Niños y tecnología

La representación en el imaginario colectivo de la expresión “niños y tecnología” es la de alguien menor de diez años usando un teléfono o una tablet. Es una imagen limitada, que carece de matices mucho más interesantes como la relación con el dispositivo (por qué usar un ratón o un teclado, si puedes usar tu voz) o la relación de esos niños con conceptos aparentemente abstractos para ellos (por ejemplo, el dinero).

Por motivos quizá más que obvios, uno de los temas que más me interesa en la actualidad es el acercamiento de los niños a la tecnología, sobre todo porque creo equivocado nuestro enfoque de adultos que piensan constantemente en la misma como una fuente de posibles peligros. Quizá sea porque la explosión tecnológica sucedió ante nuestros ojos y, al desconocerla y no poder dimensionar sus consecuencias, no podemos percibirla de la forma natural e inocente en que lo hacen los más pequeños.

Pero tras leer un par de libros sobre el tema el pasado fin de semana pareciera que la solución como padres a los problemas que la tecnología ocasiona sea privar a los niños de ella, en vez de considerarla como lo que creo es, una de las más poderosas herramientas de expresión y desarrollo personal que jamás hayan existido. Negársela a los niños por los peligros que pueda conllevar (para qué salir a la calle, si te puede atropellar un camión) en vez de guiarlos para que hallen su propio camino es cerrarles las puertas del futuro.

Y para hablar de esa y otras cosas me vi un día en la televisión:

Y también en el vídeoblog de Ana Paola, mejor conocida en las redes como “Mamá Gallina”:

Cómo podría “hacer” una marca que “dice”

Logo Bangwithfriends.com

Hay marcas que dicen y hay marcas que hacen. Ya se lo hemos repetido hasta la saciedad desde que nos fuimos a Flock hace más de un año. Pero una cuestión que me han preguntado alguna vez es “¿cómo hace una marca que hasta ahora sólo dice?”. Así que este es el sencillo ejemplo con el que lo suelo explicar: los desodorantes Axe.

AXE DICE
Si recuerdan, porque la marca es un icono importante de la cultura, Axe decidió asumir el rol de convertirse en una especie de “elixir”, gracias al cual las mujeres caerían rendidas a tus pies si decidías utilizarlo. Parece que a veces funciona (se vuelve un placebo) y parece que a veces no, pero eso no viene al caso ahora, porque lo que sí es cierto es que la marca ha sido la originaria de algunos de los spots más legendarios de la publicidad de los últimos años:

Todo bien. Hasta aquí. Porque todo ello es un decir (muy bien dicho, eso sí).

AXE HACE
Uno de los sitios más recordados del año es Bangwithfriends.com. Ya saben, ese lugar al que te conectas con tu Facebook y que funciona de la manera más simple:
1.- El sitio muestra una lista de todos tus contactos en Facebook.
2.- Puedes seleccionar con qué personas tendrías relaciones sexuales.
3.- Esta selección es anónima, y ninguna de las personas seleccionadas sabe de ella.
4.- Si cualquiera de esas personas accede al sitio y tú eres, a su vez, una de las personas que ellas eligen para tener relaciones sexuales, es entonces cuando el sistema notifica a los dos que hay un match.
5.- A partir de ahí, todo queda en manos (o cuerpos) de ambos usuarios.

Mi pregunta siempre fue la de qué pasaría si Bangwithfriends no fuera un proyecto de tres estudiantes sino la forma en que Axe habilitara a sus “consumidores” con una herramienta más ad-hoc para, efectivamente, poder conseguir estar con la chica que te gusta (¡o no!). Creando la plataforma, o patrocinando la que ya existe, hay muchas formas, supongo, y probablemente más útiles que llenar las redes sociales de todos con concursos y millones de consejos inútiles sobre “cómo aprender a ligar” y demás, para así convertirte en un “auténtico hombre Axe”.

Probablemente el ejemplo sea inexacto en los detalles, pero creo que se entiende la esencia. Dejar de decirle a la gente que haga cosas y comenzar a habilitarles para que puedan, de verdad, hacerlas. Y luego contarlas, porque, a veces, hacer y decir no debieran ser excluyentes.

Eso es justo lo que (creo) una marca podría hacer para hacer y no sólo decir.