Homo Publicitarius

Mad Men

Como he dedicado parte de mi trayectoria a trabajar en publicidad, a veces me preguntan que cuál opino que es el futuro de la publicidad.

Una pregunta de respuestas muy diversas, que me parece pertinente acotar como hace Jorge, que siempre suele matizar que a la pregunta le ayudaría el especificar si quien la hace se refiere a la publicidad en general o si por el contrario se refiere a esta versión que conocemos de la publicidad (la de las agencias multinacionales, los pitches, los festivales, etcétera). Sea como sea, no lo sé; me declaro incompetente para hablar sobre el tema porque desconozco las variables en juego.

Me explico. Cuando uno piensa en la industria automotriz, por ejemplo, puede pensar en variables (como electricidad en vez de combustibles, o coches autónomos en vez de coches con piloto) que ayudan a imaginar y manipular diversos escenarios en un canvas del futuro, por así decirlo.

Pero en este punto desconozco cuáles son esas variables en el mundo de la publicidad. Uno pensaría que los insumos son el talento que llega a la industria (la gente, no las ideas) pero también se pone a pensar en cuál es el output que se espera hoy de la publicidad. ¿Algo que se recuerde mucho? ¿Que tenga muchos likes? ¿Que venda?

Aparte de ello está el hecho de que la publicidad no es una industria vertical, sino una industria que da servicios transversalmente (de comunicación, la mayoría de los casos) a todas esas industrias verticales (productos de consumo, coches, contenidos, etc.) que están pasando por un momento de redefinición muy importante, así que quizá la “crisis” de la publicidad no se produjo porque hubiera alternativas más eficientes o convenientes para hacer lo mismo (piensen en Uber contra los taxis o las compañías de reparto), sino por los problemas de saturación que ahora padecen todas las marcas que viven en esas verticales. Factores externos en vez de internos.

Evolución del hombre

Fue entonces cuando, sensibles como estamos en este contexto de duda, resonó como bomba de neutrones una anécdota que le escuché la semana pasada a Santiago (gracias por tantos insights y sabiduría). Contaba Santiago que hace poco había asistido a una charla donde el expositor hablaba del contexto acelerado por la tecnología que vivimos hoy en día, y lo contraponía a esa “estabilidad” y certidumbre con la que recordamos al siglo XX, pensando que los paradigmas que existían entonces durarían para siempre.

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Que entren los filósofos

Makers, Doers, Thinkers

Por lo general, cuando el ser humano tenía una necesidad inventaba la tecnología para satisfacerla en la medida de lo posible. De alguna forma, la necesidad dirigía el “descubrimiento”.

Ahora parece todo lo contrario. Uno siente que algunas tecnologías han superado ya con creces muchas de las necesidades del ser humano. Existen, pero sin un propósito definido (más allá del puramente militar, por ejemplo, con los drones).

Uno de los mejores ejemplos es el género de la ciencia-ficción, del que comentábamos hace unos meses que ha sido “disrrumpido” por la realidad. Si se fijan, obras como “Black Mirror” ya no inciden en el descubrimiento de nuevas tecnologías o breakthroughs científicos, sino en la parte ética de quién y cómo se utilizan aquellos avances que ya existen.

Pareciera como si después de unos años de auge de los “makers” (o “doers” o como quieran llamarlos), volviéramos a necesitar “thinkers”. Filósofos (para replantearse problemas esenciales como la existencia o el lenguaje), Filólogos (para darle nombre a todos esos nuevos objetos con los que ahora convivimos y comportamientos que de ellos se devienen), Éticos, etc. Pensadores, en suma. Lo que me hace pensar en la necesidad de reinventar esas carreras universitarias cuya existencia no es obsoleta, pero sus contenidos sí. Ya no puedes estudiar sólo el “de dónde venimos”, sino que se hace imperiosa la necesidad de averiguar “a dónde nos dirigimos”.

Porque cuando alguien dice “el futuro ya está aquí”, la primera respuesta debiera ser “Sí, pero ¿qué futuro?”. No parece que sea algo que deba estar únicamente en manos de los “makers”.

Historia de una pared, historia en una pared

Al toparme con la historia de la pared que se relata en este post me acordé este antiguo post de Salles, narrando sus aventuras en la UNAM. Creo que la secuencia de fotografías es suficientemente autoexplicativa:

Pared - imagen 1
Pared - imagen 2
Pared - imagen 3
Pared - imagen 4
Pared - imagen 5
Pared - imagen 6
Pared - imagen 7
Pared - imagen 8
Pared - imagen 9
Pared - imagen 10
Pared - imagen 11
Pared - imagen 12
Pared - imagen 13
Pared - imagen 14

Ojalá las historias contadas en las vallas y billboards de todas esas campañas que decoran el paisaje de las ciudades fueran tan originales como la de esta dinámica.

(vía Patola)

La tecnología y las ideas obsoletas

Uno de los mayores problemas que afrontan hoy las agencias, con todo el cambio tecnológico al que estamos expuestos, es el de la vigencia de sus ideas, porque muchas veces éstas dependen de las plataformas donde viven y, bueno, hoy en día las plataformas van y vienen en cuestión de meses.

Cuando esto sucede, las ideas, que dependían de la plataforma en la que vivían, quedan caducas porque probablemente la gente ya esté usando otra cosa, otra tecnología, otro dispositivo. Lo que sea, tal como una vez escribimos aquí.

Esto se acentúa más en años como este 2013, donde las marcas congelan parte de sus presupuestos para invertir con más fuerza en el siguiente, en el que hay una Copa del Mundo de fútbol que polariza la atención del mundo entero. Así que, cuando todo lo que propones a una marca se propone para que viva dentro de doce meses has de tener cuidado de no depender de una plataforma que dentro de ese tiempo puede estar muerta. O, si no muerta, sí lejos del pico de atención de la gente porque ya no la considere interesante.

Así que, para evitar esto, quizá sea interesante entender cómo madura la tecnología, desde que surge el dispositivo que la permite hasta que se vuelve tan “mainstream” que ya nadie piensa en la tecnología sino en el objeto que esa tecnología habilita. Usemos un ejemplo muy simple, las fotografías:

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Hipsteria colectiva

La ciudad de México ha sido invadida por los hipsters. Pululan por todas partes, así que, ante la duda, aquí van unas pequeñas notas de qué son o por qué son así.

1) Qué son:
http://es.wikipedia.org/wiki/Hipster_(subcultura_contemporánea)

2) Su evolución (¡gracias Lola!):

3) Un razonamiento de por qué (en el fondo) todos somos un poco hipsters:
http://news.menshealth.com/science-of-hipsters/2011/12/23/