Nike y la noche del 4 de Julio

Nike US Women Soccer

A las 11 de la noche del 4 de Julio, que es el día en que Estados Unidos celebra el aniversario de su Declaración de Independencia, me topé en Nueva York con una tienda Niketown completamente cerrada (claro, por la hora, por la fecha), excepto una de sus secciones en la que había un montón de personas haciendo fila.

¿El motivo? Que pudieras comprar tu camiseta (y ponerle el número y nombre de tu elección) de la selección femenina de fútbol, que al día siguiente jugaba la final del Mundial contra la selección de Japón.

Y me pareció muy inteligente aprovechar el momento (pese a la hora, pese a la fecha) porque, ¿qué mejor momento para vender la camiseta de la selección nacional para tan magno evento que el mayor momento de exaltación patriótica del año?

Gol.

Hablan de nosotros, no de fútbol

Post "Mejor que nosotros"

Este post titulado “Mejor que nosotros”, del blog de Sergio del Molino, corrió como la pólvora después de que el Bayern de Munich fuera eliminado por el Real Madrid de la Champions League de fútbol el pasado martes. Si se preguntan por qué estoy hablando de fútbol, les digo lo mismo que a todos los que entendieron que ese era el tema del que hablaba dicho post: no habla de fútbol, habla de nosotros, en todos los ámbitos de la vida.

Y una vez que terminen de leer el anterior, continúen con el clásico de David Trueba “La máquina de odiar”.

Y para que no piensen que ando de grinch en lunes, les dejo un vídeo de un tipo que hizo el baile de la película Napoleon Dynamite cien veces consecutivas:

Restricciones geográficas

Algunos sitios en España y Estados Unidos limitan el acceso al contenido desde determinados lugares, por ejemplo, México. Lo que no comprendo es el porqué de la distinción de acceso dependiendo de si el contenido es uno u otro, incluso dentro de la misma sección. Así que, si vives en México y quieres saber qué hizo el Real Madrid de fútbol la noche anterior, todo son problemas:

Pero si lo que quieres es saber qué hizo el Real Madrid de baloncesto, todo funciona como la seda:

Pues eso, que no entiendo nada.

A veces bastan R’s parpadeantes en una esquina

Con tanta fiebre sobre el Mundial de fútbol y la noticia de que Michel Platini había sido ingresado de urgencia por un desvanecimiento, me topé con este vídeo de un penalty que el legendario jugador falló en la tanda de lanzamientos de la eliminatoria de cuartos de final del torneo de México 1986, en la que Francia finalmente derrotó a Brasil antes de caer en semifinales ante la selección de la (entonces) República Federal de Alemania:

Sin ser un futbolero excesivamente apasionado, recuerdo vívidamente aquel Mundial por ser el primero del que era plenamente consciente, al contrario que con el anterior de 1982, del que tengo recuerdos más fragmentados por ser muy pequeño en aquel entonces. Y así, recuerdo también que este Mundial fue el motivo por el que se compró el primer reproductor de vídeo que hubo en mi casa (un VHS), con el que grabé, entre otros, la histórica victoria de España sobre Dinamarca por 5-1.

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YouTube y sus vuvuzelas

Ya saben que para un geek lo geek es hermoso. Sólo desde ese punto de vista puede apreciarse la belleza de que YouTube haya decidido, desde hoy hasta la conclusión del Mundial de fútbol, incluir un baloncito en todos sus vídeos que, al presionarse, reproducen el molesto sonido de una vuvuzela, ese artilugio que tanta fama ha adquirido durante el Mundial de Sudáfrica.

Youtube y su vuvuzela

Más geek aún sería poder enviar la URL del vídeo con un parámetro que permitiera llegar al contenido con el volumen de la vuvuzela activado, algo como “&vuvuzela=1”, pero supongo que ya es mucho pedir, no importa.

Pasen y vean, qué hermoso, Youtube y Google FTW!

