El brand manager y sus baby steps

Baby steps

Ha de ser una situación de lo más común. Cuando comencé a trabajar en publicidad, yo iba a presentarle mis campañas a responsables de marca de edad sensiblemente mayor a la mía. Que además llevaban años en el cargo revisando el esto y aquello de la publicidad de las compañías para las que trabajaban.

De un tiempo a esta parte, en cambio, la dinámica cambió. No sólo porque yo tenga ahora más edad que entonces (obvio), sino porque al frente de la publicidad de muchas de esas marcas ahora hay personas sensiblemente más jóvenes que yo, que además (dato importante) carecen de la experiencia con la que navegaban aquellos antecesores a los que hago referencia en el primer párrafo, tanto en la marca en la que trabajan como en la vida.

La juventud no tiene nada de malo, al contrario. Pero sí la creencia equivocada de que todo “lo nuevo” es bueno y todo “lo viejo” es malo, algo que pueden encontrar recopilado en cualquier definición o descripción sobre el adanismo que puedan encontrar (resumido: creer que algo existe a partir del momento en que uno lo descubre).

Lo que me llevó a una especie de conclusión que quizá pueda sonar un tanto áspera: salvo en casos muy concretos donde el talento es incuestionable, ¿dejaríais a cargo de un pilar esencial de una compañía a alguien tan inexperto? ¿o lo pondríais a cargo de algo (probablemente) importante, pero no tan tan importante? De esas cosas que si no funcionan tampoco pasa nada grave en realidad; una especie de “baby steps” laborales.

En esta línea, mi cabeza recordó también una frase repetida hasta la saciedad en los últimos tiempos, cada vez que comienza un nuevo año, por parte de algunos clientes a alguna de sus agencias: “Nos han reducido el presupuesto de marketing.”

Nadie sabe si es verdad o una simple estratagema para bajar el precio de los fees mensuales que se pagan por los servicios creativos y/o estratégicos que proveen las agencias de publicidad. Aunque pensándolo bien, ¿cabe esperar que sea cierto que tal o cual marca tiene menos dinero ahora del que tenía hace unos años? ¿Montblanc? ¿Louis Vuitton? ¿O será que parte de ese dinero que antes se invertía en publicidad ahora se dedica a otros menesteres que puedan ofrecer un resultado medible de forma más sencilla (marketing directo, ventas, etc.)?

O sea, que teniendo claro que toda la publicidad es marketing, pero no todo el marketing es publicidad, cabría preguntarse si en realidad la publicidad como la conocemos es tan importante para todas estas compañías…

Problemas de juventud

El despliegue tecnológico que vivimos en esta época genera una gran cantidad de insights aún por descubrir. Por ejemplo, el de la hija de un amigo cuyo problema es que su padre tiene más seguidores en Instagram que ella, lo cual es inaceptable ante sus amigas.

You can't sit with us

Mientras tanto, la mayoría de las marcas siguen pensando en que lo que tienen que hacer para interesar a los jóvenes es hacer una versión del último meme de moda, o un nuevo filtro en Snapchat. Facepalm.

Gracias por la anécdota, Santiago.

La “millennialización” del mundo

Porque YOLO

Ya llegó el nuevo cliché al mundo de la publicidad: los millennials. Y es que, aunque es un término que ya lleva “sonando” desde hace algún tiempo (hemos hablado sobre ello aquí o aquí), ya es moneda corriente el encontrarte con briefs de marcas donde el público objetivo ya no son “jóvenes de 18 a 25 años de tal nivel socioeconómico y que quieren vivir su vida al máximo”, sino los “millennials: desprecian el dinero, buscan vivir de lo que aman y están dispuestos en todo momento a seguir la doctrina del YOLO.

Y como pareciera, digo, pareciera, que las marcas y las agencias piensan (pensamos) que esta generación es simplemente una más en la cadena evolutiva de consumidores de productos de un mercado de consumo (con sus peculiaridades y clichés, como todas las anteriores), pareciera, digo, pareciera, que la forma de relacionarse con ellos es simplemente un cámbiame esto aquí o un cámbiame esto allá con respecto a lo que marcas y agencias hacían (hacíamos) en años pasados.

