El brand manager y sus baby steps

Baby steps

Ha de ser una situación de lo más común. Cuando comencé a trabajar en publicidad, yo iba a presentarle mis campañas a responsables de marca de edad sensiblemente mayor a la mía. Que además llevaban años en el cargo revisando el esto y aquello de la publicidad de las compañías para las que trabajaban.

De un tiempo a esta parte, en cambio, la dinámica cambió. No sólo porque yo tenga ahora más edad que entonces (obvio), sino porque al frente de la publicidad de muchas de esas marcas ahora hay personas sensiblemente más jóvenes que yo, que además (dato importante) carecen de la experiencia con la que navegaban aquellos antecesores a los que hago referencia en el primer párrafo, tanto en la marca en la que trabajan como en la vida.

La juventud no tiene nada de malo, al contrario. Pero sí la creencia equivocada de que todo “lo nuevo” es bueno y todo “lo viejo” es malo, algo que pueden encontrar recopilado en cualquier definición o descripción sobre el adanismo que puedan encontrar (resumido: creer que algo existe a partir del momento en que uno lo descubre).

Lo que me llevó a una especie de conclusión que quizá pueda sonar un tanto áspera: salvo en casos muy concretos donde el talento es incuestionable, ¿dejaríais a cargo de un pilar esencial de una compañía a alguien tan inexperto? ¿o lo pondríais a cargo de algo (probablemente) importante, pero no tan tan importante? De esas cosas que si no funcionan tampoco pasa nada grave en realidad; una especie de “baby steps” laborales.

En esta línea, mi cabeza recordó también una frase repetida hasta la saciedad en los últimos tiempos, cada vez que comienza un nuevo año, por parte de algunos clientes a alguna de sus agencias: “Nos han reducido el presupuesto de marketing.”

Nadie sabe si es verdad o una simple estratagema para bajar el precio de los fees mensuales que se pagan por los servicios creativos y/o estratégicos que proveen las agencias de publicidad. Aunque pensándolo bien, ¿cabe esperar que sea cierto que tal o cual marca tiene menos dinero ahora del que tenía hace unos años? ¿Montblanc? ¿Louis Vuitton? ¿O será que parte de ese dinero que antes se invertía en publicidad ahora se dedica a otros menesteres que puedan ofrecer un resultado medible de forma más sencilla (marketing directo, ventas, etc.)?

O sea, que teniendo claro que toda la publicidad es marketing, pero no todo el marketing es publicidad, cabría preguntarse si en realidad la publicidad como la conocemos es tan importante para todas estas compañías…

El Índice de Fricción

Fricción con metal

Quiero pensar que la fricción entre “lo viejo” y “lo nuevo” depende, entre otras cosas, de la demografía del país del que hablemos (al menos mientras siga existiendo el concepto de “país”).

Supongo que la fricción ha de ser mayor en un lugar joven (por ejemplo, México, donde un 46% de la población tiene menos de 25 años) que en otro donde la población está cada vez más envejecida (por ejemplo, España, con sólo un 33% de la población por debajo de los 29 años). Me gusta pensar que otros factores como la diversidad de razas o género (seguro hay alguno más) pudieran ayudar también a incrementar esa fricción.

Me pregunto si podríamos crear (si es que no existe ya) una especie de “Índice de Fricción”, un indicador que nos permita saber lo cerca (o no, depende del valor del índice) que un lugar está de que todas sus estructuras convencionales se vayan al carajo.

Como una especie de Escala de Richter a largo plazo, este Índice de Fricción sería una métrica interesante para saber lo adecuado o no de un lugar para vivir en él. Si eres un emprendedor inquieto y vives en un sitio con poca fricción, quizá debieras mudarte a otro lugar con mayor Índice. O buscar incrementar la fricción del lugar en el que vives.

Lo que sea con tal de residir en un lugar que pudieras denominar “playground de innovación”.

Empresarios y creativos

Hace unos días me topé con esta gráfica terrible y descorazonadora en un artículo de Business Insider:

Menos mal que un rato después me encontré con este vídeo más esperanzador, donde Rafa Soto (sí, en este blog somos fans de Rafa Soto) desglosa algunas de las anécdotas que acarrea el ser un emprendedor (algunas fantásticas, como lo de diseñar facturas en Freehand):

Todo ello adornando este post donde el Club de Creativos de España anuncia un curso que busca enseñar nociones empresariales a creativos para que así puedan comenzar su propio negocio.

Esperemos que funcione, porque viendo la gráfica inicial va a hacer mucha falta.