Formato de anuncio para año de Mundial de fútbol

Formato de anuncio para año de Mundial

Telmex, haz sandwich, sí se puede

milan_realmadrid

Alguna vez fui tremendamente forofo del fútbol, especialmente del Real Madrid. Ahora me importa bastante poco. No es pose snob ni pseudointelectual (quizá también) pero, a partir de aquella época en España en que comenzó el pay per view de Canal Satélite vs. Vía Digital y que se tradujo en tres partidos televisados en abierto por semana, uno terminaba con una sobresaturación de fútbol que mi cuerpo no alcanzó nunca a tolerar. Y además, no es que el Real Madrid haya hecho nada excesivamente memorable en los últimos tiempos, así que, entre que la liga mexicana de fútbol muestra, semana tras semana, partidos trepidantes que terminan 1-1 porque los delanteros que juegan en este país no le meten un gol ni al arcoiris, y que mi reloj biológico futbolero (todo hombre lleva uno dentro) indica que los partidos de la liga española son por la noche, sin darme cuenta de que la tarde-noche española es mediodía en México (por lo que siempre se me olvida que a la hora de comer en México hay un partido de fútbol del Real Madrid), vivo bastante tranquilo y fuera de la realidad.

A veces, siento un poco de nostalgia y ternura ante el hecho de que mi equipo favorito me acostumbró a que no esperar nada de él era lo mejor para vivir en paz, ¿será que yo he madurado por no darle tanta importancia a un resultado deportivo? ¿o será en realidad que el equipo se resignó a la mediocridad de saberse mediocre y yo con él? De prácticamente producirme una úlcera por el 5-0 que nos endosó el Milán hace veinte años al “ah, claro” tras el 4-0 del Liverpool en la última Champions League.

liverpool_realmadrid

Así que el único evento deportivo que moviliza enteramente (mexicanos y extranjeros -por contagio-) a este país, en lo que a deportes se refiere, es que juegue la Selección Mexicana de fútbol. Y en un país ávido de ídolos y de triunfos, cualquier juvenil que destaca medianamente es encumbrado como el nuevo Mesías, al que prontamente se encargan de lapidar si las cosas no son como a un selecto grupo de periodistas elegidos les parece que las cosas deberían ser. Si algo me resulta tremendamente perturbador del fútbol mexicano es la pléyade de papanatas vestidos de traje y corbata que opinan sobre un asunto que, en su mayoría, desconocen de primera mano porque en su puta vida han jugado ni entrenado al fútbol, ni siquiera en el patio de su escuela, algo así como esos maestros de Licenciaturas en Mercadotecnia que siempre fueron maestros y nunca mercadólogos en la batalla, y que desde el sillón de su despacho tienen como ídolo a Carlos Alazraki.

Y así, si México pierde, sintonicen cualquier programa deportivo. Podrán ver al escogido grupo de escogidos con un semblante similar al de un tribunal militar durante un Consejo de Guerra, es realmente delirante.

foxsports

Si en España pasamos del amor al odio hacia los futbolistas en dos pasos (el deportista exitoso se volvió famoso, pasó a la vida de la farándula, y por ello ahora es deportista fracasado), en México es sólo uno (el deportista exitoso ahora es deportista fracasado, aún sin motivo, que se busca luego para denostarlo) Ojalá un día los comentaristas deportivos de este país se percaten de que nadie es SU seguidor, sino seguidor de algún equipo, jugador o fútbol en general, puede que así sean más periodistas y menos protagonistas. Afortunadamente para México, su afición no es como sus comentaristas, su afición es un canto al ser inasequible al desaliento, cada victoria se celebra casi como la Independencia del país y cada derrota como un Vietnam, pero no tan grave como para que el siguiente partido no encarne de nuevo la posibilidad y certeza de una esperanza, de que quizá ese día sí. Si quieren saber cómo México vive un partido de fútbol y cómo muero de envidia por cómo un país completo se envuelve en unos signos de una forma que cualquier español es incapaz, lean esta crónica de Bill Simmons para ESPN acerca de un partido de clasificación para el Mundial de Sudáfrica de 2010 entre Estados Unidos y México, en el Estadio Azteca de la capital mexicana.

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