Y me da a mí que, pasando tan superficialmente y de puntillas por el asunto, corremos el riesgo de perder el rumbo si no intentamos rascar un poco más, y entender que el tema de la “millennialización” no es algo que afecte al mundo únicamente en términos de consumo, sino en otras muchas cosas. Y para muestra dos artículos aparentemente inconexos que me topé recientemente:

· “La generación más lenta” (enlace al artículo)
Un texto que traza un recorrido para intentar comprender por qué Estados Unidos no tiene ningún campeón de maratón desde hace casi diez años. Resultado: las carreras por diversión (por ejemplo, las Color Run, donde te embadurnan de pintura hasta el tuétano mientras corres) tienen mucha más afluencia y repercusión entre los chicos que las carreras donde se lo que se busca es la victoria (o mejorar tu tiempo o rendimiento).

O sea, que correr ya no se hace por el esfuerzo recompensado de ser mejor que uno mismo cada día, sino simplemente por pasar un buen rato mientras lo haces. Pareciera que mejorar tu tiempo pasó a ser una preocupación de “viejos”.

· “Street Photography V” (enlace al artículo)
Hace mes y medio que salió a la venta el nuevo “Grand Theft Auto V”, la última versión del videojuego donde puedes protagonizar una historia increíble en un mundo increíble.

Tan increíble que un fotógrafo, llamado Fernando Pereira, decidió utilizar la cámara que porta el protagonista (y con la que algunos no paran de tomarse selfies) para olvidarse de la trama del juego y comenzar a tomar fotografías artísticas por todas partes, incluidas algunas imposibles, porque en la vida real no puedes tomar fotos subido al techo de un coche en mitad del tráfico, pero en el videojuego sí. El resultado es una galería fotográfica maravillosa alojada en un blog que se llama “Street Photography V”.

O sea, que jugar un videojuego ya no se hace por la recompensa de terminar la historia, sino simplemente por pasar un buen rato recorriéndolo en busca de la mejor escena o el encuadre más insólito. Pareciera que terminar un videojuego pasó a ser una preocupación de “viejos”.

Y así sucesivamente, es obvio el patrón, ¿no?
Y claro, le da a uno por pensar que esos cerebros están programados de forma distinta a los nuestros. Y que como no lo entendamos pronto vamos no sólo a perder el rumbo, sino también los papeles.

Marcas y gente popular en Internet

Viendo esta imagen, quizá una de las mejores que haya publicado en su blog, me acordé de lo que una vez me comentó Salles acerca de esas ocasiones en que recibe correos y mensajes de marcas y/o agencias preguntándole cuánto cobra por tweet promocional de un producto. Como supongo que lo mismo le ocurre a otros personajes como Werevertumorro o Benshorts, parece que si tienes mucha audiencia en estos lares virtuales te vuelves un medio más, un lugar en el las marcas quieren comprar un espacio para que hables de ellas y no quede así ningún rinconcito al que no lleguen fuera de sus pautas en medios tradicionales.

Y es curioso, creo, que ocurra eso en un momento en el que tantas marcas están hoy preocupadas haciendo briefs de sus productos para “jóvenes de 18 a 25 años”, los cuales son “auténticos” y “quieren vivir la vida al máximo”; marcas, en suma, confundidas ante lo voluble de la atención de su (potencial) audiencia, a la que saben que han de dirigirse de una forma distinta a la que utilizaron en los últimos años, pero sin saber muy bien el “cómo”.

Y cuando tienen varios ejemplos de ese “cómo” que buscan, de ese “cómo” que conecta con miles y miles de personan, lo que marcas y agencias hacemos es… intentar comprar espacios en esos lugares para que publiciten productos, en vez de comenzar a hablar o (en suma) comportarse de forma parecida a la de aquellos a quienes pretendemos utilizar.

Y mientras todo eso siga pasando las marcas seguirán viendo de lejos aquellas cosas de las que la gente habla, sin ser nunca protagonistas, y preguntándose eternamente (cual Sísifo) dónde están esos “jóvenes de 18 a 25 años, auténticos y que pretenden vivir su vida al máximo”.