Si existe, hay versión de 8-bit

Una de las más famosas Reglas de internet es la número 34, que viene a decir algo como:

Si algo existe, hay una versión porno de ello.

Quizá haya que agregar una nueva. Si algo existe…

… existirá una versión de 8-bit. Y en GIF:

Carlton Banks bailando

¿Hay alguien ahí?

Tantas pulseras y devices midiendo funciones vitales, y al final el único momento en que realmente nos cuestionamos si estamos vivos o no es cuando Netflix nos pregunta lo siguiente:

Netflix binge watching

Igual, en una de esas, podrían dejarnos personalizar el mensaje. ¿Qué tal un…

Ground Control to Major Tom

?

Porque ya saben que David Bowie lo tenía clarísimo.

El Internet según David Bowie

Bowie y el Internet

De entre los miles de comentarios, elegías y panegíricos que encontré ayer en mis feeds de redes sociales al respecto del fallecimiento de David Bowie, me parecieron destacables estos dos vídeos de antiguas entrevistas suyas, uno sobre la importancia y relevancia del hip-hop como género, y otro sobre el alcance e influencia de Internet:

David Bowie Explaining the Importance of Rap in 1993

David Bowie, in the '90s, explaining why he believes rappers were the only artists being truly creative.

Posted by Pigeons and Planes on Monday, January 11, 2016

Watch Bowie perfectly predict the internet's impact on music and society 15 years ago.

Posted by FACT Magazine on Monday, January 11, 2016

Dice el periodista (en el 5:03), que nos puede parecer un poco cuadrado porque ambas entrevistas están realizadas en los años 90:

– But the internet is just a tool, isn’t it?
(“pero Internet es sólo una herramienta, no?”)

– Oh no…, it’s an alien life form, and it just landed here!
(“Oh, no, es una forma de vida extraterrestre… ¡y apenas acaba de aterrizar aquí!”)

* puedes ver la entrevista completa aquí *

Soy fan es de la gente que lo tiene claro, meses o años antes de que aquello de lo que hablan llegue a conocimiento y entendimiento de la mayoría. Para diseñar el futuro (o futuros) hace falta que alguien trace un mapa de hacia donde nos dirigimos, y aunque por el camino uno termine descubriendo que el futuro no es tan así como uno pensaba, habrá descubierto que esa claridad en la ruta es capaz de iluminar e inspirar a miles de personas.

Ese es para mí el valor de la obra de Bowie, por encima incluso del factor puramente musical. Años y años de talento y reinvención para influir a cinco o seis generaciones de artistas, en un mundo que ya nada tiene que ver con el que era cuando comenzó su carrera.

Como Val del Omar. Como los futurólogos que debiera tener cada compañía.

La vida con los androides

Robot Asuna

Después de leer esta nota -y ver el correspondiente vídeo- me parece que va a ser complicado que podamos (la gente de mi edad) convivir con un androide. Al menos a mí me parecen particularmente terroríficos, porque como dice Mati los robots japoneses sufren del problema del Uncanny Valley:

En una situación parecida a esos niños que nacieron cuando Internet ya estaba desarrollado, en contraposición a los que vivimos una gran parte de nuestra vida sin estar conectados a nada, probablemente estos robots sean mejor tolerados por aquellos que nazcan y crezcan en la “normalidad” de verlos por aquí y por allá. Que vean a un perrito como AIBO y entiendan que no debieran darle una patada por diversión, aunque sea un robot, de igual forma a como no lo hacen con un perro de carne y hueso.

Algo debe tener que ver este tipo de pensamiento (aparte de una cierta psicopatía o ganas de joder) con lo que le sucedió este fin de semana a Hitchbot, el robot parlante protagonista de un fantástico experimento social en el que podía acompañarte en tu viaje por Estados Unidos. Tras dos semanas de viaje terminó destruido y abandonado en una cuneta.

No, no creo que puedan inculcarnos el respeto por un androide. Queridos robots, lo siento, tendréis que esperar un par de generaciones.

Internet, 2015

Millennials en 2015

De nombre a verbo

Let me Google that for you

Antes las marcas aspiraban a que el nombre de su producto definiera su categoría. Por ejemplo, Kleenex (para los pañuelos de papel) o Coca-Cola (para refrescos carbonatados).

Ahora, en cambio, aspiran a que sus servicios se conviertan en verbo. Nadie dice “hacer una videoconferencia”, “buscar en Internet” o “averiguar qué canción está sonando”. Se dice “Googlear”. “Skypear”. “Shazamear”.

Si tu compañía ofrece un servicio y ese servicio aún no es el verbo con el que se define la categoría, aún tienes un cierto margen de mejora.

