos personas al azar – las que quieras, donde quieras – y pregúntales cómo les cae el Papa, Obama, Peña Nieto, Bill Gates, Brad Pitt, Lola La Trailera y tú. Para todos van a tener una opinión. En algunos casos más informada que en otros, pero en todos subjetiva.

La gente que nos cae mal usualmente representa algo de nosotros que no queremos ver. La gente que nos cae mal revela algo de nosotros que nos da miedo exponer. La gente que nos cae mal tiene cosas que no tenemos. La gente que nos cae mal hace cosas que a nosotros nos dan pena o miedo. Son – en una palabra – espejos.

La meta nunca debe ser caerle bien a la gente.

Por querer caer bien, por querer generar en todos una impresión positiva, terminamos limitándonos constantemente.

Hace unos días platicaba con uno de mis amigos más cercanos. Me preguntó si no sentía una responsabilidad grande al escribir en contra de la escuela dado que podía haber personas con un criterio débil que tomasen literalmente mis palabras. Le dije que yo veo mi trabajo como divulgación de ideas, divulgación de las cosas que voy descubriendo. Verás, yo no veo que todos los pinches compositores dramáticos que escriben sus melodías de dolor, ruptura, nostalgia y demás anden preocupados por cómo el público va a tomar la vida después de escuchar su obra.

Sus fans van a aplaudir y cantarlas a todo pulmón.

Sus detractores vamos a decir que es puro pinche ruido y drama el que están agregando al mundo.

Pero el compositor siente una necesidad de crear y compartir. Esa es su función. Es la nuestra procesar – si queremos – su arte y asignarle un valor emocional y económico.

Lo mismo pasa con mis artículos. Mi función – mi necesidad personal innata – es crear y compartir. Algunas cosas las vas a cantar y otras no. O tal vez vas a odiar todo. O tal vez lo contrario. Pero el punto es que cada quien cumple un paso en este proceso llamado vida. Unos crean. Otros consumen. Unos critican. Otros aplauden. Si – en el caso hipotético que mi amigo expuso – yo escribo que la escuela es esto y aquello y un chico sin mucho criterio decide adoptar mis palabras para ser flojo y desobligado, no lo veré como mi culpa.

Alguien permitió que ese chico llegase a ser así.

Ese no fui yo.

Y por otro lado, yo no estoy en contra de aprender. No estoy en contra de la experiencia universitaria. No estoy en contra de exponernos a nuevos conceptos, a maravillarnos con ideas. Estoy en contra de limitar nuestra mente. Tengo docenas de artículos donde hablo de lo que pienso y comparto autores y libros para ampliar la visión al respecto. Si el chico decide basar su nueva – y tonta – filosofía de vida en dos líneas que escribí en lugar de tomarse la molestia de acceder holísticamente al asunto, caray, es como el que se suicida después de pasar dos horas escuchando a Franco De Vita, Alejandra Guzmán y José José: lo hace porque quiere. La música de Franco, Alejandra y José es una mera excusa.

Si por no querer irritar la filosofía de vida personal de alguno de mis lectores yo atenuase mis artículos, terminaría escribiendo de la forma promedio en que todo el mundo se expresa: con cuidado para no causar olas, con miedo para no ofender a nadie.

No. No busco hacer olas. Pero tampoco busco la tranquilidad mental de cada una de las personas que se exponen a mis líneas. Simplemente busco ser lo más honesto posible conmigo mismo.

No. No busco ofender a nadie. Pero tampoco busco estar en buenos términos todo el tiempo con todo el mundo.

¿Cómo caerle mal a mucha gente? Haciendo todo el tiempo lo que sabes que tienes que hacer sin preocuparte por nada más.

Eso es lo que hago.

No sé. Me gusta. No creo que sea algo malo. Te invito a que lo intentes.

Que estés aquí, acompañándome con buena vibra mientras hago lo que tengo que hacer, me alegra, me da gusto.

Hace que me caigas muy bien, Daniel.

Hoy un abrazo especial. Acaba de nacer Leo, mi nuevo sobrino y ando muy contento.

Aaron Benitez
autor@aaronbenitez.com

El encanto del blog de Aaron radica en que todo aquello que lees desearías haberlo escrito tú, lo cual, aunque es meramente subjetivo, es una cualidad más bien escasa en estos días, y por ello, muy valiosa.

