Dados para crear historias: Story Cubes

Estas pasadas Navidades me topé en una librería de la Ciudad de México con estos pequeños dados: Rory’s Story Cubes.

Quizá no estén tan enfocados al Diseño de Futuros como el juego de cartas “The Thing From The Future”, de Situation Lab, pero son sin duda una gran herramienta para la creación de historias y el desarrollo de la imaginacion.

Funcionamiento de Story Cubes

Su funcionamiento es muy simple, lanzas los dados de cualquiera de los sets (de detectives, mitología, etc.), que puedes usar juntos o por separado, y eliges tres de los iconos resultantes para componer una historia breve con ellos.

Por ejemplo, ¿qué historia se te ocurre con una pieza Alfil de ajedrez, unas esposas y un bloc de notas?

Más información:
Rory’s Story Cubes

Hay un Pokémon en tu tienda

Como ya sabrán, el fenómeno de las últimas semanas es Pokémon Go: todo el mundo, por todas partes, capturando Pokémon con su teléfono.

Así que no fue extraño que el domingo pasado, cuando andábamos de paseo por las instalaciones del Dolphin Mall (un gigantesco centro comercial de Miami) nos topáramos con esto:

Pokémon Go sin WiFi

Entré para preguntar cuánta gente había llegado buscando Pokémon y pedido el descuento del 10% y me dijeron… que… nadie.

Porque en ese mall hay tanta gente que el WiFi gratuito de que dispone se satura, así que si abres la aplicación cuando pasas cerca de la tienda nunca consigues que el juego se cargue completamente, porque la señal que llega a tu teléfono apenas alcanza para usar algún app de mensajería.

Alguien podrá decirme que los usuarios podrían usar su propio plan de datos en vez de el WiFi del mall, pero entonces yo contestaría que eso es dejar a la suerte uno de los elementos principales para que la gente juegue Pokémon Go: una conexión a Internet estable.

Imagino que no es éste un problema que tengan los dueños del restaurante cuya pizarra encontré en un tuit esta mañana:

Pokémon Go con WiFi

Moraleja:
Táctica de descuentos usando Pokémon Go, sí.
Y WiFi propio para que los usuarios puedan usarlo, también.

O sea, que el mayor número de variables para que la gente participe dependan de ti y no de los demás.

Españoles hablando inglés… o no

Este es el tipo de situaciones que me dejan cara de Buster Keaton.
Como bien sabrán (si no viven en una cueva) el pasado domingo se estrenó mundialmente la cuarta temporada de la serie “Game of Thrones”. De forma obvia, el “mundialmente” incluye a España. Donde, por una vez, no emitieron la serie doblada sino en versión original. Subtitulada. Y éstas fueron las reacciones:

"Game of Thrones" en España

Un buen reflejo de por qué luego a los españoles nos da tanto miedo el salir a trabajar fuera de España, un país con un desempleo del 25% que piensa que el único lugar del mundo donde uno puede trabajar es en la propia España.

Y así nos va, no en vano el propio Club de Creativos organizaba (no sé si aún siga haciéndolo) cursos de inglés para creativos desempleados. Y uno que pensaba que, en 2014, el desempleo era un problema global y no local…

Atrapado en un episodio de Lost

Por fin llegué a México. No fue tan sencillo, porque la forma de salir de Argentina y las cenizas chilenas fue mediante un itinerario Buenos Aires-Santiago de Chile-Miami-Ciudad de México, incluyendo una escala de quince horas en la ciudad estadounidense debido a vuelos con sobreventa de billetes y otro par de retrasos más. En determinado momento, y mientras esperaba, ocurrió esto que dura 25 segundos en el vídeo pero dos horas en la realidad, con la alarma disparándose y el consiguiente mensaje de que los bomberos iban a investigar por qué se había disparado dicha alarma:

Recordé entonces a Desmond, el personaje de Lost que enfermizamente introducía números en la terminal de esa escotilla que se convierte en uno de los primeros misterios de la afamada serie de televisión. O a mí mismo cuando me instalé una intrigante aplicación de iPhone llamada Doomsday Terminal, que requería introducir cada 108 minutos una secuencia de números de tu elección (es obvio que los más fans elegíamos 4, 8, 15, 16, 23, 42), en un juego que consistía, simple y llanamente, en resistir.

Lástima que la aplicación ya no está en línea, pero siempre puede uno consolarse con algunas que tratan de emularla, sin tanto éxito, como por ejemplo, Dharma Clock, que convierte el apagar la alarma del despertador del teléfono en (de nuevo) introducir los numeritos de rigor, lo que me parece un coñazo y ni de lejos tan divertido como era el juego, que ponía a prueba la resistencia de uno y su capacidad de aguantar haciendo algo cada poco más de hora y media.

Y de todo eso me acordé mientras sonaba la alarma en el aeropuerto de Miami. Pero bueno, que ya estoy de vuelta en México.

PS: Ligeramente relacionado con el tema, qué divertido como Natalia Rodoni y Nico Pimentel, dos de los jurados argentinos en el Festival de Publicidad de Cannes de este año, eligieron el camino de en medio para salir de Argentina, en un recorrido que narraron en el hashtag de Twitter #rodmovie y que pueden ver en este vídeo.

Historia de los videojuegos

Lo siento. Ya sé que soy medio geek y que escribo mucho sobre estos temas, pero es que me encanta cualquier cosa que tenga que ver con videojuegos “clásicos” y su evolución, debe ser porque crecí con ellos:

History of Gaming from Florian Smolka on Vimeo.

Angry Birds y sus recompensas por jugar mal

Recompensas jugando Angry Birds

Aunque lo compré hace algún tiempo, no comencé a probar los efectos adictivos de Angry Birds hasta hace un par de semanas, y no paro desde entonces porque lo cierto es que el juego es una auténtica delicia. Aún así, no soy demasiado buen “gamer”, por eso me hizo carcajearme el que me otorgaran esta medallita, la de haber disparado más de diez veces los pájaros en la dirección equivocada. Qué lindo detalle que recompensen la torpeza como guiño para que sigas jugando y hacer del juego lo que realmente todos los juegos debieran ser, una herramienta para pasar un buen rato, independientemente de tu habilidad.

Tres juegos que me gustan

De vez en cuando, llegan a la agencia briefs de clientes que implican hacer campañas para niños. Más allá de la consideración moral que esto me provoca (¿publicidad para niños? ¿en serio?) y que siempre intentamos revertir proponiendo cosas que no tienen que ver con darles publicidad sino algo con lo que jugar y aprender, lo interesante es el proceso de poder hablar con niños durante varios días consecutivos, porque por lo general uno se da cuenta de que la frecuencia en la que ellos emiten está (desgraciadamente) muy lejos de la frecuencia en la que deberíamos emitir nosotros, tal como ya se escribió aquí en alguna ocasión.

Y gracias a eso, y a que uno tiene que intentar “sumergirse” en juegos que aúnen educación con entretenimiento, termino por encontrar algunas piezas de una simplicidad fascinante. En la forma, claro, porque en el fondo son realmente complejas. Como éstas tres:

Today I die

Today I Die

“Today I die” es una poesía en forma de juego, donde hay que ir generando escenarios en los que completar pequeñas tareas que le permiten a uno transformar la frase original (“dead world / full of shades / today I die”) en la frase final con la que uno triunfa sobre la oscuridad (“free world of beauty / today I swim / until you come”).

Aquí hay un pequeño paso a paso, en caso de que alguien no consiga completar el juego.

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