México y las economías de escala

Colores de piel

Muchas compañías abren su sede en México pensando en que el país es una unidad de más de 100 millones de personas. Como además prácticamente todas ellas tienen un teléfono móvil (aunque la penetración móvil en México sea de las más bajas de Latinoamérica), la ecuación parece simple, y el negocio, redondo: “Si mi país tiene 10 millones de personas y facturo X, en un país con más de 100 millones voy a facturar 100X.”

Posteriormente descubren que México es, en realidad, muchos Méxicos más pequeños, diferenciados por una “Pantonera” de colores de piel y con escasa movilidad social. Y entonces tienen que volver a la casilla 1, porque en México no parecen funcionar las economías de escala.

Public Service Announcement 🙂

Big Data y la Espada del Augurio

Imagen de León-O (Thundercats)

Se ha hablado mucho de Big Data en publicidad, pero la realidad es que casi todos los ejemplos que existen de su aplicación tienen que ver con la optimización de medios (Display y Search, básicamente). Lo que no hay son ejemplos de cómo usar Big Data para crear experiencias a través de historias que le aporten valor a los usuarios.

En Flock tuve la oportunidad de colaborar con el departamento de Big Data de la agencia, así que pensé que valdría la pena compartir un poco de lo que aprendí en vista de la escasez de referencias.

¿Qué es Big Data?
Para entender Big Data debemos primero hablar de la digitalización lo que nos rodea. La digitalización de algo sucede cuando logramos representar ese algo (objeto, imagen, sonido, documento o señal) en forma de unos y ceros. O sea, en un formato que puede leer una computadora. Los ejemplos clásicos de la digitalización son los documentos, la música, los libros y las imágenes, pero cada día se digitalizan más cosas menos obvias como la actividad física de una persona, las vibraciones de un motor y el estrés de un puente.

Gracias a la digitalización, estamos presenciando una explosión de datos. Estudios estiman que en el 2002 se generaron en el planeta 5 exobytes de información nueva (un exabyte es un billón de gigabytes). En el 2006 se generaron 161 exabytes; en el 2010, 988 exobytes y en el 2012, 2837.

El avance de la digitalización y la consecuente explosión de los datos han provocado un diluvio de información en muchas organizaciones. El concepto de Big Data se acuñó cuando el volumen de información/datos se volvió tan grande que no se podía examinar con las capacidades ni las herramientas de las computadoras, así que los ingenieros tuvieron que desarrollar nuevas herramientas para analizarla.

Aunque no existe una definición rigurosa, Big Data se refiere a los insights y nuevos tipos de valor que podemos generar a partir de examinar datos a gran escala. En muchos casos, estos insights y nuevas formas de valor son tan poderosos que pueden transformar industrias enteras.

Espada del Augurio

La Espada del Augurio
Me gusta pensar que Big Data es como la Espada del Augurio. Para aquellos que no la conocen, la Espada del Augurio es el arma de León-O, señor de los Thundercats y el héroe principal de la serie animada del mismo nombre. La Espada del Augurio era única porque tenía un ojo de cristal incrustado en su base capaz de verlo todo. A través de este ojo, León-O podía “ver más allá de lo evidente”: observar eventos y cosas lejanas u ocultas que le ayudaban a derrotar a sus enemigos y salvar a los habitantes del planeta. Por sí sola, la espada no servía de mucho, pero en manos de León-O, la espada se volvía un arma formidable difícil de superar.

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El día en que la manufactura que se fue al carajo

De entre todos los comentarios que recibimos la semana pasada, a cuenta de nuestros famosos posts de salida y entrada laborales, uno resonó con frecuencia (más allá de las obvias felicitaciones y/o reclamaciones de qué carajo estamos haciendo con nuestra vida): la anécdota de la impresora 3D que imprimía impresoras 3D.

Como una de esas cuestiones que flotan en el ambiente (como este tweet de hace unos días de Rafa Jiménez) y para las que alguien abre una espita que hace que nos lleguen directamente a la cara, el tema de la impresión 3D ha dejado de ser baladí, pasando de ser parte de una conversación terriblemente “nerd” a ser parte de conversaciones que tienen que ver directamente con cómo este tipo de tecnología pueden afectar al proceso de manufactura y escalabilidad de negocios pequeños y grandes. Resumiendo, ¿necesita uno una factoría en China pudiendo imprimir en su casa? Más aún, ¿qué ocurre si en vez de imprimir piezas se imprimiera (como de hecho ya se hace) tejido humano? ¿Puedes entonces imprimir un filete con el que dar de comer a gente que no tiene para comer filetes?

Transportada por la tecnología, la imaginación conduce todo este tema a niveles mucho más allá de la anécdota puntual, que merecen ser estudiados como parte de lo que Chris Anderson (Wired) y Bre Pettis (Makerbot) llaman “Manufacturing Renaissance” en esta charla (gracias Jorge) algo larga pero muy recomendable:

Y como todo nuevo fenómeno que pasa de la infancia a la adolescencia, la impresión 3D también empieza a tener el lado oscuro de aquellas modas que aún no están legalmente reguladas, así que puedes utilizar la tecnología para imprimir, por ejemplo, armas.

Este artículo que me envió Alfredo Narváez es un buen punto de partida si quieres saber más sobre este tema: “How to make almost anything”.

Qué buena época para estudiar Antropología, la verdad…