La “juniorización” de las agencias

Agencias, it's a trap!

A veces, todavía, me escriben de algún medio para hacerme preguntas, lo cual no está ni bien ni mal más allá del hecho de que me sirve para detenerme un momento y ver qué pinta tiene el paisaje, según mi opinión. Y una de las preguntas que me hicieron en la última entrevista fue:

¿En qué medida los recortes y la caída en la inversión publicitaria ha hecho (o está haciendo) mella en el equipo humano que forma las agencias, cómo afecta eso a su creatividad? (proceso creciente de “juniorización”)

Y me quedé pensando en que qué tendría que ver la velocidad con el tocino. ¿Realmente alguien piensa que la gente que llega a las agencias es cada vez más junior porque las agencias no tienen el dinero para contratar a las personas más talentosas de las nuevas generaciones?

No creo que sea cuestión de dinero. Acostumbrados como estamos los publicistas y nuestra industria a pensarnos el centro del universo, parece que todavía no nos damos cuenta de que el nuevo talento NO quiere trabajar en una agencia porque, simple y llanamente, le importa tres kilos de pepinillos en vinagre el esquema de valores y recompensas del mundo de la publicidad.

Si las agencias se están “juniorizando” es porque hace tiempo que dejaron de resultar un lugar de interés. Y tendrán que cambiar (y volverse lugares donde poder hacer cosas interesantes) si quieren volver a disponer del mejor talento.

True story.

Los millennials de Modern Family

Mucho se ha escrito sobre la generación Millennial, y es que hasta yo he escrito algo sobre el tema. Pero por mucho que se escriba, y siguiendo aquel dicho de que una imagen vale más que mil palabras, prefiero rescatar esta escena que me encontré hace unos días viendo un episodio de esa gran serie que es “Modern Family”, en la que Phil, uno de sus protagonistas, trata de explicarle a su caprichosa y “millennial” hija Haley el funcionamiento de uno de esos intrincados sistemas de entretenimiento casero llamados Home Theater.

Como pueden ver por el fotograma, la duda de ella no conlleva tanto incapacidad para aprender (de hecho aprende en veinte minutos) sino más bien en por qué la insistencia de su padre en que aprenda a usar el sistema si a ella le basta una conexión a Internet para ver la televisión:

Papá, esto es una estupidez, veo la TV en mi ordenador. ¿Por qué tengo que aprender a usar esto?


Bueno, pues tal cual. Señoras y señores de agencias de publicidad y marcas del mundo, os presento a los capaces y faltos de atención usuarios y consumidores de un futuro bastante cercano. A ver si alcanza con lo que se está haciendo hasta ahora. Ja.

Millennials extraños

Qué raro lo de los Millennials, pensábamos el otro día. Sí, los Millennials, la Generación Y, la de los nacidos entre finales de los 80 y el año 2000, la de los que no supieron que un día Internet no existía o no era de uso frecuente más que para unos pocos.

Qué raro, digo, porque en muchos ámbitos (incluida la publicidad) son una generación de personas que tiene todo para construir su propio futuro y, sin embargo, luchan y luchan por encajar en los esquemas de las generaciones anteriores, esquemas que a todas luces son incapaces de comprender las (múltiples) virtudes de este nuevo tipo de personajes.

Cuando alguien confunde la virtud del “multitasking” con el defecto de la “falta de atención”, o afirma erróneamente que si escribes muchos mensajes en Twitter es porque no estás trabajando nada, queda claro que dichos esquemas están obsoletos… ¿pero qué pasa con los que deberían demostrar el nivel de obsolescencia de los que llegamos antes que ellos? Porque parece que al intentan encajar con una serie de virtudes incomprendidas, al final se genera más rechazo y frustración por “no encontrar trabajo” en vez de pensar en “me creo el mío propio”. Esto es especialmente notorio en el campo de la publicidad en México, donde todas las agencias piden un nuevo tipo de “creativo”, con ADN digital, etc, etc, pero sin tener realmente ningún tipo de estructura preparada para acoger y potenciar los talentos de gente así, en el caso de que lleguen a dar con ellos (que eso es tema, y largo, para otro día). ¿Está la publicidad mexicana preparada para acoger a un alumno titulado en un método de ideas como el de la Miami Ad School? La respuesta es NO.

Entonces, chicos y chicas millennials, ¿es mejor tratar de trabajar en una compañía que crear la tuya propia programando videojuegos y aplicaciones para iPhone, por ejemplo? ¿De verdad preferís entrar al “área digital” de una agencia de publicidad? No es éste tema baladí ni sencillo, pero en general cuando varios amigos con capacidad técnica y creativa se juntan para formar su propio negocio (por muy jóvenes que sean) el mayor problema que afrontan no es de facturación, sino el cómo escalar su negocio sin perder calidad en los entregables.

Hace unos días me topé con una crónica de la (para mí) mejor charla del pasado “Día C” en Valladolid (España). En un contexto en el que todo el país se queja de la falta de oportunidades laborales, la charla de Xavier Verdaguer, acerca de cómo dedicarse a la aventura del emprendimiento fue brutal y certera: el discurso de tomar los retos como motivadores en vez de como limitantes fue un balde de agua fría para todos los que, tarde o temprano, han (o hemos) pulido la lista de pretextos para delegar en otros lo que debería ser responsabilidad propia cuando se trata de reinventar su (nuestra) propia área de influencia.

Y es que a veces parece que somos más Millennials los que no lo somos que los que sí. Será por aquello de saber de dónde venimos, quizá. Por eso digo que qué raro lo de los Millennials, tratando de encajar donde no deberían tratar de hacerlo… no porque esté mal sino porque quizá no lo necesitan… no sé, en fin, por favor, Millennials, hágannos ver viejos, todos lo necesitamos para que haya progreso y se lo vamos a agradecer, gracias.