Limbo: mi residencia en una agencia de publicidad

Limbo

Parecería que actualmente vivir en un limbo es lo común, tan común que pocas veces sabemos realmente en donde estamos, por eso a veces es tiempo de frenar de golpe y reconocer el terreno antes de seguir avanzando.

De un tiempo acá me encuentro separado en cachitos, entre el mundo de la publicidad y el de las startups, entre ser un estudiante y un profesional, entre ser un adulto o un “chiavo” ya saben lo que dicen, los millenials no sabemos crecer…
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Si algo es gratis, a alguien le cuesta dinero

Dos cosas que quizá a mí me parecen muy obvias o razonables, pero que a lo mejor para alguien más no lo son tanto:

1) Si usas un servicio o utilidad de forma frecuente (no tiene por qué ser a diario) y realmente te entretiene, resuelve un problema, etc. deberías querer pagar algo por él aunque tengas la posibilidad de usarlo de forma gratuita. Mi caso específico es Spotify, con historias como la que les cuento en este post.

Y deberías querer pagar por muchas razones, pero principalmente por dos: a) por respeto a quien tuvo y desarrolló esa idea y b) porque con más gente pagando con ello, quien hizo el desarrollo tendrá una posibilidad de mejorar su producto, algo que subsiguientemente también te puede beneficiar a ti.

2) Que un sitio que visitas con asiduidad tenga banners y/o publicidad no significa automáticamente que el dueño sea un “vendido” que únicamente busca hacer negocio de las visitas a ese espacio. Puede que simplemente esté intentando recuperar parte de lo que le cuesta económicamente el espacio en servidor y la transferencia en el mismo que genera la gran cantidad de usuarios que, como tú, pasa por allí recurrentemente.

Así que si eres uno de esos adalides que instalan bloqueadores de publicidad y presume de ello por lo lindo y no-contaminado por el consumismo que tienes el karma, felicidades. Estás quemando vivo uno de los recursos que tu sitio favorito tiene para darte el contenido que hace que ese sea tu sitio favorito.

Así que, insisto, igual este sentido común es muy mío y poco de los demás, pero cuidado con esas posturas del “todo gratis” y “abajo la publicidad” con las que de repente saltan algunos por aquí o por allá, porque cuando alguien hace algo gratis para unas pocas personas, puede que sólo esté pagando con la moneda de su tiempo. Pero cuando alguien ofrece algo gratis para muchas personas, tengan por seguro que hay alguien a quien eso le cuesta dinero. Así que no desprecien tan a la ligera el esfuerzo y recursos que alguien puso para ello, ni censuren de forma tan dogmática el que quieran recuperar parte de lo invertido.

Going to the next level

De la necesidad de saber cómo juzgar mis propias ideas, un día me puse a pensar qué tenían en común las mejores ideas que yo había tenido, así como otros proyectos ajenos a mí y a la publicidad pero con una enorme creatividad. El resultado decidí plasmarlo en estos criterios que tiempo más tarde, concretamente 7 meses después, se convertirían en la filosofía que queremos que permee en Flock y en la Miami Ad School México.


Ilustración por Raúl Yslas, alumno de la Miami Ad School México.

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Singularity University en México

La Universidad de la Singularidad se autodefine como “una institución académica en Silicon Valley cuya finalidad es ‘reunir, educar e inspirar a un grupo de dirigentes que se esfuercen por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías y promover, aplicar, orientar y guiar estas herramientas para resolver los grandes desafíos de la humanidad'”.

Pero más allá de la definición o de dónde proviene su nombre (tema que creo que puede ser mucho mejor explicado por Jorge Camacho), lo que a mí me resulta interesante es el filtro que aplican para analizar el calibre de las ideas que la gente les presenta buscando apoyo:
“¿Tu idea es capaz impactar a un billón de personas en los próximos cinco años?”

Si sí, la apoyan. Si no, muchas gracias por tu visita.

Así que con este primer dato en mente quizás os pueda interesar este workshop que organizamos desde Flock (nuestro CEO, Sebastián Tonda, es el Embajador de Singularity University en México) el próximo 12 de Noviembre, trayendo a la institución a México para emprendedores y publicistas-no-publicistas que busquen algo más que premios publicitarios:

Y queda una plaza para asistir, así que si estás interesado/a mándame un correo a granatta AT wannaflock.com contándome qué quieres aprender y por qué deberías ser tú quien asista al evento… ¡os esperamos!

Friends Box, recuerdos con onda

Alguna vez hablamos sobre esa costumbre de esta época de acumular fotos en vez de recuerdos, o como dice Nicko: “sociedad hiperauténtica”.

Sigo en mis trece, pero bueno, si de todas formas es así como vas a acumular recuerdos lo deseable es que por lo menos las fotos salgan bien en vez de que te pillen con cara de lelo. Así que cuando Jimena (a la que queremos mucho porque fue la que, trabajando en Unilever, buscó a Grupo W para que empezáramos a trabajar para ellos -empezando por el famoso “The Stuntman”-) me contó que había lanzado Friends Box, un servicio de cabinas y flipbooks que toman fotos de tus eventos, pensé que debía publicar este post algún jueves, con la esperanza de que mucha gente pensara en contratar sus servicios algún jueves o viernes o sábado, para hacer de las imágenes de esas fiestas algo digno de recordarse al inicio de la siguiente semana.

Más información en el link anterior o en su página de Facebook, ¡suerte, Jime! 🙂

Millennials extraños

Qué raro lo de los Millennials, pensábamos el otro día. Sí, los Millennials, la Generación Y, la de los nacidos entre finales de los 80 y el año 2000, la de los que no supieron que un día Internet no existía o no era de uso frecuente más que para unos pocos.

Qué raro, digo, porque en muchos ámbitos (incluida la publicidad) son una generación de personas que tiene todo para construir su propio futuro y, sin embargo, luchan y luchan por encajar en los esquemas de las generaciones anteriores, esquemas que a todas luces son incapaces de comprender las (múltiples) virtudes de este nuevo tipo de personajes.

Cuando alguien confunde la virtud del “multitasking” con el defecto de la “falta de atención”, o afirma erróneamente que si escribes muchos mensajes en Twitter es porque no estás trabajando nada, queda claro que dichos esquemas están obsoletos… ¿pero qué pasa con los que deberían demostrar el nivel de obsolescencia de los que llegamos antes que ellos? Porque parece que al intentan encajar con una serie de virtudes incomprendidas, al final se genera más rechazo y frustración por “no encontrar trabajo” en vez de pensar en “me creo el mío propio”. Esto es especialmente notorio en el campo de la publicidad en México, donde todas las agencias piden un nuevo tipo de “creativo”, con ADN digital, etc, etc, pero sin tener realmente ningún tipo de estructura preparada para acoger y potenciar los talentos de gente así, en el caso de que lleguen a dar con ellos (que eso es tema, y largo, para otro día). ¿Está la publicidad mexicana preparada para acoger a un alumno titulado en un método de ideas como el de la Miami Ad School? La respuesta es NO.

Entonces, chicos y chicas millennials, ¿es mejor tratar de trabajar en una compañía que crear la tuya propia programando videojuegos y aplicaciones para iPhone, por ejemplo? ¿De verdad preferís entrar al “área digital” de una agencia de publicidad? No es éste tema baladí ni sencillo, pero en general cuando varios amigos con capacidad técnica y creativa se juntan para formar su propio negocio (por muy jóvenes que sean) el mayor problema que afrontan no es de facturación, sino el cómo escalar su negocio sin perder calidad en los entregables.

Hace unos días me topé con una crónica de la (para mí) mejor charla del pasado “Día C” en Valladolid (España). En un contexto en el que todo el país se queja de la falta de oportunidades laborales, la charla de Xavier Verdaguer, acerca de cómo dedicarse a la aventura del emprendimiento fue brutal y certera: el discurso de tomar los retos como motivadores en vez de como limitantes fue un balde de agua fría para todos los que, tarde o temprano, han (o hemos) pulido la lista de pretextos para delegar en otros lo que debería ser responsabilidad propia cuando se trata de reinventar su (nuestra) propia área de influencia.

Y es que a veces parece que somos más Millennials los que no lo somos que los que sí. Será por aquello de saber de dónde venimos, quizá. Por eso digo que qué raro lo de los Millennials, tratando de encajar donde no deberían tratar de hacerlo… no porque esté mal sino porque quizá no lo necesitan… no sé, en fin, por favor, Millennials, hágannos ver viejos, todos lo necesitamos para que haya progreso y se lo vamos a agradecer, gracias.

En general, pa encontrar la Atlántida…