Después del futuro

Adaptación de Coppertone

Este vídeo de una antigua entrevista a Isaac Asimov regresó de las profundidades hace un par de semanas para hacer sus rondas por todo mi timeline de Facebook:

Es interesante porque el comentario general era el de la admiración (obvia) por las palabras de alguien adelantado a su tiempo, pero también interesante por un fenómeno que nos atormenta, quizá sin saberlo: cuando el futuro se torna presente ya no sabemos qué es lo que sucederá a continuación.

Y no porque no haya futuristas, sino porque el futuro imaginado hace 60 años era más o menos lineal, pero ahora hay tantos posibles futuros que es complicado ponerse de acuerdo en cuál sería el idóneo para nuestra especie.

A ver si Jorge Camacho y sus amigos me echan una mano. Por lo pronto, voy a apuntarme a este workshop.


* la imagen que abre este post la encontré en este post sobre un antiguo anuncio de Coppertone *

Ya no tengo cerebro

Rewire del cerebro

Hace un par de meses, al participar junto con otros ponentes en el workshop que organizaba una marca, me pidieron que para presentarme al público comenzara definiéndome con una “frase impactante que causara expectación”. Y como el requerimiento fue de improviso, lo único que acerté a decir fue “gracias a Internet, ya no tengo cerebro, tengo un data feed.”

Yo no sé si la frase era impactante o no, porque hoy en día la gente sólo se impacta con lo que pasa en “Game of Thrones”, pero os cuento lo que me pasa porque igual también os pasa a vosotros. Resulta que sigo a 17 mil personas en Twitter y tengo casi 4600 contactos en Facebook, siempre bajo la teoría sobre la que escribí una vez, la de que la probabilidad de encontrar un enlace interesante, entretenido, gracioso, etc. se incrementa si incremento la cantidad de personas con las que tengo contacto “virtual”.

Y resulta que yo, que siempre he tenido buena memoria, ahora me encuentro con que mi cerebro almacena información (datos, lugares, caras, etc.) Y no la que yo quiera o porque yo lo quiera, sino porque él decide qué y cómo lo almacena.

Titanic + Legally Blonde

Por ejemplo, yo soy el que cuando está viendo “Legally Blonde” exclama:

¡El tipo que hace de profesor que luego acosa a Reese Whiterspoon es el que hacía de ingeniero del Titanic en la película de James Cameron!

Si alguien me pregunta que cómo se llama ese actor, no tengo ni la más remota idea. Mi cerebro solamente almacena piezas de información y, en algún punto, las conecta y me hace exclamar eso. Lo “interesante” aquí no es el hecho de que las piezas se conecten, sino que: 1) yo no las elegí 2) no las conecto yo, lo hacen ellas solas.

Me pregunto cómo incide esto en mi profesión, que se supone tiene que ver con cruzar diferentes tipos de conocimiento para encontrar soluciones a los problemas de los clientes de la agencia en la que trabajo. Me pregunto entonces si no necesito desesperadamente comenzar a utilizar herramientas como Seenapse, en vista de que un tiempo a esta parte ya no tengo control sobre la información que mi cerebro cruza, convirtiéndome, simplemente, en el habitáculo donde todas esas piezas de información residen. En suma, un feed de datos esperando a que alguien (mi cerebro) haga algo con ellos.

De vuelta al workshop del que hablaba, tras decir (más o menos, creo) todo lo que acabo de escribir, otro de los ponentes (doctor de profesión) afirmó que, efectivamente, no sólo Internet nos “reprograma” el cerebro funcionalmente, sino que incluso hay estudios donde se afirma que el cambio también se produce a un nivel de “estructura anatómica”. Y eso sí que fue una “frase impactante”, al menos para mí.

Preso de la curiosidad, hice una búsqueda simple en Google sobre el tema, encontrando un creciente número de artículos y estudios sobre el tema (que el cerebro pueda reestructurarse funcional y anatómicamente).

Y como no creo ser el único al que le esté ocurriendo esto, me pregunto: ¿Y vosotros? ¿Aún tenéis cerebro o ya tenéis un data-feed?

Before you marry a person…

Antes de casarte...

Cosas de viajes

Gato con interés

Ya saben que cuando viajo, quizá por aquello del trabajo, termino fijándome en cosas como el hecho de si transportamos o no muchos cables, si de repente aparecen cosas en los aviones que antes no estaban, o en si tanta tecnología no obliga a crear unas nuevas normas de comportamiento en público para con los demás.

Así que, con esa especie de deformación profesional presente, aproveché mi reciente viaje a España (con motivo de las fiestas de Navidad) para incrementar mi colección de observaciones. Pido de antemano una disculpa por si tal o cual cosa hace mucho que ya existe; ya no viajo tanto como antes, y puede que lo que a mí me parezca novedad resulte no serlo tanto. Dicho lo cual, here i